Regresión hipnótica a vidas pasadas (II): su historia y lo que dice la psicología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

La regresión a vidas pasadas nació hace algo más de un siglo en el gabinete de un militar francés aficionado al magnetismo. Este segundo capítulo cuenta cómo pasó de los pases magnéticos a los libros más vendidos y por qué la psicología desconfía de los recuerdos que aparecen en una sesión.

Un coronel y sus pases magnéticos

Eugène Auguste Albert de Rochas (1837-1914) fue oficial de ingenieros, llegó a teniente coronel y trabajó como administrador de la Escuela Politécnica de París. Dejó el ejército en 1888 y dedicó muchos años al magnetismo animal, la teoría que Mesmer había lanzado un siglo antes. Sobre lo que llamaba exteriorización de la sensibilidad y de la motricidad publicó dos libros, en 1895 y 1896.

Su método tenía algo de ceremonia. Según contaba, con pases longitudinales de las manos llevaba a la persona dormida hacia atrás en el tiempo: la juventud, la infancia, el nacimiento. Con pases transversales la hacía volver. Si seguía más allá del nacimiento, sus sujetos empezaban a hablar como otras personas. Una joven a la que llamó Joséphine se convirtió así en Jean-Claude Bourdon, un campesino, y después en Philomène, una anciana de mal carácter.

Lo reunió todo en Las vidas sucesivas, de 1911.

Eso sí, el propio De Rochas reconocía que no podía descartar que aquellas existencias fueran «novelas subliminales», historias fabricadas por la parte de la mente que no controlamos.

De Bridey Murphy a Brian Weiss

Con el siglo XX, el magnetismo dejó paso a la hipnosis. En los años cincuenta, el caso de Bridey Murphy, una supuesta irlandesa del siglo XIX que hablaba por boca de una mujer de Colorado, hizo famosa la técnica en Estados Unidos; su historia y su desenlace están en qué es la hipnosis y qué dice la ciencia.

El gran salto llegó en 1988. Brian Weiss, psiquiatra nacido en 1944 que dirigía el servicio de psiquiatría del Centro Médico Monte Sinaí de Miami, publicó Muchas vidas, muchos maestros. Contaba que, desde 1980, una paciente a la que llamaba Catherine describía bajo hipnosis escenas de otras épocas. El libro fue un éxito internacional y convirtió la regresión en una oferta habitual de consultas y talleres.

Recuerdos que vienen de otra parte

¿De dónde salen, entonces, relatos tan detallados? La psicología tiene tres respuestas, y suelen combinarse.

La primera es la criptomnesia, el regreso de datos leídos u oídos hace mucho sin que se recuerde de dónde vienen. El hipnotizador británico Arnall Bloxham grabó más de cuatrocientas sesiones, y una de sus voluntarias, a la que los libros llaman Jane Evans, describió entre 1971 y 1975 seis vidas. En una era Alison, criada del rico comerciante francés Jacques Coeur. El investigador Melvin Harris encontró la fuente en una novela de Thomas B. Costain publicada en 1947. La pista más clara fue un silencio: Jane decía que Coeur no estaba casado, y en realidad tenía esposa y cinco hijos, pero la novela no los mencionaba.

La segunda son los recuerdos falsos, que la mente fabrica sin mala fe. En 1995, la psicóloga Elizabeth Loftus y Jacqueline Pickrell presentaron a 24 adultos cuatro episodios de su infancia; tres eran reales y uno, inventado: haberse perdido de pequeños en un centro comercial. Seis acabaron recordándolo, en todo o en parte.

La tercera es la sugestión. En la Universidad Carleton, en Canadá, el equipo de Nicholas Spanos hipnotizó a 110 estudiantes, y 35 describieron una vida anterior. Incorporaban sin darse cuenta lo que el hipnotizador les sugería, cometían errores históricos que nadie de aquella época habría cometido, y quienes ya creían en la reencarnación eran los que más se convencían. El estudio se publicó en 1991.

Ya en 1985, un comité de la Asociación Médica Estadounidense había concluido que lo recordado bajo hipnosis no es más exacto que lo recordado despierto, y que puede serlo menos. Lo que sí crece es la seguridad con que se cuenta.

Ni los investigadores de la reencarnación la usan

La crítica más llamativa viene de quien menos se esperaría. La División de Estudios Perceptivos de la Universidad de Virginia, fundada por el psiquiatra Ian Stevenson, que dedicó su vida a reunir casos de niños con supuestos recuerdos de otra vida, no utiliza la regresión hipnótica. Stevenson comparaba ese estado con el sueño: la mente, libre de sus frenos, puede representar un personaje nuevo con todo lujo de detalles. Y advertía de que sentirse mejor después de una sesión no demuestra que lo recordado sea verdad.

En 2006, un panel de expertos consultado por el psicólogo John Norcross y sus colegas calificó la terapia de vidas pasadas de tratamiento desacreditado. La verdad es que no hay pruebas científicas de que cure nada, y no sustituye al médico ni al psicólogo.

Escucha la sesión como un sueño

Si te atrae la experiencia, tómala por lo que la investigación dice que es: una historia que tu mente construye con lo que sabe, lo que espera y lo que oye en la sala. Puede ser intensa y hasta conmovedora. No la uses para tomar decisiones, para explicar una enfermedad ni para buscar culpables en el pasado de nadie.

Desconfía de quien te asegure que vas a saber quién fuiste o que una sesión resolverá un problema de salud. Y si lo que te mueve es un duelo, una angustia o un miedo que no se va, habla antes con un psicólogo: ese camino sí tiene respaldo.

Para seguir, lee la historia de la reencarnación como idea o lo que se sabe de los casos de Stevenson en las marcas de nacimiento y otros términos del diccionario. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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