Reencarnación y don de lenguas: los casos de xenoglosia y lo que oyeron los lingüistas
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
Pocas pruebas de otra vida parecerían tan claras como oír a alguien hablar un idioma que nunca aprendió. Eso se llama xenoglosia, y el psiquiatra Ian Stevenson dedicó dos libros a buscar casos que la demostraran. Estos son los tres más famosos y lo que encontraron los lingüistas cuando los escucharon con atención.
Tres palabras que no son lo mismo
El término lo acuñó el fisiólogo francés Charles Richet, premio Nobel de Medicina, a principios del siglo XX. Juntó dos raíces griegas, xénos, «extranjero», y glôssa, «lengua», para nombrar algo muy concreto: hablar o escribir un idioma real que la persona no ha aprendido.
No es lo mismo que la glosolalia, el habla en lenguas de algunas iglesias, que suena a idioma pero no corresponde a ninguno; cómo la estudió el lingüista William Samarin se cuenta en psicología y parapsicología, frente a frente. El don de lenguas es el nombre religioso de las dos. En el relato de Pentecostés, en el capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles, los peregrinos llegados a Jerusalén desde muchos países oyen hablar a los apóstoles, y cada uno los entiende en su propia lengua. Es la imagen más antigua de la xenoglosia.
Stevenson añadió una distinción. La xenoglosia recitativa consiste en repetir frases sueltas de memoria, sin entenderlas, y puede venir de algo oído en la infancia. La responsiva es la que cuenta: entender preguntas y contestarlas en ese idioma. Para él, solo esta valía como prueba, porque una lengua se aprende usándola, no oyéndola de pasada.
Un campesino sueco en Filadelfia
Su primer libro, Xenoglossy: A Review and Report of a Case («Xenoglosia: revisión e informe de un caso», 1974), giraba en torno a una mujer de Filadelfia de 37 años a la que llamó T. E. Su marido, médico, la hipnotizó en ocho sesiones entre 1955 y 1956 para llevarla hacia atrás en el tiempo. En ellas aparecía un hombre, Jensen Jacoby, que decía ser un campesino sueco del siglo XVII. En las últimas sesiones, con hablantes de sueco en la sala, Jensen contestaba en sueco a las preguntas en sueco.
Stevenson trabajó a fondo para descartar el fraude. Hubo pruebas de polígrafo, declaraciones firmadas de familiares y amigos, y la comprobación de que en sus escuelas no se enseñaba ningún idioma escandinavo. T. E. se había criado en una casa donde se hablaba inglés, polaco, yidis y ruso, y en el colegio solo estudió francés.
Gretchen y Sharada
El segundo libro, Unlearned Language («Lengua no aprendida», 1984), reunió otros dos casos.
El de Gretchen empezó el 10 de mayo de 1970. Un pastor metodista estadounidense, Carroll Jay, hipnotizó a su mujer, Dolores, para aliviarle un dolor de espalda. Le preguntó si le dolía y ella contestó «nein». En las sesiones siguientes se presentó como Gretchen Gottlieb, hija del alcalde de Eberswalde, en la Alemania de finales del siglo XIX. Nadie ha encontrado a ese alcalde: en los registros de la ciudad no figura ningún Hermann Gottlieb.
El tercer caso es distinto, y el más sólido en apariencia. Uttara Huddar, nacida en 1941 en la India, de lengua materna marathi y profesora en Nagpur, empezó en 1974 a comportarse como Sharada, una mujer bengalí de principios del siglo XIX. No hubo hipnosis. La nueva personalidad apareció mientras recibía tratamiento en un hospital, vestía a la manera de Bengala y hablaba bengalí con frases largas.
Lo que oyeron los lingüistas
La lingüista estadounidense Sarah Thomason revisó los tres casos. Su conclusión fue que el fraude podía descartarse, pero que las pruebas lingüísticas eran demasiado débiles para hablar de xenoglosia.
Los detalles pesan. En la sesión que más estudió Stevenson, Jensen manejaba unas cien palabras de sueco, mezcladas con noruego, y casi siempre respondía con una o dos. Gretchen repetía a menudo la pregunta que le hacían, con entonación de afirmación, y para decir azul usaba «blü», que es el inglés blue con vocal alemana, cuando en alemán se dice blau. Muchas preguntas eran de las que se contestan con sí o no, y para eso basta con reconocer la entonación. ¿Cuántas palabras de alemán sabrías decir tú sin haberlo estudiado nunca? Seguramente más de las que crees, entre canciones, películas y series. Las dos mujeres, por cierto, habían oído algo de esos idiomas en la televisión.
Con Sharada, el único lingüista de formación entre los hablantes de bengalí que la escucharon, Sisir Kumar Das, profesor de bengalí en la Universidad de Delhi, concluyó que su bengalí no era del siglo XIX sino del XX, y que sonaba al de alguien que lo había aprendido como segunda lengua. Uttara había estudiado sánscrito, había tomado algunas clases para leer bengalí, y en Nagpur vivían unos diez mil bengalíes.
William Samarin había llegado a una conclusión parecida en 1976, en su reseña del primer libro de Stevenson para la revista Language. Thomason sumó una prueba de contraste: un hipnotizador de Pittsburgh le pidió que identificara las lenguas de tres voluntarios que creían hablar búlgaro, un supuesto gaélico medieval y apache. Ninguno dijo una sola palabra del idioma que creía hablar.
Lo que pediría un lingüista
La lección de estos casos sirve para cualquier historia de lenguas olvidadas que te llegue, venga de una regresión, de un trance o de un niño que dice recordar otra vida. Lo primero es la grabación completa, no un resumen, porque solo así se ve quién dijo cada palabra por primera vez. Lo segundo, preguntas abiertas en lugar de síes y noes, y una lista de vocabulario básico (números, colores, partes del cuerpo) que cualquier hablante nativo conoce sin pensar.
Lo tercero, que lo escuche un lingüista que hable esa lengua y no tenga interés en el resultado. Eso sí, no haber estudiado un idioma no quiere decir no haberlo oído nunca. La memoria guarda lo que olvidamos haber aprendido, y a eso se le llama criptomnesia, como explica el capítulo II de la regresión hipnótica.
Creer en la reencarnación es una opción legítima. Lo que estos casos no ofrecen es la prueba que parecían traer. Para seguir, repasa el balance de las pruebas de la reencarnación. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.