Vidas pasadas sin hipnosis: los métodos de Netherton y Woolger, y sus críticas
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
No todas las regresiones a vidas pasadas usan hipnosis. A finales de los años setenta, el estadounidense Morris Netherton y, en los ochenta, el británico Roger Woolger propusieron llegar a esas escenas despiertos, con los ojos cerrados, siguiendo una frase, una emoción o una molestia del cuerpo. Aquí verás cómo trabajaban, en qué idea se apoyan y qué responden quienes la critican.
Netherton: la frase que se repite
Netherton fundó en Los Ángeles el Institute for Past Life Awareness, y en 1978 publicó con Nancy Shiffrin Past Lives Therapy. Su punto de partida era casi el contrario del de un hipnotizador. No pedía a nadie que se relajara: según explicó él mismo, la relajación estorbaba para llegar al estado del trauma. Al paciente le decía que cerrara los ojos porque ya estaba dentro de la experiencia.
Después venían tres preguntas: las primeras palabras que le salieran, la postura del cuerpo que acompañaba al malestar y la emoción más fuerte que notaba en ese momento. Con eso trabajaba. Hacía repetir una y otra vez la frase con la que el paciente describía su problema, hasta que aparecía una imagen. En su libro, una joven con claustrofobia acababa viéndose como una esclava que moría encerrada en una caja de embalaje.
Netherton llamaba a su técnica deshipnosis. Para él, el paciente ya vivía como hipnotizado: las frases y las emociones de episodios antiguos actuarían como órdenes que se cumplen sin saberlo. También concentraba buena parte del trabajo en el embarazo, el parto y la muerte, y en los momentos en que una persona estuvo inconsciente, como una operación con anestesia, porque creía que lo oído entonces quedaba grabado.
Woolger: el cuerpo y el teatro
Roger Woolger (1944-2011) estudió en Oxford y en Londres y se formó como analista en el Instituto C. G. Jung de Zúrich. En 1987 publicó Other Lives, Other Selves («Otras vidas, otros yoes»), y con los años llamó a su método proceso de memoria profunda.
Mezclaba tres fuentes. De Jung tomó la imaginación activa, una especie de sueño despierto que se deja correr. De Jacob Moreno, el psicodrama, en el que se representan con el cuerpo escenas del pasado. Y de Wilhelm Reich, la idea de que las emociones se quedan atrapadas en los músculos. Woolger pedía al paciente que describiera lo que sentía en el cuerpo mientras hablaba y que completara la frase «es como si…». Un dolor de cabeza podía convertirse en «es como si me aplastaran la cabeza», y esa imagen hacía de puente hacia una historia. Es un pariente cercano del puente afectivo que describe el capítulo I de la regresión hipnótica.
Sobre si esas vidas fueron reales, Woolger decía que daba igual. Escribió que, crea uno o no en la reencarnación, el inconsciente casi siempre produce una historia de otra vida si se le invita de la manera adecuada. Y reconocía que muchos relatos eran fantasías: entre sus pacientes había conocido a dos que decían haber sido Ana Bolena y a otros dos que habían sido Juana de Arco.
La idea de fondo: el síntoma que vendría de lejos
Los dos métodos comparten una premisa. Un miedo, un dolor o un rechazo que no se explican por la vida actual tendrían su origen en otra existencia. Woolger lo ilustraba con la garganta: la misma molestia podía esconder, según la persona, una horca, un ahogamiento o una decapitación.
¿Y si el camino fuera el inverso? Fíjate en el orden. Primero está el síntoma; luego, la frase que lo describe; después, la imagen que nace de esa frase. La historia encaja con el síntoma porque se ha construido a partir de él, y por eso parece explicarlo tan bien.
Tampoco es raro que un miedo no tenga una causa que se recuerde. En Nueva Zelanda, el equipo de Richie Poulton sigue desde su nacimiento a un gran grupo de niños de Dunedin. En un estudio publicado en 1998 no encontró relación entre haberse lesionado en una caída antes de los nueve años y tener miedo a las alturas a los once o a los dieciocho; las caídas con lesión entre los cinco y los nueve años eran incluso más frecuentes entre quienes no tenían ese miedo. Para estos investigadores, algunos miedos, como el de las alturas o el del agua, aparecen sin ningún trauma previo.
Lo que responden los críticos
Una crítica llamativa vino de alguien que se tomaba en serio la reencarnación. En 1990, el psiquiatra Ian Stevenson, de la Universidad de Virginia, reseñó el libro de Woolger. Le reprochaba que empezara diciendo que la realidad de esas vidas no importaba y que, capítulo a capítulo, acabara tratando las fantasías como recuerdos, con palabras como karma para unir la escena imaginada y el síntoma. Dudaba de que descargar emociones sirviera de mucho incluso en la terapia corriente, y más aún si nacían de una fantasía.
Su argumento más fino era otro. Las psicoterapias que ayudan comparten unos ingredientes: alguien que quiere aliviarse y confía en su terapeuta, y un terapeuta que transmite esperanza y cree en lo que hace. La técnica concreta pesa menos. Por eso, concluía Stevenson, que un paciente mejore no demuestra que el método ni la historia sean verdad.
Dicho esto, no hay estudios que muestren que estas terapias curen ninguna enfermedad. En España, la terapia regresiva figura en la lista oficial de pseudoterapias, como explica la página sobre la oferta y los riesgos de esta terapia, y no sustituye al médico ni al psicólogo.
Lo que puedes hacer con un miedo sin historia
Si notas un miedo, un dolor o un rechazo que no sabes de dónde viene, empieza por lo más sencillo. Un dolor que vuelve merece una visita al médico, y un miedo que te limita se puede trabajar con un psicólogo. Que no recuerdes el origen no significa que venga de otra vida: a mucha gente le pasa.
Si aun así te tienta una sesión por curiosidad, fíjate en quién pone las palabras. Cuando la frase que se repite es la tuya, la escena que aparece después también lo es, y habla de tu imaginación y de tus temores. Apúntala aparte del síntoma y no la uses para culparte ni para culpar a nadie. Para la historia de la técnica y lo que dice la psicología de estos recuerdos, lee el capítulo II de la regresión hipnótica. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.