Diccionario esotérico: cábala y marcas de nacimiento

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Dos términos que aparecen a menudo en los libros de esoterismo y de parapsicología, con los datos revisados. Uno viene de la mística judía de la Edad Media; el otro, de la investigación sobre la reencarnación del siglo XX.

Cábala

La palabra viene del hebreo qabbalah, «lo recibido», y por extensión «tradición». Nombra la corriente mística judía que floreció en Provenza y en la península ibérica entre los siglos XII y XIII y que busca en la Torá un sentido escondido bajo la letra. Uno de sus recursos es la guematría, que da a cada letra hebrea un valor numérico.

Entre sus libros, dos se citan más que ninguno. El Séfer Yetsirá, o «Libro de la formación», habla de las diez sefirot y de las veintidós letras con las que Dios dio forma al mundo. La tradición lo atribuye al patriarca Abraham; los estudiosos lo sitúan entre los siglos II y VI.

El Zóhar, o «Libro del esplendor», está escrito en arameo y empezó a circular en Castilla hacia 1280. Lo dio a conocer Moisés de León (hacia 1240-1305), nacido probablemente en León, que vivió en Guadalajara y en Ávila y murió en Arévalo. Él lo presentaba como obra de un sabio del siglo II, Shimón bar Yojái, pero el gran historiador de la cábala, Gershom Scholem, concluyó que lo había escrito el propio Moisés.

Marcas de nacimiento

Para la medicina, una marca de nacimiento es una mancha o un lunar presente desde que se nace, como un angioma o un nevus. La cultura popular les buscó explicación hace mucho: en español se llaman también antojos, porque se atribuían a un capricho que la madre no pudo satisfacer durante el embarazo, como recoge el diccionario de la RAE.

En parapsicología, el término (en inglés, birthmarks) tiene otro sentido. Designa las marcas o malformaciones de un niño que, según quienes defienden la reencarnación, coinciden con las heridas, casi siempre mortales, de la persona cuya vida el niño dice recordar.

Quien más lo estudió fue el psiquiatra canadiense Ian Stevenson (1918-2007), de la Universidad de Virginia, que reunió unos tres mil casos de niños con supuestos recuerdos de otra vida. En un artículo de 1993 calculó que alrededor del 35 % de esos niños tenía marcas que ellos o sus familias relacionaban con las heridas de la persona recordada. En 1997 publicó Reincarnation and Biology, dos volúmenes con más de dos mil páginas.

Sus críticos ven otra cosa. Un estudio de Champe Ransom encontró que solo en 11 de 1.111 casos las dos familias no habían tenido ningún contacto previo, y el filósofo Paul Edwards señaló agujeros graves en los relatos. La verdad es que la ciencia no acepta estos casos como prueba de la reencarnación.

Cuando leas sobre cábala o vidas pasadas

  • Mira si quien cita el Zóhar o el Séfer Yetsirá dice de qué traducción parte.
  • Pregunta si la marca de nacimiento se anotó antes o después de que el niño hablara de otra vida.
  • Desconfía de quien venda la cábala como una fórmula para conseguir dinero o pareja: la tradición judía la vive como estudio y vida religiosa.

¿Tienes una marca de nacimiento? Para la medicina es solo eso, y si cambia de tamaño o de color, lo que toca es enseñársela al dermatólogo. Para seguir, lee la introducción a la cábala y la tradición judía, cómo se ordenan las sefirot en el árbol de la vida o la historia de la reencarnación como idea. Hay más en el diccionario esotérico y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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