Espiritualismo y reencarnación: cuatro filósofos ante la idea de volver
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Creer en el alma no obliga a creer que vuelve a nacer. Entre los siglos XVIII y XX, cuatro filósofos europeos se tomaron en serio la reencarnación, cada uno a su manera, y ninguno desde una mesa de espiritismo.
Espiritualismo no es espiritismo
En filosofía, el espiritualismo es la postura contraria al materialismo: sostiene que en el ser humano hay algo, el alma o el espíritu, que no se reduce al cuerpo. No implica nada más. La mayoría de los espiritualistas de tradición cristiana creen en una sola vida y en la resurrección. ¿Es lo mismo resucitar que reencarnarse? No, y por qué la Iglesia separa las dos ideas se explica en resurrección y reencarnación.
El espiritismo es otra cosa: la doctrina según la cual los espíritus de los muertos se comunican con los vivos. Allan Kardec propuso en francés la palabra espiritismo en la introducción de El libro de los espíritus (1857) justo para distinguirla. Quien cree que tiene en sí algo más que materia, explicaba, es espiritualista, pero no por eso cree que los espíritus hablen con nosotros. Para complicarlo, en inglés spiritualism designa precisamente al espiritismo.
Ninguno de los cuatro autores que siguen fue espiritista, y el primero dudaba incluso de la inmortalidad del alma.
Hume: la única que la filosofía puede escuchar
David Hume (1711-1776) escribió un ensayo breve, «Sobre la inmortalidad del alma», que retiró antes de publicarlo en 1755. Salió después de su muerte, sin firma, en 1777. Es un texto escéptico que repasa los argumentos a favor de la vida eterna y los encuentra débiles.
En medio aparece una observación que los partidarios de la reencarnación citan a menudo. Si el alma es inmortal, razona Hume, también tuvo que existir antes de nacer, porque lo que no puede destruirse tampoco puede haber sido engendrado; y si aquella existencia anterior no nos importa, tampoco debería importarnos la futura. Más adelante, al comparar el alma humana con la de los animales, concluye que la metempsicosis, el paso del alma de un cuerpo a otro, es el único sistema de esta clase al que la filosofía puede siquiera prestar oídos.
No era una declaración de fe. Los estudiosos leen la frase con ironía: puestos a elegir, una vida en otro cuerpo le parecía menos inverosímil que un alma sin cuerpo. Y el ensayo termina con otra ironía, al decir que solo la revelación puede darnos certeza de la vida futura.
Lessing: volver para seguir aprendiendo
Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), dramaturgo y pensador de la Ilustración alemana, publicó completa en 1780 La educación del género humano, cien párrafos numerados. Su idea central es que Dios educa a la humanidad como un maestro a un niño, por etapas, y que la revelación adelanta lo que la razón acabará descubriendo sola.
En los últimos párrafos, del 94 al 100, da un giro personal. Se pregunta por qué cada individuo no habría de estar en este mundo más de una vez, y si la hipótesis es ridícula solo por ser la más antigua. Propone volver tantas veces como uno sea capaz de adquirir conocimientos y destrezas nuevos, y ni siquiera teme perder el tiempo, porque la eternidad entera es suya. Para Lessing, renacer es una forma de seguir aprendiendo, no un castigo.
Schopenhauer: renace la voluntad, no el recuerdo
Arthur Schopenhauer (1788-1860) admiraba el budismo y el hinduismo, que estudió en los libros de los orientalistas de su tiempo. En el segundo volumen de El mundo como voluntad y representación (1844), en el capítulo dedicado a la muerte, distinguió dos ideas que se suelen confundir.
La metempsicosis sería el paso del alma entera, con lo que sabe y recuerda, a otro cuerpo. La palingenesia, la que él aceptaba, solo afecta a la voluntad, el núcleo de cada ser, que para él es indestructible. Al morir, esa voluntad se separa del intelecto, que es mortal y guarda la memoria, y en un nuevo nacimiento recibe un intelecto nuevo. Por eso nadie recuerda vidas anteriores. Schopenhauer creía que esa era la enseñanza profunda del budismo, y que a la mayoría de los fieles se les predicaba la metempsicosis por ser más fácil de entender.
McTaggart: amistades que vienen de lejos
John McTaggart Ellis McTaggart (1866-1925) enseñó casi toda su vida en el Trinity College de Cambridge, donde tuvo como alumnos a Bertrand Russell y a G. E. Moore. Era un caso raro: no creía en Dios, pero sí en la inmortalidad. En Algunos dogmas de la religión (1906) dedicó un capítulo a la preexistencia del alma.
Su razonamiento avanza por pasos. Si el alma es inmortal, lo probable es que también existiera antes de nacer, y si existió antes, lo más probable es que viva muchas vidas. La falta de memoria no les quitaría valor. La sabiduría no es un almacén de datos, sino una mente fortalecida, y eso podría pasar de una vida a otra sin recuerdos; el carácter que forjamos queda aunque olvidemos los actos que lo formaron. Comparaba el progreso con la marea, cuyas olas avanzan y retroceden, pero no tanto como avanzaron.
Lo más personal es lo que dice del amor. Para McTaggart, el flechazo y las amistades que surgen de golpe podrían explicarse por intimidades de otras vidas, interrumpidas por la muerte y retomadas al renacer. Lo proponía como una hipótesis razonable, no como algo demostrado.
Lecturas para una tarde de dudas
Los cuatro textos son breves o se pueden leer por partes. El ensayo de Hume tiene cuarenta y cinco párrafos; lo de Lessing ocupa siete; el capítulo de Schopenhauer y el de McTaggart se leen en una tarde. Léelos como argumentos y no como pruebas: ninguno demuestra que volvamos a nacer, pero los cuatro obligan a precisar qué queremos decir con volver.
Dicho esto, cada uno deja una pregunta distinta. Hume pone a prueba lo que la razón puede decir de la vida futura, Lessing une el renacer al aprendizaje, Schopenhauer distingue lo que vuelve de lo que se pierde y McTaggart se pregunta qué pasa con el amor. Cómo responden hoy las religiones que enseñan la reencarnación se compara en la reencarnación en las religiones vivas, y el debate entre Kardec, los teósofos y René Guénon está en creer o no en la reencarnación. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.