Resurrección y reencarnación: por qué el cristianismo las separa
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
La resurrección y la reencarnación responden a la misma inquietud, qué queda de nosotros al morir, pero cuentan historias opuestas. Una anuncia que la misma persona volverá a la vida, con su cuerpo transformado, al final de los tiempos; la otra, que se vive muchas veces en cuerpos distintos. Aquí verás qué enseña la Iglesia, qué pasó de verdad con Orígenes y por qué hay cristianos que, aun así, creen en volver a nacer.
Una sola vida y un cuerpo que vuelve
El Credo de los apóstoles, una de las oraciones más antiguas del cristianismo, se cierra con la «resurrección de la carne» y la vida eterna. El Catecismo de la Iglesia católica aclara que aquí «carne» significa el ser humano en su fragilidad y su condición mortal (número 990). Al morir, explica, el alma se separa del cuerpo; al final de los tiempos, Dios devolverá a ese cuerpo una vida incorruptible y lo unirá de nuevo al alma (números 997 y 1016). Cómo ocurrirá, reconoce el propio texto, supera nuestra imaginación (número 1000).
San Pablo puso esa esperanza en el centro de la fe. En el capítulo 15 de su primera carta a los Corintios llega a decir que, si Cristo no resucitó, la fe de los creyentes sería vana. La imagen que usa para explicarlo, la de una semilla que se siembra, se cuenta en cómo somos en el más allá.
Tampoco hay que confundirla con volver a la vida de antes. El Catecismo distingue la resurrección de Jesús de lo que los evangelios cuentan de Lázaro, de la hija de Jairo o del joven de Naín: ellos regresaron a su vida terrena y, con el tiempo, volvieron a morir (número 646).
Con ese punto de partida, la reencarnación no tiene sitio. El número 1013 lo dice sin rodeos: no hay reencarnación después de la muerte. Se apoya en la carta a los Hebreos (9, 27), según la cual morimos una sola vez. Cómo entienden la idea el hinduismo, el budismo o el espiritismo se compara en la reencarnación en las religiones vivas.
Orígenes y las almas que existían antes de nacer
El nombre que más se cita en este debate es Orígenes, teólogo nacido en Alejandría hacia el año 185 y muerto hacia el 253. En su tratado Sobre los principios propuso una idea que la Iglesia acabaría rechazando: antes de crear el mundo, Dios habría creado inteligencias espirituales. Su amor por Dios se fue enfriando, y según cuánto, cada una acabó siendo ángel, ser humano o demonio. Al final, todo volvería a Dios en una restauración universal, la apocatástasis.
Eso es preexistencia del alma, no reencarnación. La diferencia importa, porque el propio Orígenes rechazó la transmigración de las almas. En su comentario al Evangelio de Mateo (libro XIII) la llamó una doctrina ajena a la Iglesia, y lo hizo justo al comentar el pasaje en que Jesús identifica a Juan el Bautista con Elías.
Lo que condenó el concilio del año 553
En el año 543, el emperador Justiniano publicó un edicto contra Orígenes. Diez años después convocó en Constantinopla el concilio que la Iglesia cuenta como quinto ecuménico, reunido del 5 de mayo al 2 de junio de 553. Su asunto principal eran los llamados Tres Capítulos, unos escritos acusados de nestorianismo. El papa Vigilio, que vivía entonces en la ciudad, se negó a asistir y solo aceptó las decisiones meses más tarde.
Las condenas de Orígenes llegaron por dos vías. El canon 11 del concilio lo incluye en una lista de herejes. Y hay quince anatemas contra el origenismo que, según la explicación más aceptada, los obispos firmaron antes de la apertura formal. El primero condena la preexistencia «fabulosa» de las almas y la restauración que se deriva de ella. Ninguno toca la Biblia.
Por qué no se quitó nada de la Biblia
La lista de los 27 libros del Nuevo Testamento aparece completa en una carta pascual de Atanasio de Alejandría del año 367, casi dos siglos antes del concilio. Y se conservan manuscritos anteriores, como el Códice Sinaítico, copiado en el siglo IV, donde los evangelios dicen lo mismo que hoy.
Los pasajes que se citan a favor de la reencarnación siguen ahí. En Mateo 17, Jesús dice que Elías ya vino, y los discípulos entienden que habla de Juan el Bautista. Pero Lucas (1, 17) precisa que Juan vendría «con el espíritu y el poder de Elías», y en Juan (1, 21) el Bautista niega ser Elías. La lectura cristiana habitual es que Juan cumple el papel del profeta, no que su alma haya vuelto. Algo parecido ocurre con Nicodemo (Juan 3): la palabra griega que se traduce por «de nuevo» también significa «de lo alto», y la tradición la entiende como un nacimiento espiritual, ligado al bautismo.
Cristianos que creen en volver a nacer
La doctrina es clara; la gente, más variada. En una encuesta del Pew Research Center hecha en Estados Unidos en 2009, el 22 % de los cristianos decía creer en la reencarnación: uno de cada diez evangélicos blancos, el 25 % de los católicos blancos y el 29 % de los protestantes negros. En otra del mismo centro, con datos de 2024, la creían más de la mitad de los cristianos de Kenia, Nigeria y Ghana, el 27 % de los de Brasil y el 10 % de los de Suecia.
¿Se puede ser cristiano y creer en la reencarnación? Para la Iglesia católica, no: son dos esperanzas incompatibles. Las cifras muestran que muchos fieles, eso sí, viven su fe mezclando ideas de varias procedencias, y eso merece respeto aunque no coincida con el Catecismo.
Los textos, leídos despacio
Cuando alguien te presente un versículo como prueba de que Jesús enseñaba la reencarnación, lee el capítulo entero y los pasajes paralelos de los otros evangelios: con Elías, Lucas y Juan cambian mucho la impresión que deja Mateo leído a solas. Mira también las fechas. El canon y los manuscritos más antiguos son anteriores al año 553, así que la historia del versículo borrado no se sostiene.
Y separa las tres ideas que suelen mezclarse: la preexistencia de las almas de Orígenes, la resurrección del credo y la reencarnación de las tradiciones de la India. La verdad es que confundirlas no ayuda ni a creyentes ni a escépticos. De dónde viene la tercera se cuenta en la reencarnación, una idea antigua. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.