Por qué creer en la reencarnación cuando te educaron en una sola vida

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Muchas personas criadas en una iglesia cristiana, que enseña que se vive una sola vez, acaban pensando que quizá volvemos a nacer. A finales de los años noventa, dos sociólogos británicos se sentaron a escuchar sus razones, y lo que oyeron se parece poco al tópico del converso a una religión oriental. Esto es lo que buscan en la idea, y lo que un filósofo estadounidense dijo en 1896 sobre el derecho a creer sin pruebas.

Una creencia discreta, al lado de la fe de siempre

En 1997, Tony Walter y Helen Waterhouse entrevistaron en el suroeste de Inglaterra a personas que se tomaban en serio la posibilidad de reencarnar. Les interesaba algo que las encuestas ya habían detectado: muchos occidentales sin relación con las religiones orientales ni con la Nueva Era creían en ella. Publicaron sus conclusiones en 1999 en la revista Sociology of Religion, con un título que lo resume todo: «Una creencia muy privada».

Lo primero que les llamó la atención fue la mezcla. Muchos entrevistados seguían siendo cristianos y no veían contradicción en sumar la reencarnación a lo que habían aprendido en la parroquia. La mayoría no era dogmática: hablaban de algo posible, no de una certeza. A unos los había convencido una experiencia propia o ajena; a otros, que la idea resolvía problemas que la fe de su infancia dejaba abiertos.

Tampoco les cambiaba mucho la vida diaria. Era una convicción íntima, de las que se comentan poco y no obligan a ir a ningún templo. Por eso los autores concluyeron que el auge de esta creencia en Occidente no anunciaba ninguna revolución espiritual. Encajaba, más bien, en una religión cada vez más personal, hecha a la medida de cada uno.

Lo que enseña la Iglesia sobre la resurrección, y por qué la separa de volver a nacer, se cuenta en resurrección y reencarnación.

Justicia: una respuesta al reparto desigual

¿Por qué un niño nace enfermo y otro sano, uno en la abundancia y otro en la miseria? Los teólogos llaman teodicea al intento de conciliar ese reparto con un Dios bueno, y varios entrevistados encontraban en las vidas sucesivas una salida: lo que no se entiende mirando una existencia podría entenderse mirando muchas.

En un segundo artículo, de 2001, en la revista Nova Religio, Walter y Waterhouse precisaron cómo usaban esa idea. Hablaban a menudo del karma, pero lo entendían como mejora personal, casi como un aprendizaje, y pocos aceptaban que una mala vida llevara a renacer en peor situación. Les servía para pensar en el sufrimiento y la injusticia en general, no para juzgar a nadie. Y aunque buena parte de la muestra era de edad avanzada, pocos decían que la creencia los consolara ante una enfermedad o una muerte cercana.

Eso sí, ese matiz importa. Leída al revés, la idea puede convertirse en una carga injusta: nadie sufre porque se lo haya ganado en otra vida, y una enfermedad o una pobreza no son un castigo.

Continuidad y afinidades

La segunda razón es la continuidad. Los entrevistados veían cada vida en un cuerpo como una etapa de un progreso espiritual largo, y daban más valor al espíritu que al cuerpo. El título del segundo artículo de los dos sociólogos lo resume bien: aprender a lo largo de muchas vidas.

La tercera es la más personal: la sensación de haber conocido ya a alguien a quien acabas de ver, o de reconocer un lugar donde nunca habías estado. Quien cree en vidas pasadas suele leerla como un recuerdo. La psicología tiene explicaciones más corrientes para esa impresión de familiaridad, que se repasan en el déjà vu y las otras pistas de vidas pasadas.

Walter observó algo revelador en otro trabajo de 2001, hecho con treinta adultos y veinte niños. Las vidas anteriores que la gente se imagina se parecen mucho a la que vive ahora. Y, a diferencia de lo que ocurre en buena parte de Asia, en Gran Bretaña es raro pensar que un niño de la familia sea el abuelo que vuelve.

William James y el derecho a creer

En 1896, el filósofo y psicólogo William James leyó ante los clubes de filosofía de las universidades de Yale y Brown una conferencia que se publicó en junio de ese año en la revista The New World: «La voluntad de creer». Respondía al matemático inglés William K. Clifford, que en 1877 había escrito que está mal, siempre y para cualquiera, creer algo sin pruebas suficientes.

James no defendía creer cualquier cosa. Su argumento valía para un tipo concreto de elección, la que llamó opción genuina: viva, porque las dos alternativas te parecen posibles; forzosa, porque no hay manera de quedarse al margen; y trascendental, porque lo que está en juego importa. Cuando una opción así no puede resolverse con datos ni con argumentos, decía, la decide nuestra naturaleza pasional, y quedarse en la duda también es decidir. En el prefacio del libro de 1897 lo resumió como el derecho de cada persona a vivir su fe por su cuenta y riesgo.

En esa conferencia no habló de la reencarnación. Su marco, en cambio, ayuda a entender a los entrevistados de Walter y Waterhouse, para quienes era una hipótesis viva, que no podían demostrar ni descartar y que daba sentido a cosas que les importaban. Lo que James no admitía era confundir esa elección con una prueba. Ninguna de estas razones demuestra que volvamos a nacer: explican por qué alguien lo cree.

Preguntas para decidir con calma

Creer o no es cosa tuya. Estas cuatro preguntas pueden ayudarte a ordenar lo que piensas:

  • Qué te aporta la idea: una explicación, un consuelo, la sensación de que nada se pierde.
  • Si encaja con el resto de tus creencias o te obliga a elegir entre ellas, y si estás en paz con esa elección.
  • Si la usas para comprender o para juzgar: el sufrimiento de nadie es una cuenta pendiente.
  • Qué harías igual tanto si es cierta como si no; muchas veces la respuesta coincide.

Al fin y al cabo, la mayoría de quienes creen en volver a nacer lo viven como proponía James, con una mezcla de confianza y prudencia. Cómo se discutió la idea en el siglo XIX, de Kardec a René Guénon, se cuenta en la segunda parte de esta serie. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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