La sesión de espiritismo: de las mesas de salón a los centros espíritas de Brasil
Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026
Decir sesión de espiritismo es pensar en una mesa a oscuras, manos unidas y golpes en la madera. Así eran muchas reuniones de salón del siglo XIX. En Brasil, el país donde más arraigó el espiritismo de Allan Kardec, una reunión espírita se parece más a una charla seguida de un rato de oración, y la parte en la que hablan los médiums se celebra a puerta cerrada.
Mesas que giraban en los salones
En 1853, la moda de las mesas giratorias cruzó el Atlántico desde Estados Unidos. Las familias se sentaban alrededor de un velador, apoyaban las manos encima y esperaban a que se moviera o diera golpes. Por qué se movía lo explicó Michael Faraday ese mismo año, y se cuenta en mediumnidad espiritista.
El caso más célebre es el de Victor Hugo. Desterrado en la isla de Jersey, recibió en septiembre de 1853 la visita de la escritora Delphine de Girardin, que llevaba consigo la nueva afición. El día 11, en la casa de Marine Terrace, la mesa empezó a temblar, y los presentes creyeron que hablaba a través de ella Léopoldine, la hija del poeta, muerta diez años antes.
Las sesiones siguieron casi a diario hasta 1855. La mesa, de tres patas, deletreaba con golpes: uno para la A, dos para la B. Quien mejor la hacía hablar era Charles, el hijo del poeta, y por ella pasaron, decían, Shakespeare, Maquiavelo y Rousseau. Hugo, eso sí, dejó escrito en los márgenes que nunca había mezclado aquellos versos con los suyos.
En aquellos salones se juntaban el duelo, la curiosidad y el entretenimiento de sobremesa. Nadie había fijado ninguna regla.
Kardec separa el juego del estudio
Allan Kardec publicó El libro de los espíritus en 1857 y, cuatro años después, El libro de los médiums. En este dedicó un capítulo a las reuniones y las dividió en tres clases: frívolas, experimentales e instructivas. Las frívolas, pensadas para divertirse con los fenómenos, no le interesaban. Defendía las instructivas: serias, con pocas personas y siempre con el mismo grupo.
Fijó también otra norma. En El Evangelio según el espiritismo (1864) tomó el «dad gratis» de los Evangelios para pedir que nadie cobrara por la mediumnidad, que para él no podía ser un oficio.
Cómo es un centro espírita en Brasil
La Federación Espírita Brasileña se fundó en Río de Janeiro el 1 de enero de 1884 y tiene hoy su sede en Brasilia. En el censo de 2022, el 1,8 % de los brasileños de diez años o más se declaró espírita. Su figura más conocida fue Chico Xavier (1910-2002), que publicó más de cuatrocientos libros que atribuía a los espíritus y cedió todos sus derechos a obras benéficas.
En un centro espírita, la actividad abierta a cualquiera suele ser una charla sobre el Evangelio leído desde la doctrina de Kardec, seguida del pase, una imposición de manos con la que se cree transmitir energía espiritual. También se reparte agua «fluidificada», que según esta tradición recibe esa energía, y hay grupos que estudian las obras de Kardec durante años. Todo es gratuito.
La reunión mediúnica es otra cosa. Según las orientaciones de la federación, es privada: la forma un grupo de miembros con formación, dura alrededor de una hora y no se abre al público. Su fin principal, según la doctrina, es ofrecer ayuda moral a los espíritus que sufren.
¿Y la salud? El pase y el agua se ofrecen como consuelo espiritual. No hay pruebas científicas de que curen nada, y los propios centros suelen insistir en que no sustituyen el tratamiento del médico ni del psicólogo.
Cuando visites un centro espírita
- Empieza por una actividad pública. Las charlas y los pases están abiertos a cualquiera. La reunión mediúnica es privada, y no conviene insistir en entrar.
- No pagues por nada. En el espiritismo de Kardec todo es gratuito. Si alguien te cobra por un mensaje o por un pase, no sigue esa doctrina.
- Mantén tu tratamiento. Ningún pase sustituye al médico ni al psicólogo. Si tienes dudas, coméntalas con tu médico antes de cambiar nada.
- Cuida tu duelo también fuera de allí. Si vas porque echas de menos a alguien, ninguna reunión puede prometerte un mensaje suyo. Hablar con tu gente, con un grupo de duelo o con un psicólogo ayuda de verdad.
Para seguir, lee la historia de la mediumnidad, de Endor a Kardec o cómo recuerdan otras culturas a sus difuntos en el contacto con los muertos. Tienes más en la sección de espiritismo y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.