La desclasificación ovni en Gran Bretaña: lo que guardaba el Ministerio de Defensa

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Entre 2008 y 2013, el Ministerio de Defensa británico entregó a los Archivos Nacionales sus expedientes sobre objetos voladores no identificados, y cualquiera pudo leerlos en internet. Eran 209 carpetas con unas 52.000 páginas. Cuentan mucho de cómo se miraba el cielo durante medio siglo y nada que pruebe una visita de otro mundo.

Diez entregas en cinco años

El ministerio recogía avisos de ovnis desde los años cincuenta. Algunas carpetas antiguas ya se habían abierto por la regla que libera los papeles del Estado al cabo de treinta años. Lo nuevo fue abrir de golpe todo lo demás.

La primera entrega llegó en mayo de 2008: ocho carpetas de 1978 a 1987, una de ellas con más de 450 páginas. El ministerio explicó que respondía a las peticiones que le llegaban por la ley de libertad de información y que quería mostrarse transparente. Siguieron otras nueve, más o menos por orden de fechas, hasta la última, en junio de 2013. Asesoró el proyecto el historiador David Clarke, de la Universidad Sheffield Hallam.

Un memorando de 1983 resume para qué servía todo aquello: el ministerio solo quería saber si un aviso revelaba algo de interés para la defensa, como un avión extranjero en el espacio aéreo británico.

Cartas, dibujos y un debate en los Lores

La mayor parte son cartas de particulares, muchas con dibujos de lo que vieron, y partes de policías, pilotos y controladores aéreos. Los datos personales de los testigos se tacharon antes de publicarlos.

Los papeles muestran también cómo influía el ambiente. El año 1978, cuando se estrenó en el Reino Unido Encuentros en la tercera fase, fue de los más cargados de avisos, y en 1996 se pasó de 117 avisos el año anterior a 609.

Hay asuntos de Estado. En enero de 1979, el conde de Clancarty, conocido aficionado a los ovnis, promovió un debate sobre ellos en la Cámara de los Lores. La respuesta del Gobierno la preparó el propio despacho de ovnis del ministerio, y la leyó lord Strabolgi: nada indicaba que hubiera llegado jamás una nave de otro planeta, y lo que la gente veía admitía explicaciones naturales muy variadas.

Rendlesham, diciembre de 1980

El caso más famoso del archivo ocurrió en el bosque de Rendlesham, en Suffolk, junto a dos bases de la Real Fuerza Aérea que entonces usaba la Fuerza Aérea estadounidense. En las madrugadas del 26 y del 28 de diciembre de 1980, varios militares estadounidenses vieron luces entre los árboles y salieron a buscarlas. El segundo jefe de la base informó a las autoridades británicas en un memorando del 13 de enero de 1981, que se conoció en 1983 gracias a una petición de documentos en Estados Unidos.

El ministerio concluyó que no había ninguna amenaza para la seguridad nacional. ¿Qué vieron, entonces? Las explicaciones que se han propuesto son terrestres. La primera noche cruzó el cielo del sur de Inglaterra un bólido muy brillante. La luz que destellaba entre los pinos coincide en dirección y en ritmo, un destello cada cinco segundos, con el faro de Orford Ness, en la costa. Las marcas del suelo le parecieron a la policía obra de algún animal, y a los guardas forestales, madrigueras de conejo. La radiación medida apenas superaba el nivel de fondo. El astrónomo Ian Ridpath, que reunió buena parte de estos datos, concluye que el resto lo puso la imaginación.

Un informe secreto y una oficina cerrada

Durante décadas, el ministerio respondió a diputados y periodistas que no gastaba dinero en estudiar ovnis. Pero en 1996 el Estado Mayor de Inteligencia de Defensa encargó un estudio, terminado en 2000 y clasificado como secreto, del que se hicieron solo 11 copias. Es el informe Condign, que analizó unos diez mil avisos. Se conoció el 15 de mayo de 2006, después de una petición de dos investigadores amparada en la ley de libertad de información.

Su conclusión: no había pruebas de un origen extraterrestre ni de que aquello fuera hostil. La mayoría de los avisos eran aviones, globos y otros objetos mal identificados. Para el resto, el autor propuso unos fenómenos naturales raros, unos plasmas atmosféricos cargados de electricidad parecidos al rayo en bola, una hipótesis que, por el secreto, no pudo discutir con otros científicos.

El final llegó por presupuesto. En noviembre de 2009, una nota al ministro de Defensa, Bob Ainsworth, advirtió de que el trabajo consumía cada vez más recursos sin ningún valor para la defensa: los avisos de ese año triplicaban los del anterior, y al final sumaron 643, frente a 208 en 2008. Desde el 1 de diciembre de 2009, el ministerio cerró su teléfono y su correo para avisos de ovnis. Según dijo, en más de cincuenta años ninguno había revelado una amenaza para el país.

Tres pistas para leer un expediente británico

  • Busca, junto al relato del testigo, la valoración o la respuesta del ministerio cuando la haya: el contraste entre las dos dice mucho.
  • Compara la fecha y la hora con lo que había esa noche en el cielo y en la costa: un bólido, un planeta brillante, un faro, un globo.
  • Mira cuándo se escribió cada informe: el de Rendlesham se redactó más de dos semanas después, y la memoria se transforma con el tiempo.

Al fin y al cabo, los papeles más aburridos suelen ser los más reveladores. Cómo abrió sus archivos el Ejército del Aire se cuenta en los expedientes X españoles, y cómo se investiga un avistamiento en Francia y en Estados Unidos, en escépticos, creyentes e investigadores. Los casos de pilotos están en pilotos y ovnis. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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