A quién se le aparecen más los fantasmas: lo que dicen las encuestas y la psicología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Ver un fantasma no es cosa de unos pocos: en las encuestas lo cuenta una parte considerable de la población. Los estudios no apuntan a personas crédulas ni enfermas, sino a rasgos corrientes, como una imaginación muy viva, y a momentos concretos, como el borde del sueño.

Uno de cada cinco

En 2009, el Pew Research Center preguntó a los estadounidenses por sus experiencias. El 18 % dijo haber visto un fantasma o haber estado en su presencia, el doble que en 1996, cuando lo decía el 9 %. Un 29 % contó haberse sentido en contacto con alguien ya muerto.

Creer es más frecuente que ver. En la encuesta de Gallup de mayo de 2025, el 39 % de los adultos de Estados Unidos creía en los fantasmas, una cifra parecida a la de principios de siglo.

El primer gran recuento de este tipo, el censo de alucinaciones que hizo en Inglaterra la Sociedad para la Investigación Psíquica a finales del siglo XIX, se cuenta en fantasmas, apariciones y espectros.

Ni más devotos ni más crédulos

Se suele pensar que las apariciones abundan entre las personas muy religiosas. Los datos dicen lo contrario. En la encuesta de Pew, solo el 11 % de quienes iban a un oficio religioso al menos una vez por semana decía haber estado ante un fantasma, frente al 23 % de quienes iban menos. Y en la de Gallup de 2025, los que acuden cada semana a su iglesia eran el grupo más escéptico ante todo lo paranormal.

Las diferencias que sí aparecen son otras. Según Gallup, las mujeres se mostraban más abiertas que los hombres (40 % frente a 28 %), y quienes no tenían estudios universitarios, más que quienes sí (38 % frente a 28 %). Por edad no había diferencias apreciables.

Un estudio publicado en 2020 en la revista Personality and Individual Differences comparó a escépticos, creyentes religiosos y creyentes en lo paranormal, y encontró que los dos tipos de fe se asociaban a rasgos de personalidad distintos.

Una imaginación que se vive como real

En 1983, los psicólogos Sheryl Wilson y Theodore X. Barber publicaron un estudio con 27 mujeres que respondían muy bien a la hipnosis. Todas menos una compartían un perfil que llamaron propensión a la fantasía: de niñas habían vivido en un mundo imaginario, de adultas seguían fantaseando gran parte del día y vivían lo imaginado casi como algo percibido. El 73 % creía haberse encontrado alguna vez con espíritus o fantasmas, frente al 16 % de un grupo de comparación. La muestra era pequeña y no se eligió al azar, y los trabajos posteriores no han confirmado del todo sus conclusiones, pero la idea sigue en uso.

Un concepto vecino es la absorción, la capacidad de quedarse completamente metido en una película, una música o un paisaje hasta olvidar el entorno. La describieron Auke Tellegen y Gilbert Atkinson en 1974, al estudiar quién responde mejor a la hipnosis. El estudio de 2020 que se cita arriba encontró que la absorción, junto con la apertura a la experiencia y la búsqueda de sensaciones, predecía haber vivido una experiencia con fantasmas.

Ninguno de estos rasgos es una enfermedad: describen maneras distintas de prestar atención y de imaginar.

El sueño, la vista y lo que uno espera

El momento cuenta tanto como la persona. Muchas apariciones ocurren al dormirse o al despertar, cuando el cerebro mezcla imágenes del sueño con la habitación real; la parálisis del sueño, con su sensación de alguien en el cuarto, se explica en los sueños, las pesadillas y los fantasmas.

La vista también influye. En 1760, el naturalista suizo Charles Bonnet describió las visiones de su abuelo, que se estaba quedando ciego por las cataratas: veía personas, pájaros y edificios que no estaban allí, y sabía que no eran reales. Hoy se llama síndrome de Charles Bonnet, es relativamente frecuente en personas mayores que pierden visión y puede estar detrás de algunas «visitas» que cuentan en casa.

Por último, la creencia orienta la mirada. En 2002, el equipo del psicólogo Richard Wiseman publicó lo que contaron 678 personas que recorrieron una zona con fama de encantada del palacio de Hampton Court, cerca de Londres. Quienes creían en fantasmas contaron más fenómenos extraños que los escépticos, tanto en su vida como durante el paseo, y los atribuían más a menudo a un fantasma. La verdad es que la sensación puede ser la misma; lo que cambia es el nombre que le ponemos.

Cuando creas haber visto a alguien

  • Anota la hora, la luz que había y cómo habías dormido, antes de contárselo a nadie.
  • Pregúntate qué sabías del lugar y qué esperabas encontrar allí.
  • Cuéntalo a alguien de confianza: les pasa a muchas personas sanas, y no hay nada de qué avergonzarse.
  • Si las figuras se repiten a menudo, aparecen a plena luz o llegan con cambios en la vista, el sueño o la memoria, coméntalo con tu médico: hay causas que se pueden tratar.

¿Y si la figura era la de alguien a quien echas de menos? Por qué la mente pone presencias en el duelo se cuenta en por qué vemos fantasmas. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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