Para abrir los caminos de la salud: el equilibrio del yin y el yang

Profesora Naina · Publicado el 6 de octubre de 2026

Para mí, cuidar la salud empieza por el equilibrio: entre lo que haces y lo que descansas, entre el ruido del día y el silencio. La filosofía china lo explica con el yin y el yang. Aquí no hay tratamientos ni diagnósticos, solo una manera de ordenar la vida que acompaña a lo que diga tu médico.

Dos fuerzas que se necesitan

En la tradición china, el yang es la fuerza activa: da, empuja, trabaja, crea. Se asocia con el sol, con el día y con lo masculino. El yin es la fuerza receptiva: recibe, contempla, sueña, se inspira. Se asocia con la luna, con la noche y con lo femenino.

Ninguna es mejor que la otra. El símbolo del taijitu, ese círculo partido en una mitad blanca y otra negra, lleva un punto del color contrario dentro de cada mitad: en lo más activo hay una semilla de quietud, y en lo más quieto, una de movimiento.

Con el yang trabajamos y resolvemos. Con el yin descansamos, rezamos y soñamos. Una vida sana necesita las dos.

La acción y la no acción

¿Cuántas horas de tu día son de hacer y cuántas de simplemente estar? La pregunta parece sencilla, pero pocas veces nos la hacemos.

Cuando todo es trabajo, prisa y exigencia, la vida se vuelve rígida y cansada. Cuando todo es quietud y no encontramos con qué ponernos en marcha, se vuelve blanda y apagada. El equilibrio está en que las horas de acción tengan su contrapeso en horas de no acción: dormir lo suficiente, comer sin prisa, dejar un rato del día sin pantallas y sin tareas.

Eso sí, el cansancio que no se va con el descanso, el dolor o cualquier síntoma que dure no es una cuestión de energía: es una consulta médica. El equilibrio acompaña, pero no cura.

Las prácticas que acompañan

Siempre he recomendado lo que fortalece el plano espiritual mientras el cuerpo recibe sus cuidados. La meditación, la oración y la contemplación de Dios, cada cual según su fe, ayudan a recuperar la calma. El reiki y otras prácticas de energía también tienen sus seguidores; se viven como acompañamiento, nunca en lugar del tratamiento.

Las terapias psicológicas tienen un lugar importante: nos ayudan a entender lo que deseamos y a soltar lo que nos pesa por dentro. Y el contacto con la naturaleza hace mucho bien. Los viajes también, porque no solo mueven el cuerpo de un lugar a otro: mueven el espíritu.

Desde la magia, la tradición enciende por la salud una vela verde oscuro con el nombre de la persona y su fecha de nacimiento. Desde la alquimia espiritual, se pide al Ser Superior de cada uno que despierte y le acompañe en su recuperación.

Un día con sus dos mitades

Mira tu semana como el símbolo del yin y el yang. Busca dónde sobra el yang, en las horas de trabajo que se alargan o en la prisa que no se acaba, y dónde falta el yin, en el sueño, en el silencio, en un paseo sin rumbo. Elige un solo cambio pequeño y mantenlo unos días.

Si quieres acompañarlo con un gesto espiritual, enciende tu vela verde un martes o un viernes, medita unos minutos o reza a tu manera, y deja que el equilibrio vaya haciendo su trabajo junto a los cuidados que te indiquen los profesionales.

Que el equilibrio sea contigo. Si te interesa la parte espiritual, lee cómo meditar paso a paso, qué técnicas de meditación puedes probar o qué son los chakras. Tienes más textos en la sección de salud y en el tarot temático.

Texto de la Profesora Naina.

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