Cómo hacer tus propias runas: los 24 signos, los materiales y los pasos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Hacer tu propio juego de runas lleva una tarde y algo de paciencia. Antes de empezar conviene saber qué signos vas a grabar, en qué material y qué partes de la costumbre son antiguas y cuáles se han añadido hace poco.

Los veinticuatro signos del futhark antiguo

El juego más habitual usa el futhark antiguo, el alfabeto rúnico que se empleó entre los siglos II y VIII, con sus veinticuatro signos repartidos en tres grupos de ocho. De dónde viene y qué cuenta el mito lo tienes en las runas, el legado de Odín.

La lista completa más antigua que se conoce está grabada en la piedra de Kylver, en la isla sueca de Gotland, y es de hacia el año 400. Los nombres de cada runa, en cambio, no aparecen en las inscripciones: se han reconstruido a partir de poemas rúnicos posteriores, y por eso verás pequeñas variantes de un libro a otro. Estos son los más usados:

  • Primer grupo: fehu, uruz, thurisaz, ansuz, raidho, kenaz, gebo y wunjo.
  • Segundo grupo: hagalaz, naudiz, isa, jera, eihwaz, perthro, algiz y sowilo.
  • Tercer grupo: tiwaz, berkano, ehwaz, mannaz, laguz, ingwaz, dagaz y othala (el orden de las dos últimas cambia según la fuente).

Copia las formas de una tabla fiable, como la de un museo o un manual de historia, y no de un juego comprado al azar. Basta un error de trazo para confundir dos signos.

Madera, piedra o arcilla

¿Qué material elegir? Depende de tus manos y de tus herramientas.

La madera es la opción más cercana a la tradición. Puedes cortar una rama seca en rodajas del mismo grosor, lijarlas y grabar los signos con una gubia pequeña o con un pirograbador. Una mano de aceite de linaza o de cera las protege.

Las piedras de río dan un juego bonito y resistente. Busca veinticuatro de tamaño y forma parecidos, lávalas bien y pinta los signos con pintura acrílica y un pincel fino. No las cojas en un espacio natural protegido, donde suele estar prohibido.

La arcilla es la más fácil para empezar. Con arcilla de secado al aire, o con arcilla polimérica que se endurece en el horno de casa, formas fichas iguales y grabas los signos con un palillo antes de que se sequen. Sigue siempre las instrucciones del fabricante.

Hubo también runas en hueso y en asta: una de las inscripciones más antiguas que se conocen está en un peine de asta hallado en Vimose, en Dinamarca, de hacia el año 160.

El rojo de las piedras rúnicas

Las piedras rúnicas de la época vikinga no eran grises como las vemos hoy. Se pintaban, y los análisis de los restos de pigmento muestran que dominaban el rojo y el blanco, con algo de negro. El Hávamál, el poema de los consejos de Odín, pregunta en su estrofa 144 si uno sabe grabar las runas y si sabe teñirlas.

Si quieres seguir esa pista, rellena los trazos con rojo. Eso sí, usa pintura acrílica o una tinta moderna: el rojo y el blanco de aquellas piedras se hacían con pigmentos de plomo, que es tóxico.

Lo antiguo y lo moderno

La runa en blanco no existe en el futhark antiguo. La introdujo Ralph Blum en The Book of Runes, de 1982, el libro que popularizó las runas como oráculo moderno. Si te gusta, puedes añadirla, pero sabiendo que es un añadido reciente.

Lo mismo pasa con los significados «invertidos». Son una costumbre moderna, y algunos signos no la admiten, porque se ven igual del derecho que del revés: isa es una simple raya, y gebo, una equis. También es moderna la idea de que nadie más debe tocar tu juego, o de que solo sirve el que haces con tus manos. Son costumbres que muchos valoran, pues hacen del juego algo personal, pero no aparecen en las fuentes antiguas.

Manos a la obra: tu juego en cinco pasos

  1. Prepara veinticuatro piezas iguales. Del mismo tamaño y grosor, de dos o tres centímetros, para que no puedas reconocer ninguna por el tacto.
  2. Dibuja los signos a lápiz. Cópialos de tu tabla de referencia, uno por pieza, y marca un punto pequeño en la parte de arriba si quieres distinguir la posición.
  3. Graba o pinta los trazos. Con gubia, pirograbador, palillo o pincel, según el material, y deja secar el tiempo necesario.
  4. Protege el juego. Aceite o cera para la madera, barniz para las piedras pintadas y el horneado o el secado que indique el fabricante para la arcilla.
  5. Guárdalo en una bolsa de tela. Mientras metes las piezas, repasa los nombres en voz alta, grupo a grupo: es la mejor manera de empezar a recordarlos.

Si te atraen otras formas de mirar hacia dentro, lee para qué sirve la quiromancia y cuáles son sus límites. Hay más en la sección de videncia y otras mancias y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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