Diccionario esotérico: coueísmo y sofrología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Dos maneras de trabajar con la propia mente sin necesidad de hipnotizador. Una salió de una farmacia de provincias francesa a principios del siglo XX; la otra, de un hospital de Madrid en 1960. Las dos tienen seguidores fieles y límites que conviene conocer.

Coueísmo

Émile Coué (1857-1926) fue farmacéutico en Troyes, su ciudad natal, entre 1882 y 1910. A mediados de la década de 1880 estudió en Nancy con Ambroise-Auguste Liébeault e Hippolyte Bernheim, los médicos de la escuela que defendía que la hipnosis se basa en la sugestión, una historia que se cuenta en la hipnosis y lo que dice la ciencia. En 1910 vendió la farmacia y abrió en Nancy su propia consulta.

Su idea era sencilla. Cuando la voluntad y la imaginación chocan, gana la imaginación, así que no sirve de nada esforzarse: hay que convencerse. Para ello propuso una frase que en francés dice Tous les jours, à tous points de vue, je vais de mieux en mieux, algo así como «cada día, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor». Se repetía veinte veces al despertar y otras veinte al acostarse, pasando entre los dedos un cordón con veinte nudos para no tener que contar.

Coué insistía en que él nunca había curado a nadie y en que solo enseñaba a cada persona a ayudarse a sí misma. Su librito sobre la autosugestión consciente se publicó en Inglaterra en 1920, y el método se puso de moda en la década siguiente. Eso sí, nunca presentó datos que demostraran su eficacia.

Sofrología

La creó Alfonso Caycedo (1932-2017), un neuropsiquiatra colombiano nacido en Bogotá que estudió Medicina en Madrid y se formó en psiquiatría con Juan José López-Ibor. En octubre de 1960 acuñó la palabra para distinguir su método de la hipnosis, y ese mismo año abrió en Madrid el primer servicio de sofrología clínica.

El nombre une tres raíces griegas que se suelen traducir como serenidad, mente y estudio: el estudio de la conciencia en armonía. Caycedo viajó después a la India, para aprender yoga, y a Japón, para conocer la meditación zen, y mezcló lo aprendido con ejercicios de respiración, relajación muscular y visualización. Vivió luego en Barcelona y en Andorra, donde fundó su academia.

¿Funciona? En diciembre de 2020, el Inserm, el gran instituto francés de investigación médica, concluyó que hay muy pocos estudios sobre la sofrología y demasiado pocos sólidos para afirmar o negar su eficacia. En Francia, donde tiene muchos practicantes, la profesión no está regulada.

Repite la fórmula sin pedirle curas

Si quieres probar la autosugestión como un ejercicio de calma, hazlo así:

  1. Elige dos momentos fijos. Al despertar y antes de dormir, como proponía Coué, di la frase en voz baja y sin esfuerzo, igual que una canción de cuna.
  2. Cuenta con las manos. Un cordón con nudos o una pulsera de cuentas te ahorra pensar en el número y deja la mente tranquila.
  3. Mide el efecto con honradez. Anota durante dos semanas cómo duermes y cómo empiezas el día, y juzga por tus notas, no por lo que esperabas.

Ni la autosugestión ni la sofrología sustituyen al médico ni al psicólogo: si hay un problema de salud, es a ellos a quien hay que acudir. Para seguir, mira cómo se practican las afirmaciones positivas o compara con las técnicas de meditación y cómo elegir la tuya. Hay más en el diccionario esotérico y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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