Cómo atraer la buena suerte: lo que ha medido la psicología
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Hay personas que parecen nacidas con buena estrella y otras a las que todo les sale torcido. La psicología lleva décadas preguntándose qué hay detrás, y sus respuestas no hablan de amuletos ni de imanes mentales, sino de atención, de costumbres y de cómo explicamos lo que nos pasa.
El periódico de las 43 fotos
El psicólogo británico Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, reunió a unas 400 personas que se consideraban muy afortunadas o muy desafortunadas. Las entrevistó, les pasó cuestionarios de personalidad y pruebas de inteligencia y les propuso pequeños experimentos. Lo contó en 2003, en un artículo de la revista Skeptical Inquirer y en el libro The Luck Factor, que ese mismo año salió en español como Nadie nace con suerte.
El experimento más conocido era sencillo. Les daba un periódico y les pedía que contaran las fotografías. En la segunda página, a media plana y con letras enormes, había un mensaje: «Deje de contar: hay 43 fotografías en este periódico». Muchos de los que se sentían afortunados lo vieron y terminaron en segundos. Los que se tenían por desafortunados tardaron de media unos dos minutos.
Estaban tan concentrados en contar que pasaban por encima del aviso. Wiseman lo explicó por la tensión: la ansiedad estrecha la atención, y quien busca una cosa con nervios deja de ver lo que tiene delante, incluidas las ocasiones que no esperaba.
Cuatro costumbres de los afortunados
De aquellas entrevistas sacó cuatro rasgos. Según Wiseman, las personas con suerte crean ocasiones y se fijan en las que aparecen. Hacen caso a sus corazonadas. Esperan que las cosas salgan bien, y esa expectativa las empuja a intentarlo una y otra vez. Y cuando algo se tuerce, buscan lo que se puede aprovechar en lugar de quedarse rumiando.
Después montó lo que llamó una escuela de la suerte: enseñó esos principios a un grupo de voluntarios, que los practicaron durante un mes. El 80 % dijo sentirse más feliz, más satisfecho con su vida y con más suerte. Conviene leerlo con cuidado, porque son impresiones de los propios participantes y no ganancias medidas. Lo que sugiere el trabajo de Wiseman es que una parte de lo que llamamos suerte se parece mucho a la apertura y a la constancia.
Elegir el boleto no cambia el sorteo
La psicóloga estadounidense Ellen Langer estudió en 1975 la cara opuesta: creer que controlamos lo que depende del azar. Lo llamó ilusión de control. En uno de sus experimentos, los participantes compraban por un dólar un boleto de rifa; a unos los dejaban elegirlo y a otros se lo daban sin más. Antes del sorteo les preguntaban por cuánto lo venderían. Los que habían elegido pedían de media 8,67 dólares, y los demás, 1,96. Las probabilidades de ganar eran idénticas.
La historia tiene epílogo. En 2021, un equipo encabezado por Joowon Klusowski repitió la idea en 17 experimentos con 10.825 personas y no encontró que elegir, por sí solo, hiciera creer a la gente que tenía más opciones de ganar. Eso ocurría cuando la persona ya pensaba, sin motivo, que unas opciones eran mejores que otras. La ilusión existe, pero depende más de nuestras creencias previas que del simple gesto de escoger.
Dentro o fuera: el lugar de control
En 1966, el psicólogo estadounidense Julian Rotter publicó en la revista Psychological Monographs un trabajo sobre lo que llamó lugar de control: la tendencia a pensar que lo que nos pasa depende de lo que hacemos (control interno) o de la suerte, el destino y los demás (control externo). Para medirlo diseñó un cuestionario de 29 pares de frases, seis de ellos de relleno para que no se notara qué se medía.
Creer que todo depende de la suerte desanima: ¿para qué esforzarse, entonces? El extremo contrario tampoco ayuda. Decir que la suerte no existe y que cada cual tiene lo que se busca carga de culpa a quien enferma, a quien pierde el trabajo en una crisis o a quien nace en un lugar difícil.
Dicho esto, el azar existe. Lo que sí está en tu mano es cómo te preparas para él y qué haces cuando llega.
Tu propia suerte, paso a paso
- Abre el foco. Cambia de vez en cuando el camino de siempre, habla con alguien nuevo o prueba una actividad que no conoces. Wiseman vio que los afortunados se exponen a más ocasiones.
- Afloja antes de buscar. Cuando estés pendiente de algo importante, como un empleo o una casa, para un momento y mira alrededor: lo que buscas no siempre aparece donde lo esperas.
- Escucha la corazonada y compruébala. La intuición resume experiencia, pero en las decisiones serias conviene mirar también los datos.
- Reparte bien los méritos y los golpes. Separa lo que dependía de ti de lo que fue azar, y aprende de lo primero sin castigarte por lo segundo.
Ninguno de estos pasos promete premios ni fortuna. Para seguir, lee qué se sabe del optimismo según la psicología y de dónde viene la idea de que el pensamiento atrae lo que deseamos en la prosperidad y la ley de la atracción. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.