Los contactados que cayeron en el olvido: mensajeros de Venus en los años cincuenta

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

En los años cincuenta, varios estadounidenses aseguraron haber hablado con tripulantes de platillos volantes llegados de Venus, de Marte o de planetas que nadie había visto. Se les llamó contactados, llenaron salas y desiertos, y casi todos acabaron olvidados cuando se supo más de ellos y del propio sistema solar.

El hombre del café de Palomar

El más famoso fue George Adamski. Nació en 1891 en Bromberg, entonces en Prusia y hoy Bydgoszcz, en Polonia, y llegó de niño a Estados Unidos. En los años treinta fundó en Laguna Beach, California, una pequeña orden esotérica, la Real Orden del Tíbet. En 1944 compró unos terrenos al pie del monte Palomar, donde abrió un campamento con una cafetería. El famoso observatorio estaba en la cima, pero él no tenía nada que ver con sus astrónomos.

Adamski contó que el 20 de noviembre de 1952, en el desierto cerca de Desert Center, había conversado con Orthon, un hombre llegado de Venus. En 1953 publicó con el escritor Desmond Leslie Flying Saucers Have Landed, y en 1955, Inside the Space Ships. Los críticos señalaron que este último se parecía mucho a una novela de ciencia ficción que él mismo había publicado en 1949. De su foto más conocida de un platillo, tomada en diciembre de 1952, ya se dijo en su época que era un montaje con lámparas; en 2012, el investigador Joel Carpenter la comparó con una lámpara de gas de los años treinta y encontró que coincidían. Adamski llegó a ser recibido en 1959 por la reina Juliana de los Países Bajos y murió en 1965.

Giant Rock, la roca de las convenciones

George Van Tassel había sido mecánico e inspector de vuelo en varias compañías aeronáuticas. En 1947 se instaló en el desierto de Mojave, cerca de Landers, junto a una roca enorme llamada Giant Rock, donde levantó una cafetería y una pista de aterrizaje. En 1952 empezó a difundir mensajes que atribuía a seres del espacio, entre ellos un comandante llamado Ashtar, que advertían contra las armas atómicas. En 1953 dijo que un venusino lo había despertado de noche y lo había subido a su nave.

Ese mismo año organizó la primera de sus convenciones anuales de naves espaciales. En 1959 llegaron a reunir unas diez mil personas, que acudían a escuchar a los contactados. Desde 1954 construyó el Integratron, una cúpula de madera que, según él, serviría para rejuvenecer el cuerpo y estudiar los viajes en el tiempo. Nunca la terminó. Murió en 1978.

Tres nombres que casi nadie recuerda

Truman Bethurum era un obrero que trabajaba en la construcción de carreteras. Contó que el 28 de julio de 1952, en el desierto de Nevada, lo despertaron los tripulantes de una nave capitaneada por una mujer, Aura Rhanes, que venía de Clarion, un planeta oculto siempre tras la Luna. Lo contó en Aboard a Flying Saucer (1954). Su primera esposa pidió el divorcio y alegó celos de la capitana. Se negó a pasar por un detector de mentiras y murió en 1969.

Orfeo Angelucci trabajaba en la cadena de montaje de la fábrica de aviones Lockheed, en Burbank. Según su relato, desde mayo de 1952, al volver a casa de madrugada, empezó a encontrarse con platillos y con pilotos de aspecto humano y amable que advertían contra el odio y la guerra. Lo contó en The Secret of the Saucers (1955), y su caso llamó la atención del psiquiatra Carl Gustav Jung, que lo comentó en el libro que dedicó a los ovnis en 1958.

Daniel Fry trabajaba para una empresa de cohetes en el campo de pruebas de White Sands, en Nuevo México. Aseguró que el 4 de julio de 1949 (al principio dijo que en 1950) aterrizó a su lado una nave pilotada por un ser llamado Alan, que lo llevó a Nueva York y lo trajo de vuelta en media hora. Publicó The White Sands Incident en 1954 y, poco después, no superó una prueba con el polígrafo. Años más tarde se presentaba como doctor por un supuesto colegio que vendía títulos por correo desde Londres.

Hubo otros aún más olvidados, como el granjero de Misuri Buck Nelson, que desde 1954 contaba visitas de venusinos acompañados de un perro gigante llamado Bo y que publicó en 1956 un folleto sobre su viaje a Marte, la Luna y Venus.

Lo que se supo después

El cielo desmintió a casi todos. El 14 de diciembre de 1962, la sonda Mariner 2 pasó junto a Venus y midió en su superficie temperaturas de al menos 425 grados, suficientes para fundir el plomo: nadie podía vivir allí como contaba Adamski. Tres años antes, en octubre de 1959, la sonda soviética Luna 3 había fotografiado la cara oculta de la Luna, y detrás no había ningún planeta Clarion.

Otros detalles se cayeron por su propio peso. El editor James Moseley reveló que una carta supuestamente oficial que Adamski exhibía como aval era un engaño, y el FBI le advirtió que dejara de usarla.

Jung propuso una lectura que sigue siendo útil. Para él, los platillos de la posguerra eran un «mito moderno»: en un mundo asustado por la bomba atómica, mucha gente necesitaba creer que unos hermanos mayores bajarían del cielo para salvarla. Los mensajes de paz de los contactados encajaban con ese deseo, y eso explica mejor su éxito que cualquier nave. ¿Mentían todos? Algunos parecen haber creído de verdad lo que contaban; otros vivieron durante años de sus libros, charlas y donativos.

Qué enseñan hoy aquellos relatos

Las historias de los contactados se leen hoy como documentos de su época: el miedo nuclear, la fe en la técnica y una espiritualidad nueva que mezclaba la teosofía con la ciencia ficción. De ahí salieron ideas que la Nueva Era recogió después, como los comandantes galácticos que transmiten mensajes.

Con cualquier relato de contacto vale la pena hacerse tres preguntas sencillas: si lo que cuenta se puede comprobar, qué ganaba quien lo contaba y qué se sabía entonces del lugar del que decía venir su visitante. Dicho esto, conviene leerlos con respeto hacia quienes los creyeron, que buscaban sobre todo un poco de esperanza.

Para seguir, mira cómo se analizan las fotos de ovnis, qué contaría como prueba en la hipótesis extraterrestre y qué pasó en los cielos de Washington en julio de 1952. Tienes más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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