La umbanda, el mundo de Exu y Pomba Gira: cómo nació y cómo se vive

Redacción Leotarot.com · Publicado el 8 de octubre de 2026

Exu y Pomba Gira no viven solos. Forman parte de la umbanda, una religión brasileña en la que trabajan junto a espíritus de indígenas, de antiguos esclavos y de niños. Esta primera parte de la serie cuenta cómo nació, quién la habita y qué pasa en una gira.

Un médium de diecisiete años en Niterói

Zélio Fernandino de Moraes nació en 1891 en Neves, un barrio de São Gonçalo, junto a Niterói. Según el relato que guardan los umbandistas, en 1908, con diecisiete años, se recuperó de una parálisis que nadie supo explicar, y su familia lo llevó a una sesión espírita. Allí, a través de él, habló un espíritu que se presentó como el Caboclo das Sete Encruzilhadas, el caboclo de las siete encrucijadas.

Traía una queja y un anuncio. En aquellas mesas espíritas se apartaba a los espíritus de indígenas y de africanos, y el caboclo anunció un culto nuevo en el que todos tendrían sitio.

Los umbandistas fijan ese nacimiento el 15 de noviembre de 1908. Desde la ley 12.644, de 16 de mayo de 2012, Brasil celebra cada 15 de noviembre el Día Nacional de la Umbanda. Zélio fundó el primer grupo umbandista, el centro Nossa Senhora da Piedade, y en 1939 la primera federación de la nueva religión. Murió en Niterói en 1975.

Los historiadores matizan el relato. El episodio de 1908 se puso por escrito décadas después, y muchos estudiosos creen que la umbanda se fue formando poco a poco en el sudeste de Brasil, a partir de varias tradiciones y de muchas personas. El sociólogo francés Roger Bastide, que enseñó en la Universidad de São Paulo de 1938 a 1954, la estudió en Las religiones africanas en Brasil (1960) como una religión nacida en las grandes ciudades del sudeste.

Cuatro raíces en un mismo altar

La umbanda mezcla varias herencias sin esconderlo. De África le llegan los orixás, cada uno al frente de una línea de espíritus. Del catolicismo, los santos con los que se identifica a esos orixás. Del espiritismo de Allan Kardec, la reencarnación, el karma y la idea de que los espíritus evolucionan. Y de los pueblos indígenas de Brasil, la figura del caboclo.

Todo eso se ve en el altar, que muchos llaman congá. En lo alto suele estar Jesucristo, identificado con Oxalá. A su alrededor hay vírgenes y santos, orixás como Iemanjá, figuras de indígenas y de pretos velhos, velas blancas y flores.

Caboclos, pretos velhos y los demás guías

La umbanda reparte a sus guías en dos grandes grupos, la derecha y la izquierda.

En la derecha están los caboclos, espíritus de indígenas brasileños: cazadores y guerreros, valientes y un poco orgullosos, ligados a las fuerzas de la naturaleza. A su lado trabajan los pretos velhos, espíritus de africanos esclavizados que se presentan como ancianos pacientes y sabios. Fuman en pipa, rezan con el rosario y escuchan las penas de quien se les acerca. Nombres como Pai Joaquim de Angola o Vovó Maria Conga se repiten en terreiros de todo el país, y su gran fiesta es el 13 de mayo, el día en que la Ley Áurea abolió la esclavitud en Brasil en 1888.

Las crianças o erês, los espíritus de niños, traen la risa y las bromas. Muchos terreiros los celebran el 27 de septiembre, cuando en Brasil se festeja a los santos Cosme y Damián, con bolsas de dulces y pequeños altares llenos de golosinas. Muchas casas reciben también a boiadeiros (vaqueros), marinheiros (marineros), baianos, malandros y ciganos, cada línea con su forma de hablar y de moverse.

¿Y Exu? Él y Pomba Gira trabajan en la izquierda, como guardianes de los caminos y de la propia casa. Su papel está en Exu y Pomba Gira en la umbanda, y la figura de la gitana, en Pomba Gira Cigana.

El terreiro y la gira

La casa de culto se llama terreiro, aunque también se usan las palabras centro y tenda. La dirige un pai o una mãe de santo, con médiums en distintas etapas de formación. Los más nuevos, los cambonos, ayudan a los que reciben a los guías.

La sesión es la gira. Suele abrirse con oraciones de inspiración cristiana y con la defumação, el humo de hierbas con el que se limpia el ambiente. Después llegan los pontos, los cantos de cada guía, acompañados de atabaques, unos tambores altos que se tocan con las manos, o solo de palmas en las casas más cercanas al espiritismo.

Con los cantos llega la incorporación: el guía se manifiesta en el cuerpo del médium, al que se llama su cavalo, su caballo. Empiezan entonces las consultas. Cada persona se acerca a un caboclo o a un preto velho, le cuenta lo que le preocupa y se lleva un consejo o un pase, la imposición de manos con la que se busca limpiar y dar fuerza. La gira se cierra con agradecimientos a los guías.

Tu primera visita a un terreiro

Muchos terreiros abren sus giras al público, y para quien llega de fuera es la mejor manera de entender esta religión: mirando y escuchando. Ve con alguien que conozca la casa, o pregunta antes cómo vestirte y dónde colocarte. Observa sin grabar y no toques el altar ni a los médiums en trance. Si te ofrecen una consulta, recuerda que el consejo de un guía no sustituye al de un médico, un psicólogo o un abogado cuando el asunto lo pide.

Eso sí, una casa seria no pone precio a la voluntad de nadie. Si alguien te ofrece, a cambio de dinero, un «trabajo» con Exu o con Pomba Gira para atraer o retener a otra persona, no es la umbanda la que habla, sino un negocio.

Para seguir con la serie, lee qué son los orixás u orishas. Encontrarás más en la sección de magia roja y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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