Pomba Gira Cigana: quién es la gitana de la umbanda

Redacción Leotarot.com · Publicado el 5 de octubre de 2026

Pomba Gira Cigana es una de las figuras más queridas de la umbanda, la religión afrobrasileña nacida a comienzos del siglo XX. «Cigana» quiere decir «gitana» en portugués, y eso es ella para sus devotos: el espíritu de una mujer gitana que vuelve para ayudar a los vivos. Aquí tienes quién es, de dónde viene su nombre y qué historia real hay detrás del pueblo al que representa.

Pombagiras: el lado femenino de Exu

Los umbandistas fechan el nacimiento de su religión el 15 de noviembre de 1908, en Niterói, cuando el médium Zélio Fernandino de Moraes recibió al Caboclo das Sete Encruzilhadas, el «caboclo de las siete encrucijadas». La umbanda mezcla raíces africanas, catolicismo, espiritismo kardecista y creencias indígenas. A su lado se desarrolló la quimbanda, donde Exu y Pombagira ocupan el centro del culto.

Los exus son los guardianes de los caminos y de los cruces. Las pombagiras son su contraparte femenina, y por eso a veces se las llama «Exu mujer». Según la creencia, son espíritus de mujeres que vivieron en la tierra y que, después de su muerte, siguen un camino de evolución: ganan luz haciendo el bien a quienes acuden a ellas. Se manifiestan a través de los médiums durante las sesiones, en el trance que la umbanda llama incorporación.

El nombre tiene raíces bantúes. Muchos estudiosos lo relacionan con Pambu Njila, una expresión del kimbundu, lengua de Angola, que alude a la encrucijada, y con Bombonjira, como se llama a Exu en el candomblé de origen congoleño y angoleño. En portugués coincide también con dos palabras corrientes: «pomba», que es paloma, y «gira», que en la umbanda es el nombre de las sesiones rituales.

Hay muchas pombagiras, cada una con su nombre y su carácter. La más famosa es María Padilha, que la tradición vincula con María de Padilla, la noble castellana que fue compañera del rey Pedro I de Castilla en el siglo XIV. La Cigana es otra: la gitana.

Rosas rojas, monedas y una baraja

Lo que distingue a la Cigana son los objetos que la acompañan. A las pombagiras en general se las asocia con las rosas rojas, el perfume, las velas, los cigarrillos y una copa de champán, y con el rojo y el negro en la ropa. A ella se le suma todo el mundo gitano: la baraja, las monedas, los pañuelos, las cintas de colores y la pandereta. Según sus devotos, muchos de esos elementos no son propios de la umbanda; los trae de la vida que tuvo en su clan.

¿Y su don más conocido? La lectura de cartas.

En las sesiones se la consulta sobre el trabajo, la familia, el amor y los caminos de la vida, y se dice que habla claro, entre risas y bailes. Algunas casas distinguen, eso sí, entre las pombagiras ciganas y el llamado pueblo gitano (povo cigano), una línea propia de guías gitanos que celebra su fiesta el 24 de mayo, día de Santa Sara Kali, patrona de los gitanos.

De la India a España: la historia real del pueblo gitano

Muchos textos sobre la Cigana repiten que los gitanos vienen de Egipto. No es así. La lengua romaní está emparentada con las del norte de la India, como el hindi y el panyabí, y los estudios genéticos sitúan la salida de sus antepasados de esa región hace unos 1.500 años. Pasaron por Persia y por el Imperio bizantino, y desde los Balcanes se extendieron por Europa.

El nombre sí tiene que ver con Egipto, pero por un malentendido. Al llegar a Europa occidental, en el siglo XV, se presentaban como peregrinos del «Egipto Menor», y la gente empezó a llamarlos egiptanos; de ahí sale «gitano». El primer documento de su presencia en la península ibérica es un salvoconducto que Alfonso V de Aragón firmó el 12 de enero de 1425 a favor de un tal don Juan de Egipto Menor y su gente.

Tampoco es cierto que se libraran de la persecución. En 1499, una pragmática de los Reyes Católicos les ordenó asentarse con un oficio o salir del reino, y durante siglos siguieron leyes parecidas. La más dura llegó el 30 de julio de 1749 con la Gran Redada: por orden de Fernando VI y bajo la dirección del marqués de la Ensenada, una operación coordinada en todo el reino detuvo a entre 9.000 y 12.000 gitanos. Los hombres fueron enviados a trabajar en los arsenales, y las mujeres y los niños, a otros centros de reclusión.

La leyenda del clavo

Entre los devotos de la Cigana circula un relato que también forma parte del folclore gitano. Mientras crucificaban a Jesús, una gitana que lloraba al verlo sufrir escondió el clavo más grande, el que iba a atravesarle el corazón, y los soldados, al no encontrarlo, tuvieron que renunciar a él. En agradecimiento, Jesús bendijo a su pueblo con una vida libre y errante y con el perdón de sus faltas.

Otras versiones le dan la vuelta a la historia y convierten al gitano en el herrero que forjó los clavos, condenado por ello a vagar por el mundo. Cada pueblo la ha contado a su manera.

Si visitas un terreiro

La umbanda es una religión viva, con casas, sacerdotes y normas propias, y la Cigana se honra dentro de ellas. Si te atrae su figura, lo respetuoso es acercarte como visitante:

  1. Busca un terreiro, la casa de culto, con buena reputación. Muchos abren sus giras al público y explican a los recién llegados cómo comportarse.
  2. Ve a observar: la incorporación es cosa de los médiums formados en la casa, y no se intenta por cuenta propia.
  3. Pregunta antes de llevar nada. En muchas casas, unas rosas rojas son una ofrenda bien recibida.
  4. Desconfía de cualquier promesa de resultados a cambio de dinero.

Para conocer el contexto, lee qué son los orixás u orishas, donde aparecen Exu y Pombagira como mensajeros. Y si te interesa la lectura de cartas que se asocia a la Cigana, repasa la baraja española y el tarot de Marsella. Encontrarás más en la sección de magia roja y en el tarot temático.

Texto nuevo de la Redacción de Leotarot.com, redactado con ayuda de herramientas y revisado por la redacción.

También te puede interesar

Ver toda la biblioteca esotérica