Brujería en España: de los procesos del siglo XVII a las religiones que llegaron con la inmigración
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
En España se llamó brujería, durante siglos, a casi todo lo que se salía de la norma, y la Inquisición la persiguió, aunque con más escepticismo que otros tribunales de Europa. Hoy la palabra se usa a menudo para hablar de religiones que llegaron con la inmigración, como la santería o el candomblé, que para sus fieles son una fe con historia propia. Aquí tienes las dos cosas, cada una en su sitio.
El proceso que cambió las reglas
El caso más conocido es el de Zugarramurdi, en Navarra. En noviembre de 1610, el tribunal de la Inquisición de Logroño celebró un auto de fe contra una treintena de acusados de brujería. Seis personas fueron ejecutadas, y otras cinco, que habían muerto en prisión, fueron quemadas en efigie.
Uno de los inquisidores, Alonso de Salazar Frías, no quedó convencido. Recorrió la zona en 1611 con un edicto de gracia, reunió cerca de dos mil declaraciones, muchas de niños, y la mayoría de quienes las hicieron se retractaron después. No encontró pruebas.
Su informe tuvo consecuencias. El 29 de agosto de 1614, el Consejo de la Inquisición aprobó unas instrucciones que exigían pruebas mucho más estrictas en los casos de brujería, y las hogueras por este motivo se acabaron en España mucho antes que en el norte de Europa. Lo que descubrió Salazar sobre los famosos ungüentos se cuenta en el vuelo astral.
Religiones que viajaron con la gente
A finales del siglo XX, España empezó a recibir inmigrantes como nunca. Entre 1998 y 2008, la población extranjera empadronada pasó de unas 640.000 personas a más de cinco millones, y una parte llegó de Cuba, la República Dominicana, Venezuela, Colombia y Brasil.
Con la gente viajaron sus creencias. El antropólogo Jesús Fernández Cano señalaba en 2005 que la santería había llegado a estar presente incluso en España gracias al asentamiento de emigrantes cubanos. La Oficina de Asuntos Religiosos del Ayuntamiento de Barcelona relaciona con la inmigración desde Brasil, Cuba y Venezuela la presencia de estas religiones en la ciudad, entre ellas la santería, el candomblé, la umbanda y el culto venezolano a María Lionza, y señala que también las practican personas nacidas en Cataluña.
¿Qué le pasa a una religión cuando cruza el mar? Se adapta, discute consigo misma y busca su sitio, como han documentado varios estudios.
Santería y palo monte, a este lado del océano
La santería, o Regla de Ocha, nació en Cuba del culto yoruba a los orichas y de su encuentro con el catolicismo. Se aprende en una casa, de la mano de un padrino o de una madrina, con sus collares, sus fiestas y sus ofrendas, como se explica en trabajar con los santos.
En Barcelona, la antropóloga Marta Pons Raga siguió durante seis años y medio a sus practicantes y describió dos maneras de vivirla: la santería tradicional, que quiere mantener los ritos tal como se hacen en la isla, sacrificios de animales incluidos, y la que ella llama neosantería, que los rechaza y se acerca a otras espiritualidades europeas. Su tesis se leyó en la Universidad de Barcelona en 2022.
En Tenerife, la investigadora Grecy Pérez Amores documentó en 2010 cómo la santería, el palo monte (la religión afrocubana de raíz conga) y el espiritismo cruzado se habían ido asentando en las islas, conectados con las tiendas esotéricas, las webs y la televisión. Para algunos emigrantes cubanos, iniciarse fue también una forma de afrontar las dudas y las dificultades del viaje.
Candomblé y umbanda, desde Brasil
El candomblé se formó en Bahía en el siglo XIX, entre los africanos esclavizados y sus descendientes, alrededor del culto a los orixás. La umbanda, nacida en el estado de Río de Janeiro a principios del siglo XX, mezcla esa herencia con el espiritismo de Kardec, el catolicismo y tradiciones indígenas.
Las dos llegaron a España por el mismo camino. El antropólogo Roger Sansi, de la Universidad de Barcelona, ha estudiado cómo, al crecer la población de origen brasileño en Cataluña, empezaron a abrirse casas de umbanda y de candomblé, y los obstáculos que encuentran: prejuicios sociales y raciales, normas que limitan algunos rituales, como el sacrificio de animales, y la dificultad de trasladar la organización de una casa brasileña. En Barcelona funciona, por ejemplo, un templo de umbanda fundado por un pai de santo uruguayo, que el investigador brasileño Amurabi Oliveira describió en un artículo de 2020.
La verdad es que ninguna de estas religiones es «brujería» para quien la practica, como tampoco lo es el vudú haitiano, al que el cine ha convertido en sinónimo de hechizos.
Señales de una casa seria
Tanto si te acercas por fe como si solo buscas una consulta, estas señales ayudan a distinguir una casa religiosa de un negocio que usa su nombre:
- Nadie te inicia en la primera visita: conoces a la familia religiosa, preguntas y te tomas tu tiempo.
- Nadie te dice que estás embrujado para venderte después la solución.
- Lo que se paga se habla claro desde el principio y no crece con cada «trabajo» pendiente.
- Quien promete hacer volver a una persona o perjudicar a otra no habla en nombre de ninguna religión.
Si ya has pagado de más, lee cómo diferenciar a un tarotista serio de un estafador, que explica dónde denunciar. Hay más en la sección de sociedad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.