La Atlántida en España: de Platón a las marismas de Doñana

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

La Atlántida aparece por primera vez en dos diálogos de Platón, y desde entonces se ha buscado en medio mundo. El sur de España es uno de los lugares favoritos de quienes la persiguen, por un detalle del propio texto que menciona Cádiz. Hubo un historiador alemán en los años veinte, unas imágenes de satélite en 2004 y un documental en 2011, y esto es lo que encontraron.

Lo que cuenta Platón

Hacia el 360 antes de Cristo, Platón escribió el Timeo y el Critias. En ellos, el personaje de Critias cuenta una historia que, según dice, el legislador Solón oyó de unos sacerdotes egipcios. Nueve mil años antes de Solón, más allá de las columnas de Heracles, es decir, del estrecho de Gibraltar, había una isla más grande que Libia y Asia juntas. Sus reyes, descendientes de Poseidón, dominaban parte del Mediterráneo y quisieron someter al resto, hasta que la antigua Atenas los detuvo. Después, en un solo día y una sola noche terribles, la isla se hundió en el mar.

El Critias describe su capital con anillos alternos de tierra y agua alrededor de un templo de Poseidón. Y añade un dato que explica muchas búsquedas: el hermano gemelo de Atlas, el primer rey, recibió la parte de la isla más cercana a las columnas, frente a la región que en tiempos de Platón se llamaba Gadira, la actual Cádiz.

La mayoría de los filólogos e historiadores de la Antigüedad leen hoy la Atlántida como una invención de Platón: un relato con moraleja sobre la soberbia de un imperio y la virtud de una ciudad bien gobernada, con detalles tomados de lugares reales.

Tartessos y Adolf Schulten

El sur peninsular tenía también su propio enigma. Los autores griegos hablaban de Tartessos, un reino rico en plata en el extremo occidental del mundo conocido; Heródoto cuenta que su rey Argantonio vivió ciento veinte años y favoreció a los marinos griegos de Focea. La arqueología confirma que en el primer milenio antes de Cristo hubo una cultura tartésica entre Huelva, Sevilla y Cádiz. Su capital, si la hubo, no se ha encontrado.

El historiador alemán Adolf Schulten (1870-1960), que había excavado Numancia, publicó en 1922 un libro sobre Tartessos y lo convirtió en el origen occidental de la leyenda de la Atlántida. Volvió sobre la idea en Tartessos und Atlantis (1927). En el verano de 1923 excavó, con el arqueólogo Jorge Bonsor, en el Cerro del Trigo, dentro del actual parque nacional de Doñana, convencido de que la ciudad estaba allí. Encontró una pequeña aldea romana de pescadores, con restos de salazones. De Tartessos, nada.

Doñana desde el satélite

La idea volvió en el siglo XXI con imágenes de satélite. El profesor alemán Werner Wickboldt creyó ver, en fotos de la marisma de Hinojos, dentro del parque de Doñana, dos formas rectangulares rodeadas por restos de anillos concéntricos. En junio de 2004, el investigador Rainer Kühne, de la Universidad de Wuppertal, lo presentó en la sección de proyectos en curso de la revista Antiquity: los rectángulos serían un templo de Poseidón y otro de Clito y Poseidón, como los que describe el Critias, y la Atlántida sería la costa del sur de España, arrasada por una inundación entre el 800 y el 500 antes de Cristo. Las medidas no encajaban con las de Platón, y Kühne lo explicó, entre otras cosas, suponiendo que el estadio griego era un 20 % más largo de lo que se creía.

Un equipo del CSIC dirigido por Sebastián Celestino y Juan Villarías-Robles hizo después sondeos y estudios geofísicos en la marisma. No aparecieron edificios enterrados. En 2011, un documental de National Geographic siguió al arqueólogo estadounidense Richard Freund, de la Universidad de Hartford, que sostenía que un tsunami había borrado allí la capital de la Atlántida. Villarías-Robles, que había colaborado con él, dijo a la prensa británica que Freund había exagerado el trabajo y rechazó las supuestas «ciudades memoriales» que este atribuía a los supervivientes.

Lo que dicen la geología y la arqueología

La historia del paisaje complica mucho la hipótesis. Donde hoy está la marisma hubo, durante buena parte de la Antigüedad, un gran golfo marino y, en época romana, una laguna abierta al mar, el lago Ligustino que citan los autores antiguos, que los ríos fueron rellenando con sus sedimentos. Según una nota del CSIC de noviembre de 2018, bajo la marisma de Hinojos quedan indicios de un poblado del tercer milenio antes de Cristo, y la historia oficial del parque nacional recoge un tsunami hacia el 2000 antes de Cristo que transformó el estuario. Nada de eso se parece a la ciudad de Platón, ni por las fechas ni por el tamaño. La verdad es que el mito sigue en pie por su fuerza literaria, no por los hallazgos.

¿Quiere decir eso que buscar fue inútil? No: las tesis de Schulten despertaron el interés por Tartessos y llevaron su estudio a la arqueología, y las campañas de Doñana enseñaron mucho sobre cómo se formó la desembocadura del Guadalquivir.

Pistas para el próximo hallazgo de la Atlántida

  1. Lee lo que dice el texto. Platón habla de una isla mayor que Libia y Asia juntas, de nueve mil años antes de Solón y de una guerra con Atenas. Esas cifras no encajan con ninguna cultura conocida de la península.
  2. Separa Tartessos de la Atlántida. Tartessos es una cultura real que estudia la arqueología; la Atlántida es un relato. Que una exista no prueba la otra.
  3. Busca la publicación y la respuesta. Unas formas en una foto de satélite, una nota de prensa o un documental no son una excavación publicada. Mira si otros investigadores la revisaron y qué contestaron.

Platón y sus alegorías tienen otra página en el mito de la caverna, y el debate sobre las culturas madre está en los olmecas y sus cabezas colosales. Tienes más en la sección de mitos y leyendas y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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