Las profecías mayas: qué se anunció para 2012 y qué pasó de verdad
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Durante años se repitió que los mayas habían anunciado para el 21 de diciembre de 2012 el fin del mundo, o un gran despertar de la humanidad. El día llegó y pasó sin más novedad que miles de visitantes en las pirámides. Aquí se cuenta de dónde salió el anuncio, qué decían de verdad las inscripciones y qué respondieron los especialistas.
Un cambio de ciclo en la cuenta larga
La fecha salió de la cuenta larga, el calendario con el que los mayas del periodo clásico fechaban sus monumentos contando los días transcurridos desde un punto de partida en el año 3114 antes de nuestra era. Su unidad mayor, el b'ak'tun, equivale a unos 394 años. Según la correlación más aceptada, el 21 de diciembre de 2012 el contador marcó 13.0.0.0.0: trece b'ak'tunes completos. Algunos especialistas prefieren situarlo dos días después, el 23.
Era el final de un ciclo, como lo es para nosotros el paso de un siglo a otro. Cómo encaja esta cuenta con el calendario sagrado de 260 días se explica en cuál es tu signo maya de verdad.
Para los mayas, la cuenta tampoco se detenía ahí. El epigrafista David Stuart recordó que una inscripción del Templo de las Inscripciones de Palenque menciona una fecha del año 4772, y que la estructura del calendario permite contar casi sin fin.
Dos piedras que mencionan la fecha
En toda la escritura maya conocida, solo dos textos aluden a ese 13.0.0.0.0.
El primero es el monumento 6 de Tortuguero, en el sur de Tabasco (México), una lápida del siglo VII que repasa la vida del gobernante Bahlam Ajaw. Llegó muy dañada hasta nosotros. Uno de sus pasajes dice que se completará el decimotercer b'ak'tun y nombra a Bolon Yokte' K'uh, un dios asociado a la guerra y al inframundo. Los epigrafistas discuten su sentido: unos leen la presentación solemne del dios en una ceremonia, otros creen que la escena se refiere a hechos de la época. Ninguno ve una catástrofe.
El segundo apareció en 2012, en plena fiebre. En las excavaciones de La Corona, en Guatemala, el equipo de Marcello Canuto y Tomás Barrientos recuperó un bloque de una escalinata con 56 jeroglíficos. David Stuart lo descifró y se presentó a finales de junio. Recuerda la visita que hizo en el año 696 Yuknoom Yich'aak K'ahk', el poderoso rey de Calakmul, pocos meses después de perder una guerra contra Tikal. El texto lo llama señor de trece k'atunes y menciona el final del decimotercer b'ak'tun para situar su reinado dentro de un gran ciclo. Es historia política, no profecía.
Cómo nació el fin del mundo
¿De dónde salió entonces el apocalipsis? La primera pista está en un libro serio. En 1966, el arqueólogo Michael D. Coe escribió en The Maya que, al final del decimotercer b'ak'tun, un Armagedón alcanzaría a los pueblos degenerados del mundo. Era una sola frase, y con otra fecha que después se corrigió.
Otros la recogieron. En 1975, el escritor Frank Waters la mezcló en Mexico Mystique con la astrología y con profecías de los hopis. En 1987, José Argüelles fijó el 21 de diciembre de 2012 en The Mayan Factor y convocó la Convergencia Armónica; de él salió también el calendario de las 13 lunas, que se cuenta en el Día Fuera del Tiempo. Luego llegaron el supuesto planeta Nibiru, la «alineación galáctica» y, en 2009, la película 2012, de Roland Emmerich. En mayo de 2012, una encuesta de Ipsos en 21 países encontró que uno de cada diez adultos creía que el calendario maya marcaba el fin del mundo.
La lista de las siete profecías mayas pertenece a esta época. Mezcla el calentamiento global, un cometa, un gobierno mundial y un gran rayo de luz llegado del Sol, y no procede de ningún códice ni de ninguna inscripción. No se le conoce autor ni fecha exacta: en 2004 ya la citaba una nota de una agencia mexicana que hablaba también del «año de la tormenta de cristal», un nombre del calendario de las 13 lunas y no de los mayas.
La respuesta de los especialistas
La verdad es que los mayistas lo repitieron en cada entrevista: los mayas celebraban los finales de ciclo con ceremonias y monumentos, y ninguno de sus textos anuncia un fin del mundo. David Stuart dedicó al asunto un libro, The Order of Days, publicado en 2011.
La NASA abrió una página titulada «Más allá de 2012: por qué el mundo no se acabará» y, a mediados de diciembre, difundió con diez días de adelanto un vídeo con un título irónico, «Por qué el mundo no se acabó ayer». El astrobiólogo David Morrison, que respondía las preguntas del público, contó que desde 2007 le habían llegado miles, y que le dolían sobre todo las de niños y adolescentes que no podían dormir ni comer; algunos llegaban a hablar de quitarse la vida. Aquel miedo fue real y merece respeto.
Aquel 21 de diciembre y las fechas que vendrán
No pasó nada fuera de lo corriente. Unas 50.000 personas visitaron ese día las zonas arqueológicas de México, 10.000 de ellas en Chichén Itzá, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia. En Tikal, al amanecer, hubo una ceremonia del fuego con los presidentes de Guatemala y Costa Rica. En Bugarach, un pueblo francés de 189 habitantes convertido en destino por los rumores, el Gobierno desplegó un centenar de policías y bomberos, y no se dejó subir a la cima a quien lo intentó. Y quienes esperaban un gran cambio interior lo reinterpretaron como un proceso lento, como se cuenta en la nueva metafísica.
La lección sirve para cualquier fecha que se anuncie en el futuro. Pregunta de dónde sale: si de una inscripción que puedes buscar o de un libro moderno que la cita sin fuente. Mira quién gana con el anuncio, porque detrás suele haber libros, cursos o visitas. Y si una predicción te quita el sueño, a ti o a tus hijos, háblalo con alguien de confianza o con un psicólogo; nadie tiene que pasar solo un miedo así.
Los pueblos mayas siguen vivos y guardan sus propias tradiciones del tiempo, que merecen más atención que el ruido de 2012. Tienes más en la sección de mitos y leyendas y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.