Ubatuba, 1957: el análisis de Olavo Fontes y lo que vieron los metalúrgicos
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
Diez días después de que una columna de O Globo hablara de un disco volador estallado frente a Ubatuba, un laboratorio del Gobierno brasileño ya había analizado uno de los trozos de metal. Aquel informe convenció al médico Olavo Fontes de que tenía entre las manos el pedazo de una nave de otro mundo. Esta es la historia de su análisis y de lo que vieron después tres metalúrgicos.
Un médico de Río y tres trozos de metal gris
El 14 de septiembre de 1957, el columnista Ibrahim Sued publicó en O Globo, en Río de Janeiro, la carta de un lector de firma ilegible que decía haber visto estallar un disco volador cerca de Ubatuba, en la costa de São Paulo. Con ella llegaron unos fragmentos.
Olavo Fontes era jefe de gastroenterología en la Escuela Nacional de Medicina de Río y representaba en Brasil a la APRO, una organización estadounidense de estudio de ovnis que dirigían Coral y Jim Lorenzen. Ese mismo día se llevó de casa de Sued tres trozos pequeños de un material gris mate, muy oxidado y casi tan ligero como el papel.
Lo que dijo el laboratorio de Río
Fontes los llevó al Laboratorio de la Producción Mineral, del Ministerio de Agricultura. La química Luisa Maria A. Barbosa analizó la muestra número 1 con un espectrógrafo Hilger, un buen instrumento para la época, y firmó su informe el 24 de septiembre: magnesio de gran pureza, sin otro elemento metálico. Un segundo análisis, de Elson Teixeira con el mismo aparato, fue más lejos. No halló ni los elementos traza que acompañan a casi cualquier metal ni las impurezas que suele dejar el electrodo de carbón. En el laboratorio de cristalografía se hizo una difracción de rayos X, y Fontes anotó una densidad de 1,866, por encima de la de referencia, 1,741.
El 30 de noviembre envió su informe a la APRO. En la versión que se publicó en 1962, en un libro de Coral Lorenzen, concluía que era muy probable que aquellos trozos tuvieran un origen extraterrestre.
También entregó un pedazo al Ejército y otro a la Marina, que nunca le devolvieron ni le dieron resultados. Según Coral Lorenzen, en 1958 dos agentes de un servicio de inteligencia brasileño le pidieron sus notas y el metal, y él se negó. Fontes murió en 1968, con solo 44 años.
La letra pequeña de aquella pureza
Décadas después, el físico Peter Sturrock, de la Universidad de Stanford, releyó esos informes. Teixeira había comparado el espectro de la muestra con el de una sal de magnesio químicamente pura, y todas las rayas coincidían: la muestra era tan pura como aquella referencia, no pura al cien por cien.
Quedaba, eso sí, un enigma. El propio Fontes citaba la norma estadounidense de la época, que admitía un 0,1 % de calcio, y el Hilger podía ver esa cantidad. Que no apareciera nada, ni siquiera lo que suelta el electrodo, resulta raro, y sería mucha casualidad que el aparato fallara en los dos análisis. Lo cierto es que ninguno de los trozos que pasaron por la APRO resultó libre de impurezas.
Walker y Johnson: un metal que se enfrió despacio
Entre 1969 y 1970, la APRO pidió su opinión a dos metalúrgicos: Walter W. Walker, profesor de la Universidad de Arizona, en Tucson, y Robert W. Johnson, de la Materials Research Corporation de Orangeburg, en Nueva York. Estudiaron la estructura interna con el microscopio, la difracción de rayos X y unos ataques químicos que revelan los defectos de la red cristalina.
Encontraron granos enormes y alineados, propios de un colado que se solidifica en una sola dirección y muy despacio, y señales de oxidación a alta temperatura. El boletín de la APRO de julio y agosto de 1970 resumió su opinión: no conocían ningún uso, en la tecnología de entonces, para un metal colado, orientado y de grano tan grueso.
Su informe completo no se publicó hasta 1992, en el Journal of UFO Studies. Tenía un fallo que señaló Sturrock: al copiar una tabla de la Dow Chemical, multiplicaron sin querer por cien las impurezas.
Ogilvie y la pista de la soldadura
En 1978, el periodista Harold Lebelson llevó el trozo que había examinado el Proyecto Colorado a Robert E. Ogilvie, metalúrgico del MIT, que lo estudió con una microsonda electrónica. Su conclusión, publicada en la revista OMNI en 1979, cambiaba el enfoque: la composición era la de un magnesio de soldadura. La estructura sí era rara, y para él se explicaba si el metal se había calentado al aire, casi hasta fundirse, durante un minuto: así se forma una capa de óxido y el oxígeno se cuela entre los granos. Podía ser soldadura de un avión que estalló o de un satélite que volvía a la Tierra.
El artículo hablaba de un metal sin impurezas, pero en 1982 Ogilvie le contó a Sturrock que había encontrado calcio, estroncio, hierro y cinc. Llegó a proponer un lanzamiento soviético fallido un mes antes del Sputnik 1, idea que un investigador de Járkov consultado por Sturrock vio poco probable. Su trozo se perdió en 1984: se lo llevó un visitante que, según Ogilvie, venía de parte del periodista, y este negó haber enviado a nadie.
Después de Fontes: lo que queda en pie
Tres miradas y tres respuestas. Fontes vio un magnesio sin impurezas y pensó en otro mundo; Walker y Johnson, una estructura sin utilidad conocida; Ogilvie, soldadura y calor. ¿Y qué se saca en limpio? Que un metal raro no basta. Aunque un trozo viniera de una nave, si estuviera hecho con materiales y métodos que existen en la Tierra, nadie podría distinguirlo, y una rareza solo apunta fuera cuando nada de aquí la explica.
La verdad es que ninguno de estos análisis pudo relacionar el metal con la explosión de la carta, porque nadie localizó a los testigos. Cuando leas que un laboratorio confirmó un material desconocido, busca quién guardó la muestra, con qué instrumento se midió y si otro laboratorio repitió el resultado.
Los análisis de Oak Ridge, la Dow, el Proyecto Colorado y los isótopos hasta 2018 están en el magnesio de Ubatuba y lo que concluyeron sus análisis. Fontes examinó también, en 1958, a Antonio Villas Boas, el campesino de la abducción de 1957, y Sturrock reunió en 1997 a nueve científicos ante las pruebas físicas de los ovnis. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.