La búsqueda de Dios en el siglo XXI: lo que cuentan las encuestas y los sociólogos
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Se oye a menudo que la religión se apaga y, a la vez, que nunca hubo tanta búsqueda espiritual. Las dos frases tienen algo de verdad, y los estudios ayudan a ver cuál pesa más en cada lugar. Aquí no se juzga ninguna postura: se cuenta lo que miden las encuestas y lo que proponen los sociólogos.
Los «sin religión», en cifras
En junio de 2025, el Pew Research Center, un centro de estudios de Washington, publicó cómo cambió el mapa religioso del mundo entre 2010 y 2020. Las personas que no se identifican con ninguna religión pasaron de unos 1.600 a unos 1.900 millones, y del 23,3 al 24,2 % de la población. Son ya el tercer grupo del planeta, detrás de los cristianos (unos 2.300 millones) y los musulmanes (unos 2.000 millones).
Lo llamativo es cómo crecen. Es una población de más edad, de media, y con menos hijos, así que su aumento se debe sobre todo a quienes dejan la religión en la que se criaron, en su mayoría cristianos. En Norteamérica casi se duplicaron, hasta 114 millones; en América Latina y el Caribe llegaron a 77 millones. China, con unos 1.300 millones, reúne la mayor parte.
Conviene leer la etiqueta con cuidado. En el estudio que el mismo centro dedicó en 2024 a los «sin religión» de Estados Unidos, solo el 17 % se definía como ateo y el 20 % como agnóstico; el 63 % decía no ser «nada en particular». Y cerca de siete de cada diez creían en Dios o en algún poder superior.
Creer sin pertenecer
En 1994, la socióloga británica Grace Davie publicó un libro sobre la religión en el Reino Unido desde 1945 con un subtítulo que hizo fortuna: Believing without Belonging, «creer sin pertenecer». Su observación era sencilla. La asistencia a las iglesias caía, pero buena parte de la gente seguía diciendo que creía en Dios.
Años después, Davie puso el acento en otra idea, la religión vicaria: una minoría practica en nombre de una mayoría que no va al templo, pero que aprueba lo que esa minoría hace y recurre a la iglesia en los momentos señalados. Su ejemplo más citado fue el papel de las iglesias británicas como lugar de duelo tras la muerte de Diana de Gales, en 1997. Otros sociólogos, como Steve Bruce y David Voas, discuten que eso sea prueba de una fe extendida.
Espirituales, pero no religiosos
Entre los que se alejan de las iglesias aparece una forma propia de describirse: «espiritual, pero no religioso». El Pew Research Center la midió en Estados Unidos en el verano de 2023, con más de 11.000 entrevistas. Un 22 % encajaba en ese grupo, y el 70 % se consideraba espiritual de algún modo o daba mucha importancia a la espiritualidad. En su gran estudio del paisaje religioso, publicado en 2025, la cifra de quienes se dicen espirituales pero no religiosos fue del 21 %.
El sociólogo Peter Berger, que en los años sesenta había defendido que la modernidad traería el declive de la religión, rectificó en 1999. Escribió que el mundo seguía siendo, salvo excepciones, «tan furiosamente religioso como siempre». Dicho esto, otros sociólogos, como el propio Bruce, siguen defendiendo que en Europa occidental la secularización es un hecho.
La era secular de Charles Taylor
El filósofo canadiense Charles Taylor publicó en 2007 La era secular, un libro nacido de sus conferencias Gifford de Edimburgo. Taylor distingue tres sentidos de «secular». El primero es que la religión deja de ocupar las instituciones públicas. El segundo, que bajan la creencia y la práctica. El tercero es el que le interesa: que cambian las condiciones de la fe.
En el Occidente de 1500 era casi imposible no creer en Dios. Hacia el año 2000, creer es una opción entre otras, también para quien cree con fervor. ¿Qué cambia eso en la búsqueda de cada uno? Que ya no se hereda sin más: se elige, se duda y a veces se vuelve. En ese sentido, dice Taylor, vivimos en una época secular aunque las iglesias estén llenas.
España, en el barómetro
En España, el Centro de Investigaciones Sociológicas pregunta en sus barómetros cómo se define cada uno en materia religiosa. En el barómetro de septiembre de 2026, con 4.042 entrevistas, el 54,4 % se declaraba católico: el 38,5 % no practicante y el 15,9 % practicante. Un 17,1 % se definía como ateo, un 12,2 % como agnóstico, un 11,3 % como indiferente o no creyente y un 3,2 % como creyente de otra religión.
La prensa destacó que, en la serie que arranca en mayo de 2019, era la primera vez que los ateos superaban a los católicos practicantes, que en 2019 rondaban el 23 %. Es una pregunta de autodefinición: no mide cuántas veces va alguien a misa ni lo que cree en concreto.
Tu propia búsqueda, en tres ideas
- Separa creer, practicar y pertenecer: las encuestas muestran que van cada vez más por separado, y en una vida también pueden hacerlo.
- Lee las cifras con su letra pequeña: «sin religión» no siempre quiere decir «sin fe», y «católico» no siempre quiere decir «practicante».
- Respeta el camino ajeno: en la misma mesa pueden sentarse alguien que reza cada día, alguien que medita y alguien que no cree, y cada uno busca a su manera.
Sobre lo que sostiene a quien cree, lee el poder de la fe; sobre una de las preguntas que más empujan a buscar, cómo responden las religiones al mal, y sobre la meta de muchas tradiciones, la iluminación espiritual. Hay más en la sección de religión y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.