Mesías y sectas: lo que enseñan Jonestown y Waco sobre los grupos que manipulan
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
La espera de un salvador es muy antigua, y casi siempre ha sido una esperanza compartida que no hace daño a nadie. A veces, sin embargo, un líder se presenta como elegido y construye a su alrededor un grupo que aísla y controla a sus miembros. Saber cómo funcionan esos grupos ayuda a reconocerlos a tiempo y a acompañar a quien ha caído en uno.
Mesías que no llegaron
El judaísmo espera al Mesías, el cristianismo la segunda venida de Cristo y una parte del islam al Mahdi. Varias personas han dicho ser esa figura, y algunas arrastraron multitudes.
El caso más estudiado es el de Sabbatai Zeví. En 1665, animado por un joven profeta, Natán de Gaza, se proclamó Mesías, y comunidades judías de Europa y del Imperio otomano se prepararon para seguirle. Al año siguiente, tras pasar meses preso, fue llevado ante el sultán en Adrianópolis, la actual Edirne, y allí, presionado por las autoridades otomanas, se convirtió al islam. Para la mayoría de sus seguidores fue una enorme decepción, aunque un grupo siguió creyendo en él.
Ni toda espera mesiánica es una secta ni toda devoción popular lo es. La de la Santa Muerte, por ejemplo, salió a la calle en 2001 en el barrio de Tepito, en la Ciudad de México, y el investigador Andrew Chesnut calcula que la siguen unos doce millones de personas. La Iglesia católica no la reconoce, pero es una devoción con altares, rosarios y fieles que no dependen de ningún líder que controle sus vidas.
Los ocho criterios de Lifton
La psicología empezó a estudiar estos grupos desde otro lugar. En 1961, el psiquiatra estadounidense Robert Jay Lifton publicó un libro sobre la «reforma del pensamiento» en la China de Mao. Había entrevistado a occidentales y a chinos que la habían sufrido, y describió ocho rasgos de lo que llamó un ambiente totalista:
- Control del entorno: el grupo decide qué se ve, qué se oye y con quién se habla.
- Manipulación mística: se fabrican «señales» para que el líder parezca elegido.
- Exigencia de pureza: el mundo se divide en buenos y malos, y la culpa se usa para controlar.
- Culto a la confesión: los miembros cuentan sus faltas, y esa información se usa contra ellos.
- Ciencia sagrada: la doctrina no se discute y el líder está por encima de toda crítica.
- Lenguaje cargado: palabras y frases hechas que cortan cualquier pensamiento crítico.
- La doctrina por encima de la persona: si la experiencia contradice la doctrina, se niega la experiencia.
- Dispensar la existencia: el grupo decide quién merece la pena, y quien sale deja de contar.
Estos criterios se aplicaron después a los grupos que hoy se llaman sectas coercitivas.
Jonestown, 1978
El Templo del Pueblo nació en Indianápolis a mediados de los años cincuenta, fundado por el predicador Jim Jones. Se trasladó a California y, desde 1974, levantó una colonia agrícola en la selva de Guyana: Jonestown. Allí, aisladas en la selva, cientos de personas vivían bajo el control del líder.
En noviembre de 1978 llegó de visita el congresista estadounidense Leo Ryan, alertado por familiares de los miembros. El día 18, él y otras cuatro personas murieron tiroteados en la pista de aterrizaje de Port Kaituma por hombres del grupo. Ese mismo día murieron en Jonestown 909 personas, más de 300 de ellas niños, envenenadas por orden de la dirección. Muchas no eligieron morir.
El Templo había crecido gracias a un mensaje de integración racial y de justicia social, y a sus servicios para los vecinos; la mayoría de sus fieles eran afroamericanos. Recordarlo ayuda a entender cómo funciona la manipulación: muchas veces atrapa a gente con ideales, no a personas sin criterio.
Waco, 1993
Los miembros de la Rama Davidiana, un grupo nacido de una escisión de los adventistas del séptimo día, vivían en el centro Monte Carmelo, cerca de Waco, en Texas. Su líder, David Koresh, se presentaba como un profeta que interpretaba el fin de los tiempos.
El 28 de febrero de 1993, agentes federales intentaron entrar con órdenes de registro y detención por armas. En el tiroteo murieron cuatro agentes y seis miembros del grupo, y empezó un asedio de 51 días. El 19 de abril, durante el asalto del FBI con gases lacrimógenos, el edificio ardió y murieron 76 personas, entre ellas más de veinte niños. Las investigaciones oficiales concluyeron que el fuego lo provocaron miembros del grupo; algunos críticos lo discuten.
Waco enseñó también que la forma de intervenir importa, y que dentro de esos grupos hay personas, muchas de ellas niños, que no han elegido estar allí.
Señales de alerta y dónde pedir ayuda
- El líder no rinde cuentas. Nadie puede discutir sus decisiones, y quien duda es tratado como traidor o como alguien que «aún no está preparado».
- Te aleja de los tuyos. Poco a poco, la familia y los amigos de siempre pasan a ser «gente que no entiende», y el grupo ocupa todo tu tiempo.
- Controla tu dinero o tu información. Se piden donaciones crecientes, se desaconsejan ciertas lecturas o se vigila lo que haces en internet.
- Salir tiene un precio. Te advierten de desgracias si te vas, o sabes que perderás a todos tus amigos de un día para otro.
- Busca ayuda fuera. En España orientan a las víctimas y a sus familias la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP) y la Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad (RedUNE); en el ámbito internacional, la International Cultic Studies Association. Un psicólogo es el primer apoyo, y si hay delito, la policía o la fiscalía.
¿Tienes a alguien querido dentro de un grupo así? Lo que más ayuda es no cortar el contacto, escuchar sin burlarse y dejar siempre una puerta abierta, eso sí, sin discutir la doctrina punto por punto. La dependencia también puede crearse en una consulta: lo explica adictos al misterio, y cómo diferenciar a un tarotista serio de un estafador cuenta dónde denunciar un engaño. Sobre otra organización con maestros que pocos llegaron a ver, lee la Sociedad Teosófica y sus mahatmas. Hay más en la sección de sociedad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.