Diccionario esotérico: sentido opiáceo, inedia, bioluminiscencia y biorritmo

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Cuatro términos que mezclan fisiología y creencia. Dos describen algo real del cuerpo y de la naturaleza; los otros dos, prácticas e ideas que no han superado las pruebas, y una de ellas ha costado vidas.

Sentido opiáceo

No es un término de la medicina, sino una forma de nombrar lo que el cerebro hace con sus propios opiáceos. En 1975, John Hughes y Hans Kosterlitz, de la Universidad de Aberdeen, publicaron la descripción de las encefalinas, unas moléculas del cerebro que actúan como la morfina. Pronto se encontraron otras, las endorfinas, cuyo nombre abrevia «morfina endógena». En 1976, Choh Hao Li secuenció la betaendorfina y comprobó su fuerte efecto contra el dolor.

Estas sustancias calman el dolor y dan sensación de bienestar. Se les atribuyó la euforia del corredor de fondo, aunque los experimentos apuntan a que ahí también intervienen otras moléculas, los endocannabinoides.

Inedia

En latín, inedia significa «ayuno», falta de comida. En el esoterismo nombra la supuesta capacidad de vivir sin comer, que en los años noventa se popularizó con el nombre de respiracionismo: alimentarse solo de luz o de «prana». Su principal divulgadora, la australiana Jasmuheen, aceptó en 1999 una prueba vigilada para un programa de televisión. Se interrumpió a los cuatro días, por consejo médico, ante signos de deshidratación grave.

Hay muertes documentadas. Lani Morris murió en Australia en 1998, a los once días de un ayuno de este tipo, y los dos responsables del programa fueron condenados por homicidio involuntario. Verity Linn apareció muerta en Escocia en 1999, durante un ayuno inspirado en esas ideas, y en 2011 murió de inanición una mujer suiza que había seguido esas instrucciones.

El ayuno total mata. Sin agua, una persona puede morir en pocos días. Nadie debería intentarlo, y ante cualquier idea de dejar de comer, lo que toca es hablar con un médico.

Bioluminiscencia

Es la luz que producen algunos seres vivos, como las luciérnagas, ciertos hongos, muchos animales del fondo del mar o los diminutos organismos que hacen brillar el agua de algunas playas. Su química la describió el fisiólogo francés Raphaël Dubois en los años ochenta del siglo XIX, y en 1887 dio nombre a sus dos piezas: la luciferina, que se oxida y da la luz, y la luciferasa, la enzima que lo hace posible.

Algunos diccionarios esotéricos la definen como el brillo del «bioplasma» que mostraría la fotografía Kirlian. No es así. Ese halo es una descarga eléctrica que también rodea a objetos sin vida, como se explica en la fotografía Kirlian.

Biorritmo

Es la teoría de que tres ciclos fijos, de 23, 28 y 33 días desde el nacimiento, marcan la energía física, el ánimo y la agudeza mental. Los dos primeros los propuso el médico berlinés Wilhelm Fliess, el psicólogo vienés Hermann Swoboda llegó a ideas parecidas y el tercero se añadió en los años veinte. El ciclo emocional es de 28 días, no de 18, y los tres son iguales para hombres y mujeres. La revisión de Terence Hines (1998) concluyó que la teoría no es válida. La historia completa está en los biorritmos.

El cuerpo ya lleva su propio reloj

El cuerpo tiene ritmos de verdad, como el sueño y la vigilia o los cambios de temperatura a lo largo del día, y la medicina los estudia en serio. Lo que no tiene es un calendario igual para todos, fijado el día del parto.

Pues esa es la regla para las cuatro palabras: lo real se puede medir, y lo demás conviene tomarlo como creencia. ¿Te sientes sin fuerzas o has dejado de comer? Eso se consulta con el médico, no con un diccionario. Hay más términos en el diccionario esotérico y más lecturas en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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