Los animales y el más allá según el espiritismo, el espiritualismo y las iglesias

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Tres tradiciones muy distintas se han preguntado qué ocurre con los animales al morir: el espiritismo de Allan Kardec, el espiritualismo inglés y las iglesias cristianas. Ninguna ha podido demostrar su respuesta, y no coinciden entre sí. Contarlas con precisión ayuda a entender de dónde salen muchas frases que circulan sobre el cielo de los animales.

Kardec: una inteligencia que vuelve enseguida

El libro de los espíritus, que Allan Kardec publicó en París en 1857, dedica un capítulo a los tres reinos de la naturaleza. Allí reconoce a los animales una inteligencia y un alma propia, distinta de la humana. A la pregunta de si esa alma conserva su individualidad tras la muerte, la respuesta del libro es que sí, pero no la conciencia de sí misma: su vida inteligente queda en reposo (pregunta 598).

Según la misma obra, el alma de un animal no se convierte en un espíritu errante como el humano, porque le falta el libre albedrío. Unos espíritus encargados de esa tarea la clasifican y la vuelven a emplear casi de inmediato (pregunta 600). En El libro de los médiums, de 1861, Kardec añade que en el mundo de los espíritus no hay espíritus de animales vagando, solo humanos.

El ser humano queda, por tanto, en lo alto de la escala. Y la doctrina niega que una persona pueda renacer como animal, un punto que se explica en la reencarnación en las religiones vivas.

Myers y la escalera de las almas

El espiritualismo inglés compartía con Kardec la creencia en los médiums, pero no siempre su doctrina, y la reencarnación fue lo que más los separó, como se cuenta en el debate entre Kardec, los teósofos y Guénon.

Uno de sus libros de referencia es The Road to Immortality («El camino a la inmortalidad»), de 1932, con prólogo del físico Oliver Lodge. Lo firmó la novelista irlandesa Geraldine Cummins, que escribía de forma automática, con la mano moviéndose sola en un ligero trance. Los mensajes se atribuían a Frederic Myers, un estudioso de la literatura clásica que había sido uno de los fundadores de la Society for Psychical Research de Londres y había muerto en 1901.

El libro dedica un apéndice a la supervivencia de los animales. Cummins explica que era una comunicación temprana que no encajaba en el resto, y la incluyó de todos modos. Describe una escalera. Las esencias de las plantas, al morir, se reúnen por miríadas hasta formar un solo ser, que sube un peldaño y anima a un insecto; muchas vidas de insecto forman a su vez un pez o un ave, y así hasta los animales domésticos más inteligentes, como perros, caballos, gatos y monos. Estos pasarían un tiempo en un mundo parecido a un sueño de la tierra, hecho de recuerdos humanos, y acabarían volviendo a nacer, con el tiempo como personas. Según el texto, los animales no son inferiores a nosotros, sino mucho menos complejos.

El investigador Harry Price sostenía que casi toda la escritura automática publicada procede del subconsciente de quien escribe, y la propia Cummins, a diferencia de muchos espiritualistas, se preguntaba de dónde salía su material.

El mismo ambiente produjo médiums de «voz directa», como el londinense Leslie Flint (1911-1994), en cuyas sesiones a oscuras se oían voces que atribuía a personajes famosos. La Universidad de Manitoba, en Canadá, guarda unas dos mil cintas de esas sesiones. En 1948, el psicólogo Donald West le tapó la boca con cinta adhesiva antes de una sesión; al terminar, la cinta ya no estaba donde él la había marcado, y Flint no aceptó más pruebas. Los investigadores de la Society for Psychical Research sospechaban ventriloquía.

Lo que enseñan las iglesias

En la teología católica pesó durante siglos la postura de Tomás de Aquino. En la Suma teológica explica que el alma de los animales no subsiste por sí misma, porque todas sus operaciones dependen del cuerpo, y que por eso se corrompe cuando el cuerpo muere.

El Catecismo de la Iglesia católica no habla del destino de los animales tras la muerte, sino de cómo tratarlos en vida. Los llama criaturas de Dios, recuerda la delicadeza con que los trataban san Francisco de Asís y san Felipe Neri, y afirma que el dominio del ser humano sobre ellos no es absoluto. Admite servirse de ellos para comer o vestirse, pero considera contrario a la dignidad humana hacerlos sufrir o matarlos sin necesidad (números 2415 a 2418).

En diciembre de 2014 dio la vuelta al mundo la noticia de que el papa Francisco había consolado a un niño diciéndole que el paraíso estaba abierto a todas las criaturas. ¿Qué había dicho en realidad? En la audiencia del 26 de noviembre habló, en general, de la renovación de toda la creación al final de los tiempos. Un periódico italiano recordó entonces unas palabras que se atribuyen a Pablo VI ante un niño cuyo perro había muerto, y otros medios se las colgaron a Francisco. The New York Times publicó una corrección el 12 de diciembre, y el Vaticano lamentó que nadie lo hubiera comprobado.

Lo que Francisco sí escribió, en la encíclica Laudato si' (2015), es que la vida eterna será un asombro compartido en el que cada criatura, transformada, ocupará su lugar (número 243). No precisa más, y los teólogos lo discuten.

Entre los protestantes, el escritor anglicano C. S. Lewis dedicó al dolor animal un capítulo de El problema del dolor (1940). Allí aventuró que los animales domésticos quizá participen de la inmortalidad a través de sus dueños, y admitió que la Escritura no dice nada sobre el asunto.

Respeto en vida, preguntas abiertas

Ninguna de estas doctrinas se puede comprobar, y cada una refleja su época. Eso sí, en lo práctico hay más acuerdo: el Catecismo pide no hacerlos sufrir sin necesidad, y hasta los mensajes atribuidos a Myers rechazan que sean seres inferiores.

Cuando leas una frase rotunda sobre el cielo de los animales atribuida a un papa, a un santo o a un médium, busca el documento original, porque muchas veces no dice lo que circula. La serie empezó con las apariciones de animales y el duelo por una mascota. Lo que la ciencia sí ha medido de los sentidos de los animales se cuenta en psi animal. Tienes más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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