Psi animal: lo que se ha atribuido a los animales y lo que perciben de verdad
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
El perro que se asoma a la ventana justo cuando su dueña emprende el regreso, el gato que se acurruca junto al enfermo, los sapos que abandonan la charca antes de un terremoto. A los animales se les han atribuido facultades que la parapsicología llama psi, y varios de esos casos se han estudiado a fondo. Lo que se encontró habla de sus sentidos y de nuestra manera de mirarlos.
El caballo que leía a su público
A comienzos del siglo XX, el profesor de matemáticas Wilhelm von Osten exhibía por Alemania a su caballo Hans, que resolvía sumas dando golpes con el casco. En septiembre de 1904, una comisión de trece expertos reunida por el psicólogo Carl Stumpf concluyó que no había ningún truco.
¿Cómo sabía Hans cuándo dejar de golpear? Lo averiguó un joven psicólogo, Oskar Pfungst. Apartó al caballo del público, cambió a quien preguntaba, le puso anteojeras y probó qué pasaba cuando el interrogador no conocía la respuesta. Si Hans podía ver a quien le preguntaba, daba con la solución 50 veces de 56. Si no podía verlo, solo 2 de 35.
El secreto estaba en las personas. Al acercarse el número correcto, el interrogador se tensaba, y al llegar se relajaba o levantaba un poco la cabeza, sin darse cuenta. Hans paraba ahí. Pfungst publicó su estudio en 1907. Desde entonces se llama efecto Hans el Listo a las pistas involuntarias que el observador da al observado, y por eso los buenos experimentos se hacen a ciegas.
Jaytee, el perro de la ventana
En 1994, el biólogo Rupert Sheldrake animó al público a investigar a sus propias mascotas. Su caso más conocido fue Jaytee, un perro del noroeste de Inglaterra que, según su dueña, se apostaba en la ventana cuando ella emprendía la vuelta a casa. Sheldrake filmó más de cien de sus esperas. En sus datos, el perro pasaba junto a la ventana el 4 % del tiempo mientras ella estaba fuera y el 55 % durante el trayecto de regreso, también cuando volvía a horas elegidas al azar y en taxi.
En 1995, a invitación del propio Sheldrake, los psicólogos Richard Wiseman, Matthew Smith y Julie Milton hicieron cuatro experimentos con Jaytee, que publicaron en 1998 en el British Journal of Psychology. Fijaron de antemano un criterio: la primera visita a la ventana sin motivo aparente debía coincidir con la salida de la dueña hacia casa. No coincidió en ninguno. Su explicación alternativa era sencilla: si un perro va cada vez más a la ventana a medida que pasa el tiempo, el último tramo, el del regreso, será siempre el que acumule más visitas.
Sheldrake replicó que, analizados a su manera, los datos de Wiseman mostraban el mismo patrón, y años después Wiseman admitió que los patrones coincidían, aunque no cómo interpretarlos. La enseñanza es práctica: el criterio de éxito se fija antes de mirar los datos.
Terremotos y una residencia de ancianos
La bióloga Rachel Grant, de la Open University, estudiaba en 2009 una colonia de sapos comunes junto al lago de San Ruffino, en el centro de Italia, a 74 kilómetros de L'Aquila. Cinco días antes del terremoto del 6 de abril, de magnitud 6,3, el 96 % de los machos abandonó la charca en plena época de cría, y tres días antes ya no quedaban parejas. Volvieron después del seísmo. El estudio, publicado en 2010 en el Journal of Zoology, relacionó la huida con alteraciones de la ionosfera, aunque sus autores admitían que era una sola observación.
En 2018, una revisión del centro alemán de geociencias GFZ reunió 729 informes de conductas animales extrañas ligadas a 160 terremotos. Casi todos eran anécdotas contadas después, y solo catorce seguían a los animales en el tiempo. Puede que algunos animales noten temblores previos o gases del suelo, pero los autores no ven forma de predecir así un terremoto, y el Servicio Geológico de Estados Unidos opina lo mismo.
El gato Oscar vivía desde 2005 en la residencia Steere House, en Providence (Rhode Island). En 2007, el geriatra David Dosa contó en el New England Journal of Medicine que solía acurrucarse junto a los residentes que iban a morir en pocas horas, y el personal llegó a avisar a las familias al verlo. Dosa y su colega Joan Teno apuntaron a alguna sustancia olorosa que se desprende al final de la vida. Otros señalan la quietud del enfermo o el sesgo de confirmación: se recuerdan las veces en que el gato estaba y se olvidan las demás.
Sentidos que sí están medidos
Eso no significa que los animales no perciban cosas que se nos escapan; algunas están muy bien medidas. Los tiburones y las rayas tienen en la cabeza las ampollas de Lorenzini, descritas en 1678, que captan campos eléctricos diminutos. En 1971, el biólogo neerlandés Adrianus Kalmijn demostró que una pintarroja encontraba una platija enterrada en la arena aunque no pudiera olerla, y que atacaba igual a dos electrodos que imitaban su campo eléctrico.
Las aves migratorias se orientan con el campo magnético terrestre, como mostraron Roswitha y Wolfgang Wiltschko en 1972, y la explicación con más apoyo apunta a una proteína del ojo, el criptocromo. La bióloga Katy Payne descubrió en 1984, en el zoo de Portland, que los elefantes se comunican con sonidos por debajo de los 20 hercios, inaudibles para nosotros; también notan con las patas las vibraciones del suelo. Nada de esto es psi, y precisamente por eso se puede medir.
Mira a tu animal con ojos de naturalista
Un perro o un gato que vive contigo observa sin descanso tus rutinas: oye tu coche antes que tú, reconoce tus pasos, nota tu olor y tu ánimo y aprende a qué hora sueles volver. De ahí nacen muchas «premoniciones» domésticas.
Prueba a llevar un cuaderno unas semanas: apunta cuándo te espera en la puerta y cuándo no, y a qué hora llegaste. Cambia a veces el horario o el medio de transporte, y verás si responde a la costumbre, a un sonido o a algo más difícil de explicar. Eso sí, vigila también su salud: un animal que de pronto se esconde, aúlla o deja de comer puede estar enfermo, y eso lo valora un veterinario.
Las pruebas telefónicas que Sheldrake hizo con personas se cuentan en la telepatía de cada día, y cómo se monta un experimento que tenga sentido, en cómo se mide de verdad la percepción extrasensorial. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.