El Padrenuestro arameo: la oración de Jesús en su lengua y en su historia

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Jesús enseñaba, casi con seguridad, en arameo, pero el Padrenuestro nos ha llegado en griego, y en dos versiones distintas. Detrás de esa oración tan conocida hay palabras arameas que sobrevivieron, un manual cristiano muy antiguo, una traducción siríaca y una iglesia de Jerusalén donde se lee en más de cien lenguas.

Dos evangelios, dos versiones

Mateo la sitúa en el Sermón de la Montaña (Mateo 6, 9-13), como modelo de oración sencilla frente a las palabrerías. Es la versión larga, con siete peticiones, la que se reza en las iglesias.

Lucas cuenta otra escena (Lucas 11, 1-4). Jesús está orando, y al terminar uno de sus discípulos le pide que les enseñe a orar, como Juan Bautista enseñó a los suyos. Su versión es más corta, con cinco peticiones, y empieza simplemente con «Padre».

Hay diferencias pequeñas que dicen mucho. Mateo pide que se perdonen las «deudas»; Lucas, los «pecados». Muchos estudiosos lo explican por el arameo, donde una misma palabra, jobá, valía para las dos cosas; otros creen que basta la metáfora griega de la deuda. Y el pan «de cada día» traduce una palabra griega, epiousios, que no se conoce fuera de esta oración en la literatura griega antigua. San Jerónimo, al pasarla al latín, la vertió de dos maneras: «supersustancial» en Mateo y «cotidiano» en Lucas.

La lengua de Jesús

El arameo era la lengua común de Galilea y de buena parte de Oriente Próximo. Los evangelios, escritos en griego, conservan algunas frases suyas tal cual: talitá kum, «niña, levántate» (Marcos 5, 41), o el grito de la cruz, Eloí, Eloí, lemá sabactaní (Marcos 15, 34). San Pablo cita la invocación maranatha, «ven, Señor» (1 Corintios 16, 22).

La palabra más famosa es Abbá, «padre». Jesús la usa en Getsemaní (Marcos 14, 36), y Pablo la pone en boca de los cristianos (Romanos 8, 15; Gálatas 4, 6). El teólogo alemán Joachim Jeremias sostuvo que era una palabra infantil y familiar, y de ahí nació la idea, muy repetida, de que significa «papá». ¿Es así? En 1988 el biblista James Barr lo discutió en un artículo de título elocuente, «Abba isn't Daddy»: era un término cercano, que también usaban los adultos, pero su sentido es «padre».

La Didajé y la versión siríaca

En 1873, el metropolita griego Filoteo Bryennios encontró en un códice copiado en 1056 un texto que se creía perdido: la Didajé o «Enseñanza de los doce apóstoles», un manual de las primeras comunidades que la mayoría de los estudiosos fecha en el siglo I. La publicó en 1883. Su capítulo 8 recoge el Padrenuestro, pide rezarlo tres veces al día y le añade un final: «porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos». Una conclusión parecida, que no figura en los manuscritos más antiguos de Mateo, es la que la misa católica dice desde 1970 por separado, después de una oración del sacerdote.

El «Padrenuestro arameo» que se recita hoy suele venir de la Peshitta, la Biblia en siríaco, el arameo de la ciudad de Edesa. Su nombre se traduce como «la sencilla», y su Nuevo Testamento se tradujo del griego, probablemente a comienzos del siglo V; le faltan cinco libros, entre ellos el Apocalipsis. Es, pues, una traducción antigua y venerable en una lengua hermana de la de Jesús, no el original de sus palabras. Algunos autores, como George Lamsa, defendieron lo contrario, pero la mayoría de los especialistas sostiene que el Nuevo Testamento se escribió en griego.

De ahí parten también las paráfrasis poéticas que circulan con ese nombre, popularizadas por Prayers of the Cosmos (1990), de Neil Douglas-Klotz. Son meditaciones personales en verso libre, no traducciones; el biblista neerlandés Tjitze Baarda criticó en 2000 las reconstrucciones arameas de otro libro suyo, The Hidden Gospel, por reflejar más la espiritualidad del autor que la de Jesús.

Una iglesia con la oración en cien lenguas

En el monte de los Olivos, en Jerusalén, hay una cueva donde la tradición sitúa la enseñanza de Jesús a sus discípulos. En el siglo IV, Elena, la madre del emperador Constantino, mandó levantar allí una basílica, la Eleona, que los persas destruyeron en 614. Los cruzados construyeron un pequeño oratorio en 1106.

La iglesia actual, llamada del Pater Noster, nació en el siglo XIX gracias a una aristócrata, Aurelia Bossi, princesa de La Tour d'Auvergne, que hizo construir un claustro en 1868 y fundó un convento de carmelitas en 1872. Sus muros están cubiertos de placas con el Padrenuestro en más de cien lenguas y dialectos. El recinto pertenece al dominio nacional de Francia en Tierra Santa.

El arameo, por cierto, no ha desaparecido. El arameo occidental moderno, con unos 30.000 hablantes, sobrevive sobre todo en Maalula y Yubadin, en las montañas del oeste de Siria, y se considera la lengua viva más cercana a la de Jesús.

Rezarlo despacio, frase a frase

  1. Lee las dos versiones juntas. Abre Mateo 6 y Lucas 11 y fíjate en lo que cambia: las deudas y los pecados, el «Padre nuestro» y el «Padre» a secas.
  2. Quédate con una palabra cada vez. Abbá, el pan de hoy, el perdón: una por día, sin prisa, y si quieres, rézalo tres veces, como pedía la Didajé.
  3. Escúchalo en su lengua hermana. Busca una grabación de la liturgia siríaca y oye cómo suena el Padrenuestro en arameo antes de leer su traducción.

Si te atrae su lado meditativo, hay una práctica que lo recorre petición a petición en el Padrenuestro meditado en los siete centros, y otra forma de entender la oración en oración y meditación en la metafísica. Hay más en la sección de cábala y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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