Metafísica, ¿ciencia milenaria? Los siete planos de la teosofía y la metafísica de los filósofos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Cuando una escuela esotérica habla de metafísica, suele hablar de planos: el físico, el astral, el mental y otros más sutiles. Cuando lo hace un filósofo, se pregunta qué significa existir. Son dos tradiciones con el mismo nombre y edades muy distintas, y conviene saber cuál tienes delante.

Dos metafísicas con el mismo nombre

La palabra nació en la Antigüedad para unos tratados de Aristóteles, como cuenta la página sobre qué es la metafísica. Para la filosofía, esa disciplina se ocupa del ser en cuanto ser: qué es real, qué es una causa, si somos libres, qué hace que una persona siga siendo la misma con los años. En 1714, Leibniz dejó escrita su pregunta más famosa: por qué hay algo y no más bien nada.

No ha sido una historia tranquila. En 1781, Kant puso en duda en la Crítica de la razón pura que la metafísica pudiera ser una ciencia, y en 1932 Rudolf Carnap quiso darla por superada mediante el análisis lógico del lenguaje. Sigue enseñándose en las facultades. Lo que no hace es describir mundos invisibles: razona sobre conceptos.

La otra metafísica, la de las escuelas esotéricas, sí describe esos mundos. Su mapa más conocido es el de los siete planos.

Los siete planos de la teosofía

La idea se difundió con la Sociedad Teosófica, fundada en Nueva York en 1875. Helena Blavatsky presentó en La doctrina secreta (1888) un cosmos y un ser humano organizados de siete en siete, con términos tomados del sánscrito. Sus sucesores pusieron orden en el esquema: Annie Besant en The Ancient Wisdom (La sabiduría antigua, 1897) y Charles W. Leadbeater en A Textbook of Theosophy (1912).

Leadbeater da la lista completa, de lo más denso a lo más sutil. El plano físico. El astral o emocional. El mental. El búdico, que llama intuicional. El átmico o nirvánico, que llama espiritual. El monádico, en sánscrito anupadaka. Y el divino, adi.

No los imagina como pisos de un edificio, sino como mundos que se interpenetran en el mismo espacio, cada uno hecho de una materia más fina que el anterior. Cada plano se divide en siete subplanos: en el físico serían el sólido, el líquido, el gaseoso y cuatro grados de éter. El nombre de astral, según el propio Leadbeater, se lo dieron los alquimistas medievales, porque esa materia les parecía luminosa como las estrellas.

De dónde vienen

Blavatsky decía transmitir una sabiduría antiquísima, y el esquema tiene antecedentes reales, aunque ninguno idéntico. La Taittiriya Upanishad describe cinco envolturas del ser, de la del alimento a la de la dicha. El neoplatónico Plotino, en el siglo III, hacía descender la realidad del Uno a la Inteligencia y de esta al Alma. La cábala habla de cuatro mundos. Y El Kybalion, publicado en Chicago en 1908 y firmado por «tres iniciados», dividió el universo en tres grandes planos, físico, mental y espiritual, con siete planos menores en cada uno.

Lo moderno es el sistema completo, con sus siete niveles y sus nombres: tiene algo más de un siglo.

Enoc, Hermes y la ciencia milenaria

Algunos grupos presentan la metafísica como una enseñanza que se remonta a Enoc, el patriarca bíblico, al que identifican con el dios egipcio Tot y con Hermes Trismegisto. Esa cadena existe, pero como leyenda. En el siglo IX, el astrólogo persa Abu Mashar ya hablaba de tres Hermes y hacía del primero el Enoc de la Biblia. Los escritos atribuidos a Hermes se redactaron en griego en los primeros siglos de nuestra era, como demostró el erudito Isaac Casaubon en 1614.

Tampoco hay fuentes que sostengan que Jesús se formara con los esenios de Qumrán. Lo que sí apareció en sus cuevas, a partir de 1947, fueron fragmentos en arameo del libro de Enoc. La primera traducción inglesa completa de ese libro la publicó en 1821 el hebraísta Richard Laurence, de Oxford, que después fue arzobispo de Cashel, en Irlanda, a partir de un manuscrito etíope que el viajero escocés James Bruce había traído en 1773. Y el Nuevo Pensamiento, del que salieron la Ciencia Divina y Unity, nació en Estados Unidos con Phineas Quimby, no en Inglaterra. El principio del mentalismo, por cierto, es el primero de los siete del Kybalion.

¿Es, pues, una ciencia milenaria? La palabra tiene más de dos mil años, y algunas intuiciones también. El edificio de los planos, no.

Lo que conviene preguntar ante un mapa de planos

Cuando un libro o un curso te hable de planos, cuerpos sutiles o vibraciones, pregunta primero de qué tradición sale y de cuándo es. Si dice venir de Egipto o de la Atlántida, busca la primera fecha documentada, que a menudo te llevará al siglo XIX o al XX. Saber eso no le quita valor como símbolo para meditar, pero sí cambia lo que puedes esperar de él.

Distingue también entre filosofía y creencia. Un filósofo te dará argumentos que puedes discutir; un esquema de planos te ofrece una imagen del mundo que se acepta o no, pero que nadie ha medido. Las dos cosas pueden convivir en tu biblioteca, cada una en su estante.

Para seguir, lee qué propone la nueva metafísica y cómo describe la tradición esotérica la constitución del ser humano, con sus cuerpos sutiles. Hay más textos en la sección de metafísica y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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