El caso Manises: la noche en que unas luces desviaron un vuelo a Valencia

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

El 11 de noviembre de 1979, un avión con 109 pasajeros que volaba hacia Canarias aterrizó de emergencia en Manises, en Valencia, porque su tripulación se sintió seguida por unas luces. Es el caso ovni más citado de España y uno de los mejor documentados. Esto es lo que recoge el expediente oficial y lo que se ha propuesto para explicarlo.

Dos luces rojas cerca de Ibiza

El avión era un Super Caravelle de TAE, una compañía chárter española, con el número de vuelo JK-297. Venía de Salzburgo, en Austria, había hecho escala en Palma de Mallorca y seguía rumbo a Las Palmas de Gran Canaria con turistas a bordo. Hacia las once de la noche, al suroeste de Ibiza, la tripulación vio dos luces rojas muy intensas a su izquierda.

El comandante preguntó si había otro tráfico en la zona. El control de Barcelona respondió que no tenía nada previsto. Según el relato de la tripulación, las luces se acercaban, acompañaban al avión cuando subía y llegaron a quedarse a unos quinientos metros. El comandante decidió no seguir. Pidió desviarse a Valencia y tomó tierra en Manises hacia las doce menos cuarto.

En el aeropuerto, varios empleados y militares de guardia de la base aérea también vieron luces brillantes en el cielo. Uno de los oficiales, al describirlas por teléfono al Cuartel General del Aire, comentó que la mayor se movía con las estrellas y sospechó que podía ser un planeta.

Un caza en la noche

Pasada la medianoche despegó de la base de Los Llanos, en Albacete, un Mirage F1 del Ala 14. Su piloto, un capitán del Ejército del Aire, vio varias luces a lo lejos y fue tras ellas, primero sobre Valencia, después hacia Sagunto y por último en dirección a Menorca. Nunca consiguió acercarse. Contó interferencias en la radio y avisos de su sistema de alerta, como si otro radar lo estuviera iluminando. Tras cerca de hora y media, con poco combustible, volvió a la base.

Hay un dato del expediente que pesa mucho. Durante todo el episodio, ningún radar, ni en tierra ni a bordo del caza, captó un objeto. Hubo luces vistas por varias personas desde lugares distintos, pero nada que devolviera un eco.

Lo que dijo el Ejército del Aire

En septiembre de 1980, una pregunta en el Congreso pidió explicaciones al Gobierno, y la respuesta habló solo de unas luces, sin pruebas de un objeto físico. Según el resumen que publicó la revista Muy Interesante, el Estado Mayor del Aire concluyó que no hubo tres aparatos volando cuatro horas sobre España, sino unas luces de identificación dudosa.

El expediente completo, de 142 páginas, se desclasificó en los años noventa, dentro de la apertura de los archivos ovni del Ejército del Aire. Su dictamen final admite que no se pudo averiguar el origen de las luces. Descarta un helicóptero por la velocidad descrita y deja constancia de que la Sexta Flota estadounidense negó tener aparatos en la zona.

¿Qué eran, entonces, aquellas luces?

Una refinería, unos planetas y una flota

La explicación más trabajada salió de la Fundación Anomalía, una entidad sin ánimo de lucro de Santander dedicada a estos fenómenos, y la desarrolló el ingeniero agrónomo Juan Antonio Fernández Peris en El expediente Manises (2000). Según su análisis, las luces rojas eran las llamaradas de las antorchas de la refinería de Escombreras, junto a Cartagena. Aquella noche la visibilidad era excepcional, y una inversión térmica pudo hacer que unas llamas lejanas parecieran flotar en el cielo, en la misma dirección y con la misma separación con que se vieron. Las demás luces serían planetas y estrellas brillantes de esa época del año. Las interferencias del caza se deberían a contramedidas electrónicas de la Sexta Flota, que estaba en la zona durante la crisis de los rehenes de Irán, empezada una semana antes.

El investigador valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, que prologó el libro, da el caso por resuelto como un error de observación. Los testigos nunca aceptaron esa explicación. El piloto del caza, que conocía bien las llamas de Escombreras vistas desde el aire, sostuvo que la luz que perseguía iba hacia Zaragoza, no hacia Cartagena.

Dicho esto, la observación desde un avión de noche y sobre el mar es de las más engañosas que existen. No hay referencias para calcular distancias, los testigos tienden a rellenar lo que no llegaron a ver y los estudios muestran que la tensión empeora la percepción, también la de los profesionales entrenados. Ninguna de las hipótesis convence a todos, y la discusión sigue abierta.

Tres lecciones de una noche de 1979

  • Un testigo preparado no basta por sí solo: de noche, sobre el mar y con tensión, cualquiera puede equivocarse al calcular una distancia.
  • Unas luces sin eco de radar no prueban un objeto sólido, y cualquier coincidencia de hora y dirección con una fuente conocida merece comprobarse primero.
  • Un expediente que termina en «origen no averiguado» deja la puerta abierta a nuevas explicaciones, no a una sola.

Un caso en el que el radar sí captó ecos es el de los ovnis de Washington en 1952. Cómo se valora una imagen está en cómo se analizan las fotos de ovnis, y qué haría falta para hablar de una visita, en la hipótesis extraterrestre. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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