Ovnis, alto secreto (I): el U-2, el A-12 y los aviones que pasaron por platillos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

En los años cincuenta y sesenta, muchas luces del cielo de Estados Unidos tenían dueño: eran aviones espía que volaban más alto que nadie. Lo reconoció en 1997 un estudio publicado por la propia CIA, y en 2013 salió a la luz, por escrito, la base secreta desde la que despegaban. Esta es la parte del secreto que sí se ha podido documentar.

Un avión plateado a dieciocho kilómetros de altura

En agosto de 1955, la CIA ya probaba en Nevada un avión de reconocimiento de gran altitud fabricado por Lockheed, el U-2. Podía volar a unos 60.000 pies, más de dieciocho kilómetros. Los aviones de pasajeros de entonces iban a entre 3.000 y 6.000 metros.

Los primeros U-2 eran plateados; más tarde los pintaron de negro. Reflejaban la luz del sol, sobre todo al amanecer y al atardecer, y desde abajo muchas veces parecían objetos en llamas. En cuanto empezaron las pruebas, pilotos comerciales y controladores aéreos notificaron muchos más ovnis.

Los investigadores del Proyecto Libro Azul, la oficina de la Fuerza Aérea que recogía esos avisos, consultaban a los responsables del U-2 en Washington y podían atribuir muchos casos a sus vuelos. No podían decirlo en público, y a veces daban explicaciones naturales, como cristales de hielo o inversiones de temperatura. El resultado, según el estudio de 1997, fueron declaraciones engañosas de la Fuerza Aérea para calmar a la gente y proteger un proyecto de seguridad nacional.

El A-12 y la cuenta de Haines

El A-12, sucesor del U-2 en el programa OXCART de la CIA, voló por primera vez el 26 de abril de 1962 en la misma base de Nevada. Superaba tres veces la velocidad del sonido y volaba a más de 25 kilómetros de altura. La Fuerza Aérea desarrolló a partir de él el SR-71, el famoso Blackbird.

El estudio que lo contó se titula «CIA's Role in the Study of UFOs, 1947-90» y apareció en 1997 en Studies in Intelligence, la revista de estudios de la agencia. Su autor, Gerald K. Haines, historiador de la Oficina Nacional de Reconocimiento, recogió una estimación posterior de antiguos responsables del U-2 y del OXCART: más de la mitad de los avisos de ovnis de finales de los cincuenta y de los sesenta se debieron a vuelos de reconocimiento tripulados. Conviene leerlo como lo que es, un cálculo de los propios implicados y no un recuento caso por caso. Dicho esto, la prensa de agosto de 1997 resumió el estudio con una idea sencilla: el Gobierno había engañado al público sobre aquellos avistamientos.

El panel Robertson, visto desde la CIA

Antes de los aviones espía hubo otro secreto. Tras la oleada de avistamientos de 1952, que culminó con los ecos de radar sobre Washington, la CIA reunió en enero de 1953 a un grupo de científicos presidido por el físico Howard P. Robertson, del Instituto de Tecnología de California. Concluyeron por unanimidad que los avistamientos no suponían una amenaza directa para la seguridad nacional.

Haines detalla sus recomendaciones: quitar misterio a los ovnis con una campaña educativa en la prensa, la publicidad, las escuelas e incluso la compañía Disney, y vigilar a dos grupos civiles de aficionados, uno de Los Ángeles y la APRO, entonces con sede en Wisconsin. El informe fue secreto durante años.

Groom Lake: de rumor a mapa

La base de pruebas acabó conocida como Área 51. La CIA la instaló en abril de 1955 junto a Groom Lake, un lago seco a unos 134 kilómetros al noroeste de Las Vegas, para el programa del U-2. Kelly Johnson, el diseñador del avión, la bautizó como Paradise Ranch para atraer a los trabajadores.

Durante décadas, el Gobierno apenas la mencionó. En agosto de 2013, el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington publicó la historia interna del programa del U-2 que la CIA había escrito en 1992. El investigador Jeffrey Richelson la había pedido en 2005 por la ley de libertad de información, y esta vez llegó sin tachar: nombraba el Área 51, la situaba en un mapa y contaba que el presidente Eisenhower había aprobado la compra del terreno. También atribuía a las pruebas del U-2 el gran aumento de avisos de objetos no identificados. De naves de otro mundo, ni una palabra.

Aurora, el avión que nadie ha enseñado

El último gran rumor de esta familia empezó con una línea de presupuesto. En 1985 apareció el nombre Aurora en una partida del Pentágono para aviones secretos. En diciembre de 1992, la revista Jane's Defence Weekly publicó que Estados Unidos volaba en secreto un avión hipersónico, y citó a un observador de aviones que trabajaba en una plataforma del mar del Norte y que en agosto de 1989 había visto un aparato triangular repostando junto a un avión cisterna y dos cazabombarderos F-111. Por esas fechas, los sismógrafos del sur de California registraban unos estampidos sónicos difíciles de atribuir.

El Pentágono lo negó siempre. Ben Rich, que dirigió los talleres secretos de Lockheed, escribió en 1994 que Aurora había sido el nombre presupuestario de una parte de los fondos del bombardero B-2. ¿Cómo se guarda un secreto así? Quizá no hay ninguno que guardar: más de treinta años después, nadie ha presentado una prueba de que Aurora llegara a volar.

Lo que enseñan los aviones espía

Los papeles de la CIA cuentan una historia más terrestre que la de los platillos. Hubo aviones que nadie conocía, hubo una base que no existía oficialmente y hubo funcionarios que, para proteger esos programas, dejaron explicaciones a medias. Ese silencio alimentó la sospecha de que se ocultaban naves de otro mundo, cuando lo que se ocultaba eran aviones propios.

Cuando leas un avistamiento de aquellas décadas, mira la hora, porque el amanecer y el anochecer eran el momento de los reflejos del U-2, y comprueba si el caso pasó por el Libro Azul y qué explicación dio. Un avión secreto no explica todos los casos, pero sí bastantes más de los que se creía.

Los programas de la Fuerza Aérea para recoger restos espaciales, Moon Dust y Blue Fly, están en la segunda parte de ovnis, alto secreto, y el nacimiento del Libro Azul, en la era del plato volador. Tienes más en la sección de ovnis y extraterrestres y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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