Tikal, la ciudad maya que se llamaba Mutal
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
En la selva del Petén, en el norte de Guatemala, asoman sobre los árboles los templos de una de las grandes capitales mayas. Sus reyes no la llamaban Tikal, sino Mutal. Su historia se lee en estelas, en tumbas y, desde 2018, en los mapas que dibuja un láser desde el aire.
Un nombre moderno y otro antiguo
Muchas guías repiten que Tikal significa «ciudad de las voces de los espíritus». Pero la explicación que más se acepta es más sencilla: el nombre sería moderno y vendría del maya yucateco ti ak'al, «en la aguada», por uno de sus depósitos de agua. También se ha leído como «lugar de las voces» en maya itzá. Los espíritus no aparecen en ninguna de esas lecturas.
El nombre auténtico está en las inscripciones: Yax Mutal, «el primer Mutal». Según la Unesco, el lugar estuvo habitado desde el siglo VI antes de nuestra era hasta el siglo X, y sus primeras construcciones monumentales son de unos siglos después. Durante el periodo clásico fue una de las ciudades más poderosas de las tierras bajas mayas.
Enero del año 378
La fecha más famosa de Tikal tiene que ver con un forastero. En enero del año 378 llegó a la ciudad un personaje llamado Siyaj K'ak', al que la Estela 31 llama «señor del oeste». Días antes había pasado por El Perú, otra ciudad del Petén. Su llegada coincide con la muerte del rey Chak Tok Ich'aak, y poco después, en el 379, subió al trono Yax Nuun Ahiin I, todavía muy joven. Su padre era un señor al que los epigrafistas llaman Búho Lanzadardos, vinculado a Teotihuacan, la gran metrópoli del centro de México.
Lo que pasó exactamente se discute. Las estelas 4 y 18 muestran a Yax Nuun Ahiin con atuendo del centro de México, y la Estela 31, que levantó su hijo, lo representa como un guerrero teotihuacano.
Reyes, guerras y templos
La fortuna de Tikal tuvo altibajos. En abril del año 562, Caracol y Calakmul, sus grandes rivales, le infligieron una derrota tan dura que durante más de un siglo no se levantó en la ciudad ningún monumento fechado. Ese silencio se rompió en el 682 con Jasaw Chan K'awiil I, a quien los primeros arqueólogos apodaron Ah Cacao. En el 695 venció a las tropas de Calakmul y capturó a uno de sus nobles.
A él se debe buena parte de la silueta que hoy se fotografía:
- El Templo I, o del Gran Jaguar, de unos 47 metros, es su monumento funerario. Fue enterrado allí en el 734, y su tumba la encontró el arqueólogo Aubrey Trik en 1962.
- El Templo II, o de las Máscaras, de unos 38 metros, está dedicado a su esposa y se levanta enfrente, al otro lado de la Gran Plaza.
- El Templo IV, de unos 70 metros, es el más alto de la ciudad. Sus dinteles llevan una fecha del 741 y recuerdan el reinado de su hijo, Yik'in Chan K'awiil.
Luego vinieron el Templo VI, el de las Inscripciones, dedicado en el 766, y el Templo III, de unos 55 metros, la última de las grandes pirámides. Tikal tiene también nueve conjuntos de pirámides gemelas, levantados cada veinte años, un periodo que los mayas llamaban k'atun.
Cuánta gente vivió aquí es otra discusión abierta: las estimaciones para la ciudad van de 10.000 a 90.000 habitantes. El último monumento lo erigió Jasaw Chan K'awiil II en el año 869, y a lo largo del siglo siguiente la ciudad quedó vacía.
De la selva al láser
La selva no la borró del todo. En 1696, el fraile Andrés de Avendaño, perdido en el Petén, describió unas ruinas que quizá eran estas. En 1848, el corregidor Modesto Méndez y Ambrosio Tut la visitaron acompañados del dibujante Eusebio Lara, y su visita la dio a conocer. En 1979, la Unesco declaró patrimonio mundial el Parque Nacional Tikal, de 57.600 hectáreas, uno de los pocos inscritos a la vez por su valor cultural y natural.
La última gran revolución llegó desde el aire. En 2016, la fundación guatemalteca PACUNAM financió vuelos con lídar, un láser que atraviesa la vegetación y dibuja el relieve del suelo, sobre 2.144 kilómetros cuadrados del norte de Guatemala. En septiembre de 2018, la revista Science publicó el análisis: 61.480 estructuras, muchas desconocidas, con calzadas y terrazas de cultivo. Los autores calcularon que entre los años 650 y 800 pudieron vivir en las tierras bajas mayas entre 7 y 11 millones de personas.
En el propio Tikal, el lídar mostró que una loma que parecía natural era un conjunto de edificios enterrados. Las excavaciones posteriores revelaron que imita a media escala la Ciudadela de Teotihuacan. ¿Un barrio de forasteros en pleno corazón de Mutal? Sus excavadores piden prudencia, aunque la pista enlaza con aquel enero del 378.
Visitar Mutal con otros ojos
Tikal se entiende mejor si antes de subir a los templos pasas por sus dos museos de sitio, el Lítico y el Sylvanus G. Morley. En este último se guarda la Estela 31, la que nombra a Siyaj K'ak'. Merece la pena leer las fechas de cada edificio: la Gran Plaza no se construyó de una vez, sino a lo largo de siglos, rey tras rey.
Ten presente que Tikal no es solo un yacimiento. Los guías espirituales mayas, los ajq'ijab', pueden celebrar ceremonias en los altares destinados a ello, con fuego, copal y oraciones. Si coincides con una, observa en silencio y pide permiso antes de hacer una foto. Dicho esto, las leyendas de naves y luces que circulan sobre la ciudad no tienen ningún respaldo arqueológico: los reyes de Mutal dejaron sus nombres grabados en piedra, y es ahí donde está su misterio.
La cuenta del tiempo de los mayas la repasa Misterio maya II, y sus orígenes, Misterio maya I. Tienes más en la sección de paranormal y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.