Estados alterados de conciencia: qué son, cuáles se estudian y qué se sabe

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Soñar, quedarse absorto al volante en una carretera recta, rezar con fervor o bailar durante horas al son de un tambor cambian la manera en que percibimos el mundo y a nosotros mismos. La psicología llama a esos cambios estados alterados de conciencia. De dónde viene la expresión, qué tipos se estudian y qué se ha medido, sin promesas.

La definición de Arnold Ludwig

La expresión la fijó el psiquiatra estadounidense Arnold M. Ludwig en 1966, en un artículo de la revista Archives of General Psychiatry. Para él, un estado alterado es cualquier estado mental que la propia persona, o alguien que la observa, reconoce como una desviación clara de su forma habitual de funcionar cuando está despierta y alerta. Puede provocarlo algo físico, algo psicológico o una sustancia.

Ludwig ordenó las vías de entrada en cinco grupos. Se llega quitando estímulos, como en el aislamiento sensorial o en la monotonía de una autopista; añadiéndolos, como en la danza o la música intensa; aumentando la atención, como en una vigilia larga o una oración ferviente; relajándola, como al meditar o soñar despierto; o por cambios en la química del cuerpo.

También describió rasgos que se repiten en casi todos: el tiempo parece correr distinto, se pierde algo de control, cambian la imagen del propio cuerpo y las percepciones, cuesta poner en palabras lo vivido y aumenta la sugestionabilidad.

Charles Tart y el patrón de la mente

Quien llevó el tema a las aulas fue el psicólogo Charles Tart (1937-2025), de la Universidad de California en Davis. En 1969 reunió en un volumen, Altered States of Consciousness, trabajos sobre el sueño, la hipnosis, la meditación y las drogas, y el libro abrió a la psicología académica un campo que hasta entonces parecía marginal.

Tart no se fijaba en un síntoma suelto. Un estado alterado, decía, es un cambio en el patrón completo del funcionamiento mental, cualitativamente distinto del estado de base de cada uno. En 1972 fue más lejos en la revista Science y propuso unas «ciencias específicas de cada estado», hechas por observadores entrenados para entrar en ellos. La propuesta fue muy discutida.

El sueño, el más corriente de todos

Cada noche pasamos por uno. En 1953, Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman, en la Universidad de Chicago, describieron la fase de movimientos oculares rápidos, en la que se concentran los sueños más vívidos.

Dentro del sueño hay un estado más raro, el sueño lúcido: saber que se está soñando sin despertarse. Su primera prueba de laboratorio llegó el 12 de abril de 1975 en la Universidad de Hull, en Inglaterra. El investigador Keith Hearne pidió a un voluntario, Alan Worsley, que moviera los ojos de izquierda a derecha varias veces en cuanto se diera cuenta de que soñaba. Los electrodos lo registraron mientras dormía.

Hipnosis, meditación y trance

La hipnosis es uno de los estados alterados más estudiados en el laboratorio; lo que se sabe de ella está en la hipnosis y lo que dice la ciencia. La meditación cambia la actividad eléctrica del cerebro y la forma de prestar atención, y hay muchas maneras de practicarla, como se explica en las técnicas de meditación.

El trance tiene una dimensión social. En 1973, la antropóloga Erika Bourguignon, de la Universidad Estatal de Ohio, publicó un estudio sobre 488 sociedades de todo el mundo: casi nueve de cada diez tenían alguna forma de trance o de posesión aceptada por su cultura, con ritos para provocarla.

¿Qué pasa en el cerebro durante uno de esos trances? En 2012, un equipo de la Universidad de São Paulo y de la Universidad Thomas Jefferson, en Filadelfia, midió el riego cerebral de diez médiums brasileños mientras practicaban la psicografía, la escritura que atribuyen a un espíritu. Los más experimentados mostraron menos actividad en varias zonas, entre ellas dos del lóbulo frontal, pese a escribir textos complejos. Los autores pidieron más estudios antes de sacar conclusiones.

La verdad es que ninguna de estas investigaciones prueba que en un estado alterado se acceda a otros mundos ni a vidas anteriores. Lo que muestran es que el cerebro puede funcionar de maneras muy distintas, y que cada cultura les da un sentido propio.

Tres cautelas con los estados alterados

  • Soñar, concentrarse o rezar son estados corrientes y sanos; si uno aparece sin buscarlo, con desmayos, confusión o lagunas de memoria, consulta al médico.
  • Las sustancias que alteran la conciencia actúan sobre la salud y muchas están fiscalizadas por ley; lo que dice la medicina está en los psicotrópicos del diccionario esotérico.
  • La meditación, la hipnosis o el trance no sustituyen al médico ni al psicólogo, y no hay pruebas científicas de que sirvan para recordar vidas pasadas.

Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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