Lograr la superación: lo que dicen los estudios sobre la voluntad y los hábitos

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Muchas enseñanzas espirituales piden vigilar cada pensamiento y domar las emociones a fuerza de voluntad. La psicología ha estudiado esa fuerza de cerca, y sus resultados invitan a confiar menos en el pulso con uno mismo y más en los hábitos y en el entorno.

Rábanos, galletas y una teoría en duda

En 1998, el psicólogo Roy Baumeister y sus colegas publicaron un experimento que se hizo famoso. Ponían a unos voluntarios ante un plato de galletas de chocolate y otro de rábanos. A unos les tocaba comer galletas; a otros, solo rábanos, sin probar el dulce. Después les daban un rompecabezas que no tenía solución. Según los relatos del experimento, los del rábano se rindieron hacia los ocho minutos, y los de las galletas aguantaron unos diecinueve.

Baumeister lo llamó agotamiento del ego. La voluntad funcionaría como un músculo que se cansa: resistir una tentación dejaría menos fuerza para la tarea siguiente. Durante años, cientos de estudios parecieron confirmarlo.

En 2016, 23 laboratorios repitieron un experimento de este tipo con un mismo procedimiento, registrado de antemano, y 2.141 participantes. El efecto fue prácticamente nulo. Baumeister y su colega Kathleen Vohs criticaron el procedimiento elegido, y el debate sigue abierto, pero la imagen de una reserva de voluntad que se vacía ha perdido mucha fuerza.

¿Quiere decir eso que la voluntad no sirve? No. Quiere decir que apoyarlo todo en ella es mala estrategia.

Cuánto tarda un hábito en salir solo

En 2010, la psicóloga Phillippa Lally y su equipo del University College de Londres publicaron un estudio con 96 voluntarios. Cada uno eligió algo sencillo de comer, de beber o de ejercicio para hacerlo a diario, siempre en el mismo momento del día, y durante doce semanas anotó hasta qué punto le salía sin pensar.

Entre quienes tenían datos que encajaban bien en el análisis, la conducta tardó de media unos 66 días en volverse automática. La variación fue enorme: de 18 a 254 días, según la persona y lo que hubiera elegido. Saltarse un día suelto no estropeaba el proceso. Lo que sí lo impedía era la inconstancia: quienes fallaban a menudo no llegaban a formar el hábito.

Wendy Wood: menos pulso y más contexto

La psicóloga Wendy Wood, de la Universidad del Sur de California, lleva décadas estudiando los hábitos. En un trabajo de 2002 con Jeffrey Quinn y Deborah Kashy pidió a unos voluntarios que anotaran cada hora qué estaban haciendo y qué pensaban. Cerca del 43 % de lo que hacían se repetía casi a diario en el mismo sitio, muchas veces mientras pensaban en otra cosa.

Su conclusión, que resumió en Good Habits, Bad Habits (2019), traducido como Buenos hábitos, malos hábitos, es que los hábitos se disparan con señales del entorno: un lugar, una hora, las personas de siempre. Por eso cuesta tanto cambiar a fuerza de propósitos. En un estudio con estudiantes que cambiaban de universidad, la costumbre de hacer ejercicio, leer el periódico o ver la televisión solo sobrevivía si el nuevo entorno se parecía al anterior. Una mudanza o un trabajo nuevo, por tanto, son buenos momentos para empezar algo.

Wood propone jugar con la fricción: poner fácil lo que quieres repetir y difícil lo que quieres dejar. Las zapatillas, junto a la puerta. El móvil, en otra habitación.

Lo que sí puedes entrenar

La vieja consigna de vigilar cada pensamiento y arrancar de raíz los negativos choca con lo que se sabe: pelear con un pensamiento suele darle más fuerza. Funciona mejor cambiar de foco con suavidad y trabajar una sola idea cada vez, como propone cultivar el opuesto. Con las emociones pasa algo parecido. La culpa o la lástima de uno mismo no se borran por decreto, pero se pueden escuchar y dejar pasar sin que dirijan lo que haces.

Para un cambio concreto, elige una conducta pequeña, únela a un momento fijo del día y repítela sin dramatizar los fallos sueltos. Cambia el entorno antes de pedirte heroísmo, y cuenta con dos meses largos, o más, antes de que salga sola. La verdad es que esa paciencia rinde más que cualquier arranque de fuerza de voluntad. Dicho esto, si lo que quieres superar es una adicción, una tristeza que dura semanas o una ansiedad que no se va, la voluntad no es el camino: habla con tu médico o con un psicólogo.

Para seguir, prueba a revisar el día antes de dormir, un método con siglos de historia, y mira cómo se planifican las metas con un cuándo y un dónde en la receta del éxito. Hay más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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