21 de diciembre: el solsticio, sus fiestas y la costumbre del espíritu de la Navidad

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

Cada 21 de diciembre, muchas familias de Latinoamérica encienden velas, escriben deseos y esperan al espíritu de la Navidad. La fecha no es casual: coincide más o menos con el solsticio, que otras culturas celebran a su manera. Aquí van la astronomía, esas fiestas y la costumbre, cada una en su sitio.

Por qué unas veces es el 21 y otras el 22

El solsticio no es un día, sino un instante: el momento en que el Sol alcanza su posición más al sur en el cielo a lo largo del año. Ese instante no cae cada año a la misma hora. El año solar dura unos 365 días y casi un cuarto, así que el solsticio llega cada año casi seis horas más tarde que el anterior, hasta que el día añadido de los años bisiestos lo devuelve atrás. Por eso baila entre el 20 y el 23 de diciembre, aunque casi siempre cae el 21 o el 22.

Luego están los husos horarios. El mismo instante puede ser de un día en un país y del siguiente en otro. En 2023, por ejemplo, el solsticio llegó a las 4.27 del 22 de diciembre en la España peninsular y a las 21.27 del 21 en el centro de México.

¿Por qué entonces se habla siempre del 21? Porque es la fecha más habitual, sobre todo en América, donde la diferencia horaria con Europa retrasa el reloj unas horas. El dato exacto de cada año lo publican los observatorios.

En el sur, el día más largo

En Santiago de Chile, Buenos Aires o Montevideo, ese mismo instante marca el día más largo del año y el comienzo del verano. La Navidad llega allí con calor y con las escuelas de vacaciones.

La costumbre del espíritu de la Navidad también se celebra en el Cono Sur, y en esas ciudades se hace en la noche más corta del año. Es una buena muestra de que la tradición viajó desde el calendario del norte, sin adaptarse al cielo del sur.

La noche más larga en China y en Irán

En China, el solsticio de diciembre es el Dongzhi, «la llegada del invierno», uno de los veinticuatro términos solares en que se divide el año. Según el pensamiento tradicional, a partir de ese día el yang, la fuerza de la luz y el calor, empieza a crecer de nuevo. Se celebraba ya bajo la dinastía Zhou y fue fiesta oficial con los Han. Las familias se reúnen para comer tangyuan, unas bolitas de arroz glutinoso que simbolizan la unión, y en el norte se preparan empanadillas. Muchos mayores cuentan un año más de edad desde el Dongzhi, sin esperar al Año Nuevo.

En Irán, la noche del solsticio es la de Yalda, o Shab-e Chelleh, entre el último día del mes de azar y el primero de dey, hacia el 20 o el 21 de diciembre. La palabra viene del siríaco, donde significa «nacimiento», y los cristianos la usaban para la Navidad. Esa noche las familias se quedan despiertas hasta tarde con granadas, sandía y frutos secos, y abren al azar el Diván del poeta Hafez para leer un poema como augurio. En 2022, la Unesco inscribió la fiesta de Yalda o Chella, presentada por Irán y Afganistán, en su lista del patrimonio inmaterial.

El día del espíritu de la Navidad

En Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile o Argentina, la noche del 21 de diciembre tiene su propio ritual doméstico. El día antes, o esa misma mañana, se limpia la casa a fondo. Por la noche se encienden velas naranjas, rojas o doradas, se queman inciensos de mandarina o de limón y se abren las ventanas. Cada persona escribe sus deseos en orden de importancia, y muchas empiezan por la paz del mundo antes de pedir por la familia y por sí mismas. El papel se guarda hasta el 21 de diciembre siguiente; entonces, según la versión más extendida, se queman los deseos que se cumplieron.

Su origen es incierto: las crónicas lo atribuyen a los países nórdicos o a los celtas, pero no citan documentos que lo prueben. No forma parte del calendario cristiano, y hay sacerdotes que la critican: en 2017, el vicario de la catedral de Maracaibo pidió a los fieles que no pensaran en ese «espíritu» y que prepararan el corazón para la llegada de Jesús, con el Espíritu Santo como guía. Para quienes la practican, es un rato en familia para agradecer el año y pensar en el siguiente, eso sí, cada casa a su manera.

Noche del 21: tres gestos sencillos

  • Mira a qué hora cae el solsticio en tu ciudad: los observatorios lo publican cada año, y puede que ese año te toque el 21 o el 22.
  • Si te gusta la costumbre de las velas y los deseos, vívela como lo que es, una manera de cerrar el año en familia, sin esperar que un papel haga nada por sí solo.
  • Prueba algo de otra fiesta de la noche larga: unas bolitas de arroz como en el Dongzhi, o una granada abierta y un poema leído en voz alta, como en Yalda.

Si te interesa el cielo de estas fechas, lee los astros en diciembre; sobre el belén, el árbol y el origen del 25 de diciembre, los rituales de Navidad, y para una mirada espiritual a estas fiestas, el espíritu de Navidad según la Profesora Naina. Hay más en la sección de religión y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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