Las vírgenes que lloran sangre: casos célebres, pruebas y cómo los juzga la Iglesia
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Pocas cosas conmueven tanto a un creyente como una imagen de la Virgen con lágrimas en el rostro. Algunos de estos casos han dado lugar a santuarios; otros terminaron en un engaño reconocido. Estos son los más conocidos, lo que se analizó en cada uno y cómo los examina hoy la Iglesia, contado con respeto por quienes rezan ante ellas.
Siracusa, 1953: un cuadrito de yeso
Entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre de 1953, en la casa de un joven matrimonio de Siracusa, en Sicilia, un pequeño relieve de yeso pintado del Inmaculado Corazón de María pareció llorar en decenas de ocasiones. El 1 de septiembre, una comisión de médicos recogió el líquido, y su informe, fechado el día 9, concluyó que su composición era la de unas lágrimas humanas.
En diciembre de ese año, los obispos de Sicilia declararon que la realidad del hecho no podía ponerse en duda. La imagen se venera hoy en un gran santuario, que consagró el papa Juan Pablo II el 6 de noviembre de 1994.
Hubo, eso sí, una lectura escéptica. El químico Luigi Garlaschelli, de la Universidad de Pavía, no pudo examinar el original, protegido tras un cristal, pero estudió una copia del mismo modelo y del mismo fabricante. Era de yeso esmaltado y tenía un hueco detrás de la cara. Su hipótesis: la humedad acumulada podía salir por algún defecto del esmalte junto a los ojos.
Akita, 1975 a 1981: una talla en un convento japonés
En un pequeño convento cerca de la ciudad japonesa de Akita, una religiosa dijo recibir mensajes de la Virgen en 1973. Entre enero de 1975 y septiembre de 1981, la comunidad contó 101 ocasiones en que una talla de madera de la Virgen derramó lágrimas. Un bioquímico de la Universidad de Akita encargó el análisis de las muestras a un especialista forense, que halló sangre humana del grupo B y lágrimas y sudor del grupo AB.
La primera comisión del obispo de Niigata, John Shojiro Ito, concluyó en 1976 que no estaba en condiciones de probar el carácter sobrenatural de los hechos. Tras un segundo examen, el 22 de abril de 1984 el obispo lo reconoció en una carta pastoral y autorizó la devoción en su diócesis, presentándolo como una revelación privada que nadie está obligado a creer. La Santa Sede nunca dio un juicio definitivo.
Civitavecchia, 1995: análisis, juicio y espera
El 2 de febrero de 1995, en casa de una familia de Civitavecchia, al noroeste de Roma, una pequeña Virgen de yeso comprada en Medjugorje apareció con lágrimas rojas en el rostro. Se contaron catorce episodios hasta el 15 de marzo. El último ocurrió en manos del obispo, Girolamo Grillo, que hasta entonces se había mostrado escéptico.
La figura se examinó a fondo. Un escáner del hospital Gemelli de Roma no encontró ningún mecanismo en su interior, y el análisis del líquido dio sangre humana de varón. La comparación de ADN que habría permitido saber de quién era nunca llegó a hacerse. Una investigación judicial abierta tras una denuncia se archivó en 2000, y en 2005 la diócesis hizo públicas unas conclusiones según las cuales el fenómeno no tenía explicación científica. Roma nunca se ha pronunciado de forma oficial. La imagen se venera en la parroquia de San Agustín.
Aquel año, Italia vivió una oleada de imágenes que lloraban. Muchas resultaron ser figuras manchadas de sangre, de pintura o de agua.
Cómo se descubre un engaño
¿Cómo se sabe si una lágrima es lo que parece? Garlaschelli lo mostró en 1995 con un experimento sencillo: una figura hueca de yeso, cubierta de un barniz impermeable y rellena de líquido, «llora» si se raspa el barniz junto a los ojos. Su prueba engañó a quienes la miraban.
Por eso, cuando un caso se estudia en serio, se repiten los mismos pasos: analizar el líquido, examinar la figura por dentro sin romperla, vigilarla de forma continua y comparar el ADN cuando hay sangre. Que un caso supere esas pruebas no demuestra un origen sobrenatural; que no las supere, en cambio, suele cerrar la cuestión.
Las normas vaticanas de 2024
El 17 de mayo de 2024, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó unas normas nuevas para discernir los presuntos fenómenos sobrenaturales, que sustituyeron a las de 1978 y entraron en vigor el 19 de mayo, domingo de Pentecostés. La novedad principal es que, como regla general, ni el obispo ni la Santa Sede declaran ya que un fenómeno sea sobrenatural. Lo que pueden hacer es autorizar y acompañar la devoción.
El obispo del lugar estudia cada caso y presenta su conclusión al Dicasterio, que debe aprobarla. El documento prevé seis conclusiones posibles. La más favorable, el nihil obstat, permite promover la devoción y las peregrinaciones sin afirmar que el hecho sea sobrenatural. La más severa es la declaración de que no lo es, basada en pruebas concretas, como la confesión de un supuesto vidente. Entre ambas hay grados intermedios de cautela y de prohibición. Declarar un hecho sobrenatural queda reservado, de forma excepcional, al papa.
Un caso reciente lo ilustra. El 27 de junio de 2024, el Dicasterio confirmó el decreto del obispo de Civita Castellana, del 6 de marzo, que declaraba no sobrenaturales las supuestas apariciones de Trevignano Romano, al noroeste de Roma, donde se decía que lloraba sangre otra imagen de la Virgen comprada en Medjugorje.
Delante de una imagen que llora
- Fíjate en lo que dice la diócesis del lugar: es quien estudia cada caso y quien decide si se autoriza el culto.
- Desconfía de quien pida dinero o prometa curaciones en nombre de una imagen.
- Respeta a quien reza ante ella: para el creyente, el valor de esa oración no depende del veredicto de un laboratorio.
La devoción mariana tiene otros capítulos con siglos de historia, como el de la Virgen de Guadalupe o el de Fátima y el sol danzante. Sobre lo que sostiene a quien cree, lee el poder de la fe. Tienes más en la sección de religión y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.