Metafísica y religión: un solo poder y la pregunta por el mal

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Las religiones que creen en un Dios todopoderoso tropiezan tarde o temprano con la misma duda: si todo el poder es suyo, ¿de dónde saca el mal el suyo? La metafísica del Nuevo Pensamiento responde de forma radical: hay un solo poder, el del bien, y el mal no tiene realidad propia.

«Una sola presencia, un solo poder»

En los grupos de metafísica se repite una frase que resume su visión: en el universo hay una sola presencia y un solo poder, Dios, el bien absoluto. Cada persona sería una chispa de esa única mente y compartiría, en lo profundo, su naturaleza.

La idea tiene una historia concreta. En la segunda mitad del siglo XIX, en Estados Unidos, Mary Baker Eddy publicó Ciencia y salud (1875) y fundó en Boston, en 1879, la Iglesia de Cristo, Científico, conocida como Ciencia Cristiana. Su punto de partida era que Dios lo es todo y es bueno; por tanto, lo que contradice al bien no puede ser real en sentido último.

Una de sus alumnas, Emma Curtis Hopkins, se separó de ella en 1885 y abrió su propio camino. Hopkins fue llamada «la maestra de maestros», porque entre sus estudiantes estuvieron los fundadores de Unity, Charles y Myrtle Fillmore; Ernest Holmes, que en 1926 publicó La ciencia de la mente; y Emilie Cady, autora de Lecciones de la verdad, el manual clásico de Unity. De ese tronco sale la metafísica que en el mundo hispano popularizaron autoras como Conny Méndez.

El mal como apariencia

Para esta corriente, lo real es lo que no cambia: el espíritu, el amor, la vida divina. Todo lo que tiene principio y final (lo que nace, envejece y se acaba en el tiempo) pertenece al plano de las apariencias.

El mal, en ese esquema, no es una fuerza con existencia propia, sino algo parecido a una sombra: lo que aparece donde falta la luz de la comprensión. Se vive, se sufre y se padece, pero no tendría un poder capaz de competir con Dios. Lo alimentaría, según estos autores, la atención que le prestamos, el miedo y la creencia en que existe un poder contrario al bien.

Muchos metafísicos toman de la India una palabra para nombrar ese plano: maya. En el Vedanta advaita, sistematizado por Shankara en el siglo VIII, el mundo cambiante es maya, una apariencia que vela la única realidad, Brahman. No es exactamente lo mismo que dice el Nuevo Pensamiento, pero el parentesco explica por qué tantos libros de metafísica hablan del «velo de maya».

La consecuencia práctica es una forma de rezar. En lugar de suplicar que Dios aparte un mal, quien sigue esta enseñanza «niega» el poder de la apariencia y «afirma» la presencia del bien. Cady explicaba ya a finales del siglo XIX esa pareja de negaciones y afirmaciones, y es la base del tratamiento metafísico.

Dónde se separa de las religiones

Aquí está el punto delicado. El judaísmo, el cristianismo y el islam consideran que el mal es lo bastante real como para resistirlo, juzgarlo y repararlo. Hablan de pecado, de responsabilidad y de justicia, y muchos de sus teólogos han criticado la idea del mal como ilusión: temen que, llevada al extremo, quite importancia al dolor de las víctimas o invite a no actuar.

Los metafísicos responden que no niegan el dolor que se siente, sino que sea un poder a la altura de Dios. Y critican, a su vez, la imagen de un Dios que castiga, que según ellos llena de miedo la vida espiritual.

La verdad es que las dos posturas comparten más de lo que parece. Ambas afirman que el bien tiene la última palabra y que el ser humano puede elegirlo. La diferencia está en el estatuto del mal: una sombra que se disuelve al comprender, para unos; una realidad que hay que combatir con el bien, para otros.

¿Hace falta elegir? Muchas personas viven con un pie en cada orilla: van a su iglesia, su sinagoga o su mezquita y, a la vez, usan afirmaciones para serenarse.

Pautas para leer a los metafísicos con criterio

  • Separa el plano de la afirmación del plano de los hechos: decir que el mal no tiene poder no quita que haya que denunciar una injusticia o curar una herida.
  • Usa frases como «hay un solo poder» para serenarte y decidir mejor, nunca para negar lo que te duele ni para culpar a nadie de lo que sufre.
  • Lee también a los creyentes de tu tradición y a los críticos de esta corriente, porque el diálogo entre metafísica y religión enseña más que cualquiera de las dos por separado.

Eso sí, ninguna de estas ideas sustituye la ayuda de un profesional cuando el sufrimiento pesa. Para seguir, lee de dónde viene y qué propone la nueva metafísica, qué es la metafísica y el origen de la palabra y qué es y qué no es la metafísica cuántica. Tienes más textos en la sección de religión y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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