Marduk: el mundo de los muertos que describió la transcomunicación instrumental

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Marduk es el nombre que algunos grupos de transcomunicación instrumental dieron al mundo donde, según ellos, viven los muertos. Su descripción llegó, decían, por radios, televisores, teléfonos y ordenadores entre los años ochenta y noventa. Aquí se cuenta como lo que es, una creencia, junto con lo que se sabe de aquellas grabaciones.

De las psicofonías a la transcomunicación

Todo empezó con las psicofonías, las supuestas voces de difuntos en cintas magnetofónicas, cuya historia está en el contacto con los muertos. En los años setenta, sobre todo en Alemania y en otros países de Europa central, mucha gente se puso a grabar con la esperanza de oír a sus familiares. Nacieron asociaciones, boletines y congresos.

El físico alemán Ernst Senkowski (1922-2015) propuso entonces un nombre más amplio: transcomunicación instrumental, o TCI. Ya no se trataba solo de cintas. Cualquier aparato podía servir, de la radio al televisor, el teléfono o, más tarde, el ordenador.

La estación de Luxemburgo

Los nombres más conocidos de la TCI son los de Maggy Harsch-Fischbach y su marido, Jules Harsch, de Luxemburgo. Empezaron a grabar psicofonías en 1985 y ese mismo año fundaron su propio círculo de estudios. Pronto dijeron recibir mucho más que voces sueltas: mensajes largos por radio, imágenes en la pantalla del televisor, llamadas de teléfono y textos que aparecían en el ordenador.

Según contaban, esos mensajes los emitía desde el otro lado una estación llamada Timestream. La dirigía Swejen Salter, una científica que, según los propios mensajes, había muerto en otro planeta. De esas comunicaciones, publicadas a principios de los noventa, sale la descripción de Marduk.

En 1995, grupos de varios países crearon una red internacional para coordinar sus experimentos. Duró pocos años.

Un paraíso con paisajes y casas

Así describían aquel mundo los mensajes que recogieron los luxemburgueses. Marduk tendría paisajes de gran belleza, un clima suave y animales desconocidos en la Tierra. Allí vivirían, en casas cómodas, unos sesenta mil millones de seres llegados de todos los mundos habitados.

Quien muere anciano despertaría allí tras un sueño reparador de unas seis semanas. Los cuerpos se estabilizarían en una edad aparente de entre 25 y 30 años, no habría enfermedades y los miembros perdidos volverían a crecer. Los niños serían recibidos y criados por sus parientes ya fallecidos.

No sería el final del camino. Para la TCI, Marduk es una etapa en una evolución que pasa por mundos cada vez más sutiles, una idea muy cercana a la escala de los espíritus de Kardec. Y el nombre no es nuevo: Marduk era el dios protector de Babilonia.

Spiricom: la voz que zumbaba

Unos años antes, en Estados Unidos, George Meek y el médium William O'Neil habían presentado el Spiricom, un aparato construido en 1980 con el que O'Neil decía conversar con un tal doctor George Mueller, fallecido en 1967. Meek lo anunció el 6 de abril de 1982 en una rueda de prensa en Washington, aunque las conversaciones habían terminado en noviembre de 1981.

La voz de las grabaciones era un zumbido mecánico. En 1987, dos investigadores mostraron en la revista Fate que podía imitarse con una laringe electrónica, el aparato que usan las personas operadas de la laringe. O'Neil era ventrílocuo semiprofesional, y no se sabe de nadie más que lograra resultados con el Spiricom.

Lo que muestran las grabaciones

Ningún laboratorio independiente ha confirmado que esas voces e imágenes procedan de los difuntos. Los técnicos de sonido y los psicólogos apuntan a las interferencias de radio, a la pareidolia que nos hace oír palabras en el ruido y a la fuerza de la expectativa: quien espera oír a su madre tiende a oírla.

El psicólogo Imants Barušs, profesor en Canadá, lo intentó con método. Su equipo hizo 81 sesiones, unas sesenta horas de grabación con radios sintonizadas entre emisoras, y luego lo escuchó todo con atención. Encontró algunos sonidos parecidos a voces, pero ninguno claramente anómalo, y publicó el resultado en 2001.

El duelo no se sintoniza

Se entiende que tanta gente haya buscado en una radio la voz de alguien querido. La TCI ha dado consuelo a muchas familias, y ese consuelo merece respeto. Dicho esto, ningún aparato ni ninguna sesión puede prometerte que vas a oír a quien se fue, y nadie debería cobrarte por intentarlo.

Si echas de menos a alguien, guarda lo que de verdad dejó: su voz en un mensaje antiguo, sus fotos, sus recetas, las historias que contaba. Habla de esa persona con quienes la conocieron. ¿Hay algo que te quedó por decirle? Escribirlo también ayuda. Y si el dolor no te deja vivir, un psicólogo o un grupo de duelo pueden acompañarte.

Para seguir, lee qué cuenta el libro tibetano de los muertos en la muerte según el Bardo Thödol. Tienes más en la sección de sociedad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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