Psicofonías: qué son y por qué oímos voces donde solo hay ruido

Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026

Se llama psicofonía a una voz que alguien cree oír en una grabación hecha en silencio, o en el ruido de fondo de un aparato, y que atribuye a un difunto o a una presencia. Quien la escucha lo vive como algo muy real. La psicología lo explica por la forma en que trabaja el oído y por lo que esperamos encontrar.

Cómo se graba una psicofonía

El método casi no ha cambiado desde los magnetófonos de cinta. Alguien deja una grabadora encendida en una habitación vacía, una casa antigua o un cementerio, hace preguntas en voz alta y deja unos segundos de silencio para la «respuesta». Luego escucha con auriculares, a más volumen, más despacio o con filtros que limpian el ruido. En el momento casi nunca se oye nada: las voces aparecen al repasar la grabación.

En Italia las llaman metafonías, y en inglés, electronic voice phenomena. Quiénes las popularizaron, el sueco Friedrich Jürgenson y el letón Konstantīns Raudive, se cuenta en la entrada de metafonía del diccionario esotérico.

Desde 2002 existe otra versión, la llamada caja de espíritus. La construyó Frank Sumption: una radio que recorre sin parar el dial y deja oír trocitos de emisoras de una fracción de segundo. Quien la usa toma esos retazos por respuestas.

El cerebro rellena los huecos

El oído no funciona como una grabadora. El cerebro completa lo que le llega con lo que conoce, y cuando el sonido es ambiguo (un soplo, un roce, un murmullo lejano) busca en él la forma que mejor sabe reconocer: la voz humana. Es la pareidolia auditiva, prima de la que nos hace ver caras en las nubes o en la fachada de una casa.

La psicóloga Diana Deutsch, de la Universidad de California en San Diego, lo mostró con un juego muy sencillo. Hizo sonar por dos altavoces dos sílabas que se repetían una y otra vez, una por cada lado. Al poco rato, los oyentes empezaban a oír palabras y frases que no estaban en la grabación. Cada uno oía las suyas, a menudo ligadas a sus recuerdos y a lo que le preocupaba. Ella las llamó palabras fantasma.

La sugestión: oír lo que te anuncian

¿Qué pasa si alguien te dice qué vas a oír antes de darle al botón? En 2015, el psicólogo Michael Nees, del Lafayette College, en Pensilvania, hizo escuchar a dos grupos de estudiantes las mismas grabaciones. Había psicofonías sacadas de un programa de televisión de cazafantasmas, voces degradadas, voces normales y ruido blanco. A unos les dijo que el estudio iba de fenómenos paranormales; a los otros, de cómo se entiende el habla en sitios ruidosos.

Los primeros oyeron voces en las psicofonías más a menudo: un 48 % de las veces, frente al 34 % de los segundos. Lo más revelador fue lo otro. Solo un 13 % de los oyentes coincidió en lo que decían esas voces, cuando con el habla real el acuerdo rondaba el 95 %. Y lo que entendieron casi nunca era lo que el programa había anunciado.

Por eso no es lo mismo escuchar una grabación a ciegas que con el subtítulo delante.

Lo que se cuela en el aparato

También hay causas físicas, y son las primeras que conviene descartar. Una grabadora puede captar emisoras de radio, conversaciones de radioaficionados, intercomunicadores para bebés o el ruido de otros aparatos electrónicos cercanos. En las cintas antiguas, un cabezal de borrado mal ajustado dejaba a veces restos de una grabación anterior. Y los programas que limpian el sonido o cambian la velocidad pueden fabricar efectos que nunca sonaron en la habitación.

La verdad es que ningún estudio independiente ha mostrado que estas voces vengan de los muertos. El psicólogo James Alcock, de la Universidad York de Toronto, lo resumió así: las psicofonías son producto «de la esperanza y de la expectativa». El intento más ambicioso de ir más allá, con radios, televisores y teléfonos, está en Marduk, el mundo de los muertos según la transcomunicación.

Qué hacer con una grabación que te inquieta

  • Vuelve a escucharla sin auriculares y a volumen normal, buscando primero ruidos de la casa, de la calle o de la radio.
  • Pásasela a dos o tres personas sin decirles qué crees oír y pide que lo escriban: si cada una entiende algo distinto, es el cerebro rellenando el ruido.
  • Graba en el mismo sitio y a la misma hora sin hacer preguntas; si también salen «voces», vienen del lugar o del aparato.
  • Si las buscas porque echas de menos a alguien, date tiempo: el duelo se acompaña con los tuyos y, si duele demasiado, con un psicólogo, como se cuenta en las ganancias ocultas de las pérdidas.

Ninguna grabación puede prometerte que vas a oír a quien se fue, y nadie debería cobrarte por intentarlo. Tienes más en la sección de reencarnación y mente y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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