Ser mago: lo que pedían la Golden Dawn, Crowley, Dion Fortune y la wicca
Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026
Quien busca hechizos que funcionen a la primera suele llevarse una sorpresa al leer a los autores que dieron forma a la magia moderna. Casi todos hablan más de estudio, de paciencia y de ética que de poderes. Esto es lo que pedían, contado como tradición, a quien quería recorrer ese camino.
Cinco grados de estudio
La Orden Hermética de la Golden Dawn se fundó en Londres en 1888. La pusieron en marcha tres masones, William Wynn Westcott, Samuel Liddell MacGregor Mathers y William Robert Woodman, y a diferencia de la masonería admitía a las mujeres en pie de igualdad.
Su primera orden tenía cinco grados, numerados con dos cifras que remiten a las esferas del árbol de la vida: Neófito (0=0), Zelator (1=10), Theoricus (2=9), Practicus (3=8) y Philosophus (4=7). En ellos apenas se practicaba magia. Se estudiaban la cábala hermética, los cuatro elementos y las bases de la astrología, el tarot y la geomancia, y para subir de grado había que aprobar un examen escrito y demostrar ciertas destrezas. Cómo leyó la orden ese diagrama se cuenta en el árbol de la vida.
La magia propiamente dicha se enseñaba en la segunda orden, activa desde 1892, a partir del grado de Adeptus Minor (5=6). ¿Y el grado de mago? Existía. Magus (9=2) era el penúltimo de la escala, pero pertenecía a una tercera orden, la de unos «jefes secretos» con los que los fundadores decían estar en contacto. El título que da nombre a todo el camino quedaba en la cima, muy lejos de los recién llegados.
Crowley y la voluntad
Aleister Crowley entró en la Golden Dawn a finales del siglo XIX y fue uno de los protagonistas de su ruptura: en enero de 1900, Mathers lo inició en París en la segunda orden después de que los adeptos de Londres lo rechazaran. Más tarde fundó su propia orden.
En Magick in Theory and Practice, que publicó en París en 1929 con el seudónimo de «el Maestro Therion», definió la magia como «la ciencia y el arte de causar cambios de acuerdo con la voluntad». De ahí sacaba que todo acto intencionado es, en ese sentido, un acto mágico.
Escribía magick, con una ka final que ya aparece en textos ingleses del siglo XVII, para distinguir su magia de la de los escenarios.
Dion Fortune y la conciencia
Violet Mary Firth (1890-1946), que firmaba como Dion Fortune, llegó al ocultismo desde la psicología: había leído a Freud, a Adler y a Jung y estudió con el psicólogo John Flügel en la Universidad de Londres. En 1919 se inició en Alpha et Omega, una de las órdenes surgidas de la Golden Dawn, y en 1924 fundó su propio grupo, del que nació la Fraternidad de la Luz Interior.
Su definición precisó la de Crowley en un punto: la magia es el arte de provocar cambios en la conciencia de acuerdo con la voluntad. El primer terreno de trabajo del mago, en su versión, es su propia mente. Desarrolló esas ideas en libros como La cábala mística (1935), considerado un hito de su carrera.
Ocho palabras y una regla de tres
El 3 de octubre de 1964, unas cincuenta brujas se reunieron en una cena de la Witchcraft Research Association, una asociación británica que entonces dirigía Doreen Valiente. En su discurso, Valiente citó un pareado que se convirtió en la norma ética de la wicca: «Ocho palabras cumple el Rede wiccano: si no dañas a nadie, haz lo que quieras». Es la primera vez que consta en público.
Rede es una palabra del inglés medio que significa consejo. No es un mandamiento, sino una recomendación que cada cual aplica con su criterio. Gerald Gardner, el creador de la wicca, ya había señalado su parecido con los edictos del rey Pausole, de una novela francesa de 1901, y muchos la comparan con el «haz tu voluntad» del Libro de la ley de Crowley (1904).
La ley del triple dice que lo que haces, bueno o malo, vuelve multiplicado por tres. Su primer antecedente impreso está en High Magic's Aid, una novela de Gardner de 1949: en una escena de iniciación, una bruja modera su gesto porque sabe que recibirá el triple de lo que dé. Raymond Buckland la difundió después en sus libros como una ley general. La verdad es que los wiccanos no se ponen de acuerdo: unos la toman al pie de la letra, otros la ven como un adorno del Rede y otros no le dan importancia.
Lo que conviene mirar en una escuela
- Que pida estudio antes que práctica, como la Golden Dawn con sus exámenes de símbolos, astrología y tarot.
- Que hable de cambiarte a ti antes que de cambiar a los demás, en la línea de Dion Fortune.
- Que tenga una ética clara de no dañar a nadie y que no venda resultados ni «trabajos» contra otra persona.
- Que no te pida secretos frente a tu familia ni te aleje de ella, y que respete el papel del médico, del psicólogo y del abogado.
Ninguna de estas tradiciones prometía poderes rápidos: hablaban de años de estudio y de responder de lo que uno hace. Dicho esto, cada escuela tiene sus reglas y su historia, y conocerlas protege de quien se disfraza de mago para aprovecharse de alguien desesperado. Para seguir, lee qué cuenta la antropología de la brujería y cómo se medita con El Mago del tarot. Hay más en la sección de sociedad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.