El lenguaje enoquiano: la lengua de los ángeles de John Dee y lo que se sabe de ella
Redacción Leotarot.com · Publicado el 7 de octubre de 2026
El enoquiano es la lengua que el sabio isabelino John Dee y su vidente, Edward Kelley, dijeron recibir de los ángeles entre 1582 y 1589. Cuatro siglos después sigue presente en la magia ceremonial, rodeado de exageraciones. Aquí tienes su historia, lo que han dicho los lingüistas y lo que hicieron con ella los grupos que vinieron después.
Un sabio en la corte de Isabel I
John Dee nació en Londres en 1527 y murió en Mortlake en 1608 o 1609; ni el registro de la parroquia ni su lápida se han conservado. Fue matemático, astrónomo, geógrafo y astrólogo, consejero de Isabel I, y según sus biógrafos eligió la fecha de su coronación. En su casa de Mortlake reunió una de las mayores bibliotecas de la Inglaterra de su tiempo.
Dee buscaba un conocimiento que los libros no le daban, y quiso pedírselo directamente a los ángeles. Él no veía nada, así que necesitaba un intermediario. En 1582 llegó a su casa Edward Kelley, que entonces se hacía llamar Edward Talbot, y durante unos siete años fue su vidente. Kelley miraba en una piedra de cristal y contaba lo que veía; Dee preguntaba y lo anotaba todo.
Entre los objetos de Dee hay uno que puede verse en el Museo Británico: un espejo de obsidiana pulida. Un estudio de 2021 confirmó que la piedra procede de la región de Pachuca, en el centro de México, y que es un objeto de la cultura mexica.
Una lengua dictada letra a letra
El 26 de marzo de 1583, Kelley describió un alfabeto de veintiuna letras. Después llegaron grandes tablas de letras, reunidas en el Liber Loagaeth, el «libro del habla de Dios», que nunca se tradujeron.
Ese mismo año, Dee, Kelley y sus familias salieron hacia Europa central, y no volvieron a Inglaterra hasta 1589. En 1584, en Cracovia, entonces la capital del reino de Polonia, Kelley dictó los textos más conocidos: las Claves Angelicae, o llamadas, con su traducción al inglés. Son diecinueve, y la última se repite para cada uno de los treinta «aires» o etires, lo que suma cuarenta y ocho.
Dee no la llamaba enoquiano. Hablaba de la lengua angélica, o adámica, porque creía que era la que usó Adán en el paraíso para poner nombre a las cosas. El nombre actual se generalizó después, por la relación que Dee establecía con Enoc, el patriarca que, según el Génesis, «caminó con Dios» (5, 24).
El libro de Casaubon, en 1659
Dee murió pobre, y sus papeles pasaron por varias manos. En 1659, el erudito Meric Casaubon publicó buena parte de los diarios de las sesiones con un título largo: A True and Faithful Relation of What Passed for Many Years Between Dr. John Dee and Some Spirits. No era una biografía. Casaubon lo editó con un prefacio que presentaba a Dee como un hombre engañado por espíritus malignos.
Así, la primera vez que el enoquiano llegó a la imprenta fue de la mano de un crítico. Los manuscritos originales se conservan hoy en la Biblioteca Británica, en Londres.
Lo que dicen los lingüistas
¿Es una lengua antigua? En 1978, el lingüista australiano Donald Laycock publicó The Complete Enochian Dictionary y estudió su vocabulario y su gramática. Su conclusión fue que la fonética es, en sus palabras, «completamente inglesa», y que el orden de las palabras sigue muy de cerca el del inglés. Algunas palabras parecen tener raíces latinas, griegas o hebreas, y las tablas sin traducir recuerdan más a la glosolalia, el habla en lenguas, que a un idioma.
La verdad es que no hay ningún indicio de que exista antes de los papeles de Dee. Ningún texto anterior a 1583 la recoge, y la idea de que sea más antigua que el sánscrito no tiene base. Quedan abiertas otras preguntas: si Kelley la inventó, si la creyó de buena fe o si nació del diálogo entre los dos. Los historiadores, como Deborah Harkness en John Dee's Conversations with Angels (1999), prefieren entenderla dentro de lo que Dee buscaba: la filosofía natural, la cábala cristiana y la espera del fin de los tiempos.
De la Golden Dawn a nuestros días
En la década de 1880, Samuel Liddell MacGregor Mathers y otros miembros de la Orden Hermética de la Golden Dawn, fundada en Londres en 1888, rescataron los manuscritos e integraron el enoquiano en su sistema ceremonial, junto a la cábala hermética. Llegaron a crear un «ajedrez enoquiano» con fines adivinatorios.
Aleister Crowley trabajó en 1909 con los treinta etires en Argelia, acompañado de Victor Neuburg, y lo contó en La visión y la voz. En 1969, Anton LaVey incluyó en su Biblia satánica una versión de las diecinueve llamadas con la traducción inglesa reescrita según sus ideas. De ahí viene la etiqueta de lengua satánica que arrastra en algunos textos, aunque para Dee, un cristiano convencido, se trataba de hablar con los ángeles de Dios.
Lecturas para seguir, con mirada crítica
Si te interesa el tema, empieza por la historia. El libro de Casaubon es de 1659 y hay copias digitalizadas en bibliotecas; el diccionario de Laycock explica cómo se pronuncia y qué se sabe de cada palabra, y el ensayo de Harkness sitúa a Dee en su tiempo. Sobre el lugar de los ángeles en la tradición, puedes leer los nueve coros de ángeles, y sobre la magia ceremonial que recogió el enoquiano, las invocaciones de poder.
Conviene separar el documento de lo que se dice de él. Las versiones «secretas», «sin censura» o «más poderosas» que circulan son reelaboraciones modernas, y nada en esta historia tiene por qué dar miedo: es un capítulo curioso de la historia de las ideas. Eso sí, desconfía de cualquier grupo que te pida dinero, secreto o que te apartes de los tuyos para enseñarte una lengua. Encontrarás más textos en la sección de sociedad y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.