Diccionario esotérico: las escuelas de la parapsicología

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Algunos manuales de parapsicología en español la dividen en escuelas, casi como si fueran equipos: la estadounidense, la soviética, la católica, la esotérica. Es más un mapa que una realidad, pero ayuda a entender por qué dos libros sobre el mismo fenómeno llegan a conclusiones opuestas.

Animistas y espiritistas

La división más antigua es de 1890. Ese año, el ruso Alexander Aksakof publicó en Leipzig Animismo y espiritismo, una respuesta al filósofo Eduard von Hartmann. Distinguía tres grupos: lo que el médium produce dentro de su propio cuerpo, como un cambio de personalidad; lo que su psiquismo produciría fuera de él, como mover objetos; y lo que, según Aksakof, solo podía atribuirse a un espíritu.

De ahí salió la gran frontera del siglo XX. Los animistas atribuyen los fenómenos a los vivos. Los espiritistas, a los difuntos.

Duke: estadística en el laboratorio

La escuela estadounidense nació en la Universidad Duke, en Carolina del Norte, donde Joseph Banks Rhine empezó a trabajar a principios de los años treinta. Cambió las sesiones a oscuras por barajas, cálculos de probabilidad y miles de ensayos, una historia que se cuenta en la telepatía y cómo se ha investigado.

Rhine tenía su propia idea de fondo. En El alcance de la mente (1947) sostenía que la imagen mecanicista del mundo heredada del siglo XIX fallaba en algo, porque dejaba fuera la mente como una realidad propia. Sus seguidores buscaron en la percepción extrasensorial la prueba de algo no físico en el ser humano.

Leningrado: buscar una energía física

En la Unión Soviética, el punto de partida era el contrario. El fisiólogo Leonid Vasíliev, de la Universidad de Leningrado, pensaba que la telepatía sería una especie de radio biológica. Lo comprobó con jaulas de Faraday, que bloquean las ondas electromagnéticas, y vio que no cambiaban sus resultados, lo que contradecía su propia hipótesis. En 1960 se abrió en su universidad un laboratorio de parapsicología que él dirigió, y en 1962 publicó Experimentos de sugestión mental.

En Checoslovaquia, desde finales de los sesenta, la palabra parapsicología se cambió por otra de sonido más técnico, psicotrónica, cuya historia está en la magia psicotrónica.

Jesuitas frente a los médiums

La llamada escuela católica la forman sobre todo sacerdotes que estudiaron estos fenómenos para explicarlos sin espíritus. El jesuita mexicano Carlos María de Heredia, mago aficionado, reproducía en público los trucos de los médiums y en 1922 publicó El espiritismo y el sentido común.

El jesuita madrileño Óscar González-Quevedo (1930-2019) fundó en São Paulo el Centro Latinoamericano de Parapsicología y resumía su método en una frase: «lo que puede explicarse por menos no puede ni debe explicarse por más». Su idea de la telergia está en la telergia, la fuerza de los fantasmas.

Algunas clasificaciones añaden una escuela ecléctica, otra filosófica y otra esotérica, de contornos más borrosos.

Qué escuela hay detrás de cada libro

Antes de creer o descartar lo que cuenta un libro de parapsicología, pregúntate de qué escuela viene. ¿Atribuye los fenómenos a los espíritus, a una energía física aún desconocida, a capacidades ocultas de la mente o a causas corrientes? Cada escuela parte de una respuesta, y suele encontrar lo que busca.

La verdad es que ninguna ha convencido a la comunidad científica de que esos fenómenos existan. Leer a varias, eso sí, ayuda a ver qué hechos comparten y dónde empieza la interpretación de cada una.

Hay más términos en el diccionario esotérico y más lecturas en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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