El dinero: lo que dicen de verdad los pasajes bíblicos que más se citan

Redacción Leotarot.com · Publicado el 14 de octubre de 2026

Pocas cosas incomodan tanto en los ambientes espirituales como hablar de dinero. Unos citan la Biblia para decir que tenerlo aleja de Dios y otros para presentar la riqueza como una bendición, casi siempre con frases sacadas de su sitio. Merece la pena leer esos pasajes enteros y ver qué ha medido la psicología sobre lo que hacemos con lo que ganamos.

Pobres en espíritu, pobres a secas

Las bienaventuranzas llegan en dos versiones. En el sermón de la montaña, Mateo escribe «bienaventurados los pobres en espíritu» (Mateo 5, 3). Lucas sitúa la escena en un lugar llano y dice solo «bienaventurados vosotros los pobres» (Lucas 6, 20), y unos versículos más abajo añade un lamento que Mateo no recoge: «¡ay de vosotros, ricos!» (Lucas 6, 24).

La expresión «pobres de corazón», que circula en algunos textos de metafísica, no aparece en ninguno de los dos evangelios.

Los biblistas relacionan la fórmula de Mateo con los anawim, la palabra hebrea con la que el salmo 37 nombra a los humildes, los «mansos» que heredarán la tierra, una frase que el propio Mateo repite casi igual en otra bienaventuranza (Mateo 5, 5). Para muchos estudiosos, Mateo subraya una actitud interior, la de quien se sabe necesitado y se apoya en Dios; Lucas conserva el sentido material y habla de gente que pasa hambre. Ninguna de las dos lecturas convierte la pobreza en un mérito ni en un castigo.

La raíz de todos los males

La frase más citada contra el dinero no condena el dinero. En la primera carta a Timoteo, atribuida a san Pablo, se lee que el amor al dinero es «raíz de todos los males» (1 Timoteo 6, 10). La palabra griega es philargyria, literalmente «amor a la plata», y los traductores discuten si hay que entender «todos los males» o «toda clase de males». Lo que se señala es el apego.

El mismo capítulo recuerda que nada trajimos al mundo y nada nos llevaremos de él, y unos versículos después no pide a los ricos que se deshagan de lo que tienen, sino que no pongan en ello su esperanza y que sean generosos (1 Timoteo 6, 17-18).

El camello y la aguja

La imagen del camello que pasa por el ojo de una aguja antes que un rico entre en el reino de Dios está en tres evangelios (Mateo 19, 24; Marcos 10, 25; Lucas 18, 25). Una explicación muy repetida para suavizarla dice que el Ojo de la Aguja era una puerta estrecha de Jerusalén por la que un camello pasaba agachado y sin carga: no hay ninguna prueba de que esa puerta existiera. Otra supone que un copista confundió kamelos, «camello», con kamilos, «cuerda», y los datos tampoco la apoyan, entre otras cosas porque el Talmud de Babilonia usa una imagen parecida, un elefante que pasa por el ojo de una aguja, para hablar de lo impensable.

Pues bien, la frase es una exageración buscada, hecha para que no se olvide, y el propio pasaje no la suaviza. Los discípulos, asombrados, preguntan quién podrá salvarse, y la respuesta es que para Dios todo es posible (Mateo 19, 25-26).

Los talentos

La parábola de los talentos (Mateo 25, 14-30) cuenta que un señor se va de viaje y reparte su dinero entre tres siervos: cinco talentos al primero, dos al segundo y uno al tercero. Los dos primeros lo hacen rendir y lo doblan. El tercero lo entierra por miedo y es el único reprendido. Lucas tiene una versión parecida con minas, otra moneda (Lucas 19, 11-27).

Un talento era una fortuna. Equivalía a unos 6.000 denarios, y un denario era el jornal de un día: un solo talento suponía unos veinte años de trabajo. Del sentido figurado de esta parábola, un don recibido del que hay que rendir cuentas, viene, según los diccionarios etimológicos, el uso de la palabra talento como aptitud. La lectura tradicional no es una lección de inversiones. Habla de no enterrar por miedo lo que se ha recibido, sea dinero, tiempo o capacidades, y de la idea, que también recoge el original, de que somos administradores de los bienes más que sus dueños.

Lo que se sabe de gastar en los demás

¿Qué dice la investigación sobre el uso del dinero? En 2008, Elizabeth Dunn, Lara Aknin y Michael Norton publicaron en Science un artículo con tres estudios. En una encuesta a 632 estadounidenses, lo que cada uno gastaba en sí mismo no tenía relación con su felicidad; lo que gastaba en otros, en regalos o donativos, sí. En una empresa de Boston siguieron a 16 empleados que habían cobrado una prima de entre 3.000 y 8.000 dólares, y unos dos meses después estaban más contentos quienes habían dedicado una parte mayor a otras personas, fuera cual fuera el tamaño de la prima. El tercer estudio, un experimento con sobres de dinero, y lo que pasó al repetirlo se cuentan en el servicio como camino espiritual.

Eso sí, son estudios sobre bienestar, no sobre riqueza. Ninguno muestra que dar haga volver el dinero multiplicado. La ley de afinidad o de correspondencia del original, por la que la generosidad atraería prosperidad, es una creencia de su escuela, emparentada con el principio que se explica en las siete leyes metafísicas, no un hecho comprobado.

Tampoco es cierto que a cada cual le toque el dinero que corresponde a su evolución. Tener o no tener depende también del lugar donde se nace, de la salud, de la familia y de la suerte, y la pobreza nunca es una lección merecida.

Tres gestos con tu dinero este mes

  • Repasa en qué gastaste el mes pasado y señala qué compras te dejaron un buen recuerdo y cuáles solo un alivio de un rato.
  • Aparta una cantidad pequeña, la que puedas, para otra persona o para una causa que elijas tú, y no lo cuentes.
  • Si el dinero te angustia, ordena primero lo básico (gastos fijos, deudas, un pequeño colchón) y pide consejo a un asesor financiero; si la preocupación no te deja dormir, habla también con tu médico o con un psicólogo.

Ninguno de estos gestos promete prosperidad. Devuelven el dinero a su sitio: un medio para vivir y para cuidar, no la medida de lo que vales. Para seguir, lee la historia de la prosperidad y la ley de la atracción. Hay más en la sección de espiritualidad y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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