Los estilos de feng shui: las formas, la brújula y el Gorro Negro

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Cuando alguien habla de feng shui puede referirse a cosas bastante distintas. Hay una escuela que lee el paisaje, otra que trabaja con la brújula y el calendario, y una tercera, nacida en Estados Unidos en el siglo XX, que es la más conocida en Occidente. Conviene distinguirlas, porque los libros de divulgación las mezclan a menudo.

Viento y agua

El nombre sale de un libro atribuido a Guo Pu (276-324), un erudito de la dinastía Jin: el Zangshu, o Libro de los entierros. Allí se lee que el qi, la energía que lo anima todo según el pensamiento chino, se dispersa con el viento y se detiene al encontrar agua, y que los antiguos buscaban los lugares donde se reunía. Viento, en chino, es feng; agua, shui.

El libro trata de tumbas, no de casas: de elegir el sitio donde enterrar a los antepasados para que su buena fortuna alcanzara a los descendientes. La misma lógica se aplicaba a las viviendas, a los palacios y a las ciudades.

Ese qi es el ki de los japoneses, y se suele comparar con el prana de la India. Es una idea de la tradición. No hay pruebas científicas de que la orientación de una casa cambie la suerte de quienes viven en ella.

La escuela de las formas, la más antigua

La primera manera de practicar el feng shui fue mirar el terreno. La tradición atribuye a Yang Yunsong, un geomántico del siglo IX al servicio de la corte Tang, haberla ordenado en las montañas de Jiangxi, en el sureste de China.

Su modelo ideal es un sillón. Detrás, una montaña que protege: la Tortuga negra. A los lados, dos colinas más bajas, el Dragón verde a la izquierda y el Tigre blanco a la derecha, mirando desde la casa hacia fuera. Delante, un espacio abierto y algo de agua, el territorio del Fénix rojo. Una casa o una tumba situada así queda resguardada del viento y mira a un horizonte despejado.

Esta escuela no necesita instrumentos. Se fija en la forma de los montes, en el curso de los ríos, en los caminos que llegan de frente y, en la ciudad, en los edificios vecinos, que hacen el papel de las colinas.

La escuela de la brújula: ocho mansiones y estrellas voladoras

La segunda gran escuela se desarrolló sobre todo a partir de la dinastía Song (960-1279) y se asocia con la provincia de Fujian. Su herramienta es el luopan, una brújula rodeada de anillos con trigramas, direcciones y ciclos de tiempo. Parte de una idea sencilla: cada una de las ocho direcciones tiene un qi distinto.

Dentro de ella hay dos métodos muy usados. El de las ocho mansiones (ba zhai) reparte las casas y las personas en dos grupos, el del este y el del oeste, según la orientación de la vivienda y el año de nacimiento de cada cual. Con eso se elige, por ejemplo, hacia dónde poner la cama o la mesa.

El de las estrellas voladoras (xuan kong fei xing) añade el tiempo. Coloca en la casa los nueve números del cuadrado mágico Lo Shu según hacia dónde mira la fachada y según la fecha en que se construyó o se habitó, y divide el calendario en periodos de veinte años; el noveno, por ejemplo, va de 2024 a 2043. Con esa carta, el practicante calcula qué zonas se consideran favorables cada temporada.

El feng shui del Gorro Negro

En muchos textos se confunden la escuela de las formas y la del Gorro Negro, y son casi opuestas. El feng shui del Gorro Negro (en inglés, Black Hat, o BTB por sus siglas) es moderno. Lo creó el maestro Thomas Lin Yun (1932-2010), que empezó a enseñar en Estados Unidos a finales de los años setenta y fundó en 1986 el templo Yun Lin, en Berkeley (California). Su alumna Sarah Rossbach lo dio a conocer con dos libros, de 1983 y 1987, y en los años noventa ya se había extendido por todo Occidente.

Mezcla el feng shui con el budismo tántrico, el taoísmo y la tradición popular china. No usa brújula: el bagua, el mapa de nueve casillas, se coloca siempre a partir de la puerta de entrada, y por eso se le llama el bagua de las tres puertas. Da mucho peso a la intención y a las llamadas curas, como un espejo, una campanilla de viento o un cristal colgado en la ventana.

Los practicantes clásicos le reprochan que se aparta de los textos antiguos. Sus seguidores responden que se aplica mejor en un piso cualquiera, sin cálculos. ¿Quién tiene razón? Depende de a quién preguntes. La verdad es que conviene saber de qué escuela viene un consejo antes de seguirlo, porque dos manuales pueden decir lo contrario.

Prueba la escuela de las formas en tu mesa

La idea del sillón funciona dentro de casa, sin brújula ni cálculos. Pruébala con tu mesa de trabajo o con la cama:

  1. Busca un respaldo. Coloca la mesa o el cabecero contra una pared sólida, que hace de Tortuga negra, mejor que delante de una ventana o de un paso.
  2. Mira hacia la puerta sin quedar frente a ella. Siéntate donde veas la entrada de la habitación, pero no en línea recta con ella.
  3. Cuida los dos lados. Una estantería, una planta o una lámpara a cada lado hacen de Dragón y de Tigre; la tradición quiere el de la izquierda algo más alto.
  4. Despeja lo de delante. Deja libre el espacio que tienes enfrente, el del Fénix rojo, y no lo conviertas en almacén.

Vale igual en una casa de alquiler: el orden y la luz se notan desde el primer día. Para seguir, aprende a trazar el bagua en el rincón del amor y del poder personal o repasa las reglas básicas para armonizar el hogar. Encontrarás más en la sección de feng shui y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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