Las estrellas voladoras: cómo cambia cada año el feng shui de una casa

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

Para el feng shui de las estrellas voladoras, la energía de una casa no está quieta: cada año, nueve clases de qi cambian de sector. Por eso los practicantes calculan cada febrero una carta nueva, con sus zonas favorables, las que conviene calmar y sus remedios. Aquí va cómo se hace esa carta, con la de 2007 como ejemplo.

Nueve números en un cuadrado

Todo parte del Lo Shu, un cuadrado de tres por tres con los números del 1 al 9. Según la leyenda, apareció dibujado en el caparazón de una tortuga que salió del río Luo en tiempos del emperador Yu, el que domó las inundaciones. Su gracia es que cada fila, cada columna y cada diagonal suman quince. En su posición de partida, el 5 ocupa el centro, el 9 el sur, el 1 el norte, el 3 el este y el 7 el oeste.

A esos números se les llama estrellas, pero no son astros: cada uno es un tipo de energía con su color y su elemento. Los nombres vienen de las siete estrellas de la Osa Mayor, que los chinos llaman el Cucharón del Norte, más dos acompañantes que los textos taoístas describen como ocultas. Así, el 1 es la Blanca del agua; el 2, la Negra de la tierra; el 5, la Amarilla, también de tierra; el 8, otra Blanca de tierra, y el 9, la Púrpura del fuego.

Cada casa tiene su propia carta fija, que depende de hacia dónde mira la fachada y de cuándo se construyó o se empezó a habitar. Ese cálculo, con sus periodos de veinte años, lo resume el artículo sobre los estilos de feng shui. Encima de ella se coloca la carta del año, que es la que cambia.

Una carta nueva cada 4 de febrero

El año del feng shui no empieza el 1 de enero ni con el año nuevo chino, que sigue la Luna y se mueve entre finales de enero y febrero. Empieza en lichun, el comienzo de la primavera del calendario solar chino, cuando el Sol alcanza los 315 grados de longitud: casi siempre el 4 de febrero, a veces el 3 o el 5.

¿Cómo se sabe qué número le toca a cada sector? El cálculo es sencillo. Cada año, el número que ocupa el centro baja una unidad: después del 3 viene el 2, después el 1, y luego otra vez el 9. Los demás números se reparten siguiendo siempre el mismo camino, el orden del Lo Shu: del centro al noroeste, luego al oeste, al noreste, al sur, al norte, al suroeste, al este y, por último, al sureste. Con saber cuál es el número central de un año, sale la carta entera.

Para leerla en casa, el practicante se pone en el centro de la vivienda con una brújula, o con el luopan, la brújula del feng shui, y divide el plano en ocho sectores de 45 grados más el centro.

Remedios con los cinco elementos

Los remedios se basan en el ciclo de los cinco elementos. La madera alimenta el fuego, el fuego deja ceniza, que es tierra, la tierra guarda el metal, del metal nace el agua y el agua hace crecer la madera. Cada elemento fortalece al siguiente y se cansa al hacerlo. Por eso, para calmar una estrella de tierra se le pone metal, que la debilita, y para apoyarla, fuego, que la alimenta.

Las dos estrellas que más cuidado reciben son de tierra: la Dos Negra, que la tradición asocia con la enfermedad, y la Cinco Amarilla, con los contratiempos. Para ellas se suelen proponer objetos de metal, como un carillón de seis varillas huecas, monedas o una calabaza de latón, el wu lou, que en China es símbolo de salud y larga vida. Hay también una regla de prudencia: no hacer obras, agujeros ni reformas en el sector de la Cinco durante ese año.

En lo del sonido, la verdad es que no hay acuerdo. Unas escuelas cuelgan allí el carillón y otras prefieren dejar ese rincón en silencio, sin relojes de péndulo ni aparatos. Las estrellas favorables, en cambio, se despiertan con luz, movimiento y vida: gente que pasa, una lámpara encendida, agua que corre.

El ejemplo de 2007

En 2007, el año del feng shui empezó el 4 de febrero, y el año nuevo chino, el del Cerdo de Fuego, el 18. El número del centro fue el 2. Siguiendo el camino, la Cinco Amarilla cayó en el noreste, la Ocho, estrella regente del periodo que iba de 2004 a 2023, en el suroeste, la Nueve en el este, la Uno en el sureste y la Siete, que la tradición relaciona con los robos y los engaños, en el norte.

Los manuales de aquel año propusieron cosas muy concretas. En el centro, metal macizo y un par de calabazas secas para calmar la Dos. En el suroeste, actividad, luz, algo de rojo y ninguna planta, porque según la tradición la madera vence a la tierra. Esas plantas pasaban al este, donde alimentaban el fuego de la Nueve. En el sureste, agua en movimiento o tonos azules para la Uno. Y en el noreste, el sector de la Cinco, poco uso y ninguna obra.

Todo eso dejó de valer el 4 de febrero de 2008, cuando el número del centro pasó a ser el 1.

Cinco pasos con la carta del año

  1. Orienta el plano. Desde el centro de la casa, busca el norte con una brújula y divide el plano en nueve zonas: ocho sectores y el centro.
  2. Calcula la carta del año en curso. Averigua qué número ocupa el centro y reparte los demás por el camino del Lo Shu.
  3. Empieza por limpiar. Antes de cualquier remedio, ordena, repara lo roto y despeja los pasillos, como piden las reglas básicas para armonizar el hogar.
  4. Deja tranquilos los sectores de la Dos y la Cinco. Nada de obras allí durante ese año; si sigues la escuela del metal, coloca un objeto metálico.
  5. Da vida a los sectores favorables. Luz, movimiento y orden en las zonas de las estrellas buenas del periodo.

Ningún carillón protege de una enfermedad ni de un robo. Si alguien en casa se encuentra mal, lo primero es el médico, y para lo demás sirven las precauciones de siempre. Tienes más en la sección de feng shui, en la de futuro y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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