Consejos de feng shui: el orden, la entrada y las «flechas envenenadas»
Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026
Casi todos los consejos de feng shui para una vivienda empiezan en el mismo sitio: la puerta y el camino que lleva hasta ella. La tradición china sostiene que por ahí entra el qi, y que una línea recta o una esquina afilada lo vuelven dañino. Dentro de casa manda el orden, un asunto que la psicología también ha querido medir.
El qi que serpentea y el qi que corta
Para el feng shui, el qi es el aliento que recorre el paisaje, las calles y las habitaciones. Cuando avanza despacio y dando rodeos, como un río tranquilo, se habla de sheng qi, el qi que da vida. Cuando se acelera o se concentra en una sola dirección, se convierte en sha qi. La palabra sha tiene en chino un sentido de daño o de muerte, y los manuales escritos en inglés lo tradujeron como poison arrows, de donde viene la expresión «flechas envenenadas».
Lo que preocupa a la tradición no es el objeto, sino su forma. Una farola no es mala por ser farola. Lo es, según los practicantes, cuando su línea apunta derecha a la puerta.
Caminos rectos y esquinas afiladas
La lista clásica de flechas es casi siempre la misma. Un sendero que va recto desde la acera hasta la entrada. Una calle que termina justo delante de la casa, en forma de T, que algunos maestros llaman la flecha que atraviesa el corazón. La arista de un edificio vecino, el pico de un tejado, un poste o un árbol solitario alineados con la puerta. Dentro, un pasillo largo que une dos puertas enfrentadas, o la esquina de una columna que apunta al sofá.
Los remedios tradicionales buscan romper la línea. El camino recto se suaviza con una curva, aunque sea pequeña, o con macetas a uno y otro lado que obliguen a rodear. Un seto, una celosía o una planta alta se interponen ante la esquina del vecino. En el interior, una alfombra, un mueble bajo o una planta cortan el pasillo.
Hay una lectura muy terrenal de todo esto. Quien vive al final de una calle en T recibe de noche las luces de los coches en la ventana, y una casa a la que se llega en línea recta desde la acera queda expuesta a las miradas. Muchos consejos del feng shui resuelven también esas molestias.
Muros y puentes en zigzag
La idea de que lo dañino viaja en línea recta está grabada en la arquitectura china. Delante de la puerta de templos, palacios y casas con patio, como los siheyuan de Pekín, se levantaba un muro aislado, el yingbi o zhaobi, que en español se suele llamar pantalla de los espíritus. La creencia popular decía que los espíritus malignos no saben doblar las esquinas, así que el muro los dejaba fuera. También protegía la intimidad del patio, y hay quien piensa que esa fue su primera función y que la explicación de los espíritus llegó después.
El ejemplo más fotografiado está en Shanghái. Para llegar a la casa de té de Huxinting, frente al jardín Yu, hay que cruzar el estanque por un puente que cambia de dirección nueve veces. Según la tradición, ningún espíritu que solo avanza recto lo puede atravesar.
El orden de dentro: la tradición y un laboratorio
El feng shui pide aligerar la decoración, reparar lo que está roto y vaciar armarios y cajones de lo que ya no se usa, para que el qi no se estanque. Muchas familias ponen a la entrada una imagen religiosa o un símbolo de protección en el que creen. Y no hace falta esperar a tener casa propia: un piso de alquiler o una habitación de estudiante también se pueden ordenar.
La psicología lo ha estudiado sin hablar de qi. En 2010, las investigadoras Darby Saxbe y Rena Repetti, de la Universidad de California en Los Ángeles, publicaron en Personality and Social Psychology Bulletin un trabajo con 60 personas de parejas en las que trabajaban los dos. Cada una hizo una visita guiada por su propia casa, contada con sus palabras, y un programa contó cuántas de esas palabras hablaban de desorden y de tareas sin terminar. En los tres días laborables siguientes, las mujeres que más las usaban tenían una curva de cortisol más plana. Lo habitual es que esta hormona esté alta por la mañana y baje a lo largo del día, y una curva plana se asocia con peor salud. Su ánimo, por otra parte, empeoraba según avanzaba la jornada. En las que describían su casa como un lugar de descanso pasaba lo contrario.
La verdad es que el estudio es pequeño y solo muestra una asociación: no prueba que el desorden cause el estrés. Tampoco dice nada de dinero ni de suerte. Si el desorden te agobia de verdad, o si te cuesta muchísimo desprenderte de las cosas, hablarlo con un psicólogo ayuda más que cualquier consejo de decoración.
Despeja la entrada en una tarde
- Recorre el camino desde la calle. Entra como lo haría una visita. ¿Qué tienes delante de la puerta: una esquina, un poste, una línea recta?
- Rompe las líneas que no te gustan. Una maceta a cada lado del sendero, una planta alta frente a la arista del vecino o una alfombra a mitad del pasillo bastan para cambiar el recorrido.
- Arregla lo que chirría. La bisagra, el timbre, la bombilla fundida del portal, el felpudo gastado. La puerta es lo primero que ves al volver a casa.
- Vacía un cajón al día. Empieza por el mueble de la entrada: llaves que no abren nada, propaganda, recibos viejos. En una semana se nota.
Si te quedas con ganas de más, repasa las reglas básicas del feng shui para casa y oficina, cómo colocar los muebles de la sala de estar y de dónde viene todo en qué es el feng shui. Tienes más en la sección de feng shui y en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.