Feng shui de la riqueza: quién es Caishen y dónde lo coloca la tradición

Redacción Leotarot.com · Publicado el 6 de octubre de 2026

En la tradición china, la riqueza tiene dios propio, Caishen, y el feng shui le guarda un sitio en la casa. Ese sitio cambia según la escuela: unas lo buscan con la brújula y otras desde la puerta de entrada. Es simbología y no una fórmula para ganar dinero, así que conviene leerla como tal.

Un dios con varios nombres

Caishen quiere decir, sin más, «dios de la riqueza». En casas y comercios se le llama con cariño Cai Shen Ye, «el señor dios de la riqueza», que en las transcripciones antiguas aparece como Tsai Shen Yeh. No es una sola figura. La religión popular y el taoísmo han puesto en ese papel a varios personajes, unos históricos y otros de leyenda.

El más conocido es Zhao Gongming. Se le pinta con armadura, montado en un tigre negro, con un látigo de hierro y un lingote de oro. La novela La investidura de los dioses (Fengshen Yanyi), escrita en el siglo XVI, bajo la dinastía Ming, lo presenta como un ermitaño taoísta con poderes mágicos que murió en la guerra entre los Shang y los Zhou y fue elevado después a la categoría de dios. Lo acompañan cuatro ayudantes, uno por cada punto cardinal. Juntos forman los llamados cinco dioses de la riqueza.

Dioses de toga y dioses de armadura

La tradición distingue dos familias. Los dioses civiles visten túnica de funcionario y se asocian con la riqueza estable: la del sueldo, el ahorro y la buena administración.

Uno es Bi Gan, ministro de la dinastía Shang y tío del rey Di Xin, que mandó arrancarle el corazón porque le reprochaba su conducta. La leyenda le dio la vuelta a ese final: un dios sin corazón no tiene favoritos y reparte con justicia. Otro es Fan Li, consejero del rey de Yue en el siglo V antes de nuestra era, que dejó la corte y se hizo rico como comerciante con el nombre de Tao Zhu Gong.

Los guerreros llevan armadura y se relacionan con el comercio y los negocios. Junto a Zhao Gongming está Guan Yu, un general de la época de los Tres Reinos que murió en el año 220. Venerado como Guan Gong, es ante todo un dios de la lealtad y un protector; los comerciantes lo tienen también por dios de la riqueza porque, según la creencia, ampara a quien trabaja con honradez. Esa faceta, eso sí, solo está documentada desde el siglo XVIII. Su altar suele verse a la entrada de tiendas y oficinas.

En muchas casas hay una tercera figura, aunque no sea un dios de la riqueza: el Buda sonriente, Budai, un monje chino del siglo X al que se tuvo por encarnación de Maitreya. Su saco y su barriga simbolizan la abundancia y el contento.

El quinto día del año nuevo chino, sobre todo en el sur, las familias reciben al dios de la riqueza con pescado, fruta y empanadillas con forma de lingote. En el norte lo hacen el segundo día.

Dónde lo pone la tradición popular

En las casas chinas, el sitio preferido tiene nombre: ming cai wei, la «posición visible de la riqueza». Es la esquina de la sala que queda en diagonal a la puerta cuando entras. La regla es que esté limpia, iluminada y sin trastos.

¿Hacia dónde debe mirar la figura? Depende de cuál sea. Los dioses civiles se orientan hacia el interior, para que la prosperidad entre y no se escape. Los guerreros, como Guan Gong, miran hacia la puerta, porque aparte de atraer guardan la entrada. La costumbre desaconseja que la imagen mire al baño, a la puerta de un dormitorio o a la mesa del comedor, y que tenga debajo una fuente o una pecera: se dice que el agua dispersa la riqueza.

El rincón de la riqueza del bagua

El bagua, el mapa de los ocho trigramas con el centro en medio, también tiene su casilla de la riqueza. Es la del trigrama Xun, el viento, ligado a la madera. En la escuela de la brújula corresponde al sureste de la vivienda. En el feng shui occidental del Gorro Negro es la esquina del fondo a la izquierda, mirando desde la entrada, y se asocia con el morado y el verde. Cómo se trazan las nueve casillas lo tienes en el rincón del amor y del poder personal, y por qué las dos escuelas no coinciden, en los estilos de feng shui.

A ese rincón suelen ir plantas de hoja redonda y carnosa, como el árbol de jade, y monedas chinas antiguas atadas con un cordón rojo, el color de la buena suerte. La moneda redonda con su agujero cuadrado representaba el cielo y la tierra, y las inscripciones, lo humano entre los dos. Hay quien cuelga nueve, porque en chino el nueve suena como «duradero».

Nada de esto está demostrado, ni la tradición lo plantea como un trato con el dios. La figura y el rincón funcionan como recordatorios, igual que un amuleto.

Un sitio para Caishen en casa

  1. Elige una figura con la que te sientas a gusto. Un dios civil, uno guerrero o un Budai sonriente. No hace falta venerarlo para tenerlo como símbolo.
  2. Busca su esquina. La que queda en diagonal a la entrada de la sala, o el fondo izquierdo si sigues el bagua de la puerta. Mejor sobre un mueble firme y con la pared a la espalda.
  3. Oriéntalo según su tipo. Hacia dentro si es civil; hacia la puerta si es guerrero. Nunca hacia el baño.
  4. Cuida el rincón cada semana. Quita el polvo, riega las plantas y retira lo que se vaya acumulando. Un rincón ordenado es la mitad del símbolo.

Colocarlo es un gesto de intención. Las decisiones de dinero, en cambio, se toman con números y, cuando hace falta, con un asesor. Si quieres seguir, mira cómo ordenar la sala de estar según el feng shui. Tienes más en la sección de feng shui y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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