La centuria VII de Nostradamus, la que nunca llegó a cien
Redacción Leotarot.com · Publicado el 15 de octubre de 2026
La séptima es la única centuria de Las Profecías que nunca se completó: según el ejemplar, se queda en 40 cuartetas o en 42. Aquí verás qué se conserva, qué le fueron añadiendo los impresores del siglo XVII y cómo se han leído tres de sus cuartetas, siempre con el hecho ya ocurrido.
Cuarenta en un ejemplar, cuarenta y dos en otro
La séptima salió en Lyon en 1557, en la imprenta de Antoine du Rosne, dentro de la edición que amplió el libro de 1555. La historia de las tres entregas la tienes en la guía de la centuria VIII; aquí basta un detalle. De esa edición se conservan dos tiradas que no coinciden: en el ejemplar de Utrecht la séptima tiene 42 cuartetas, y en los de Budapest y Moscú, solo 40.
La edición de 1568, impresa por Benoist Rigaud, también se detiene en la 42. Para entonces Nostradamus llevaba casi dos años muerto: falleció en Salon el 2 de julio de 1566, dos semanas después de dictar su testamento. Nadie sabe por qué esta centuria se quedó a medias.
Lo que sí llegó es una centuria de costas y asedios. Salen Arles, Tolón y Barcelona; Nápoles, Palermo, Córcega y Cerdeña; Génova y las islas de Lérins; y, lejos del mar, Langres y Dole, Parma y Pisa, Cahors y Agen.
Los remiendos de otros impresores
Un hueco así invitaba a rellenarlo. La edición de 1605 incluyó, bajo la centuria séptima, cuatro cuartetas sacadas de un lote de doce, después de descartar ocho que ya estaban en otras centurias. Hacia 1649, en plena campaña de libelos contra el cardenal Mazarino, circularon dos más, una de ellas con su nombre convertido en anagrama, «Nizaram», en ediciones que se decían más antiguas de lo que eran. Y en 1650 un impresor de Leiden, Pierre Leffen, publicó otras dos como números 43 y 44.
Por eso la «VII.43» no es siempre el mismo texto: depende del libro que tengas delante. Ninguna de esas piezas está en la edición de 1557 ni en la de 1568.
Un cuerpo colgado en el Pont-Neuf
La primera cuarteta dice así en la edición de 1557 (VII.1):
El arca del tesoro, burlada por Aquiles;
los descendientes sabrán de la cuadrangular;
en el hecho real se conocerá el cómo;
un cuerpo colgado, ante los ojos del pueblo.
En 1672, Théophile de Garencières, el primer traductor de Nostradamus al inglés, la aplicó a Concino Concini, mariscal de Francia y favorito de la regente María de Médici. Concini cayó a tiros el 24 de abril de 1617, cuando cruzaba la puerta del Louvre. Lo enterraron en secreto en Saint-Germain-l'Auxerrois, pero la multitud lo sacó de la tumba, lo arrastró por las calles y lo colgó por los pies de una de las horcas que él mismo había mandado levantar en el Pont-Neuf.
El último verso encaja. Lo demás cuesta más. Garencières veía en «Aquiles» a Achille de Harlay, primer presidente del Parlamento de París, que había dejado el cargo en 1611 y había muerto en octubre de 1616, medio año antes que Concini.
Una cabeza rapada con dos dueños
La decimotercera, también de 1557 (VII.13):
Desde la ciudad del mar que paga tributo,
el de la cabeza rapada se hará con la satrapía;
echará al sórdido, que después se le volverá en contra,
y durante catorce años ejercerá la tiranía.
Garencières la dio por segura: era el cardenal Richelieu, un clérigo, que se había hecho gobernador de El Havre y, según él, mandó como un tirano unos catorce años. En el siglo XIX la cabeza cambió de dueño. Anatole Le Pelletier, en 1867, identificaba «la cabeza rasa» de las cuartetas con Napoleón, el príncipe de pelo corto frente a las melenas de los reyes francos. Charles Ward, en 1891, completó la cuenta: la ciudad del mar sería Tolón, en manos inglesas cuando Bonaparte se dio a conocer en su asedio; el sórdido, el Directorio; y los catorce años, los que van del golpe de noviembre de 1799 a la abdicación de abril de 1814.
La verdad es que el verso sirve a los dos porque no nombra a nadie.
La casa encantada de Atenas
La cuarteta 41 está en el ejemplar de Utrecht de 1557 y en la edición de 1568, pero no en los de Budapest y Moscú (VII.41):
Los huesos de pies y manos, apresados;
por el ruido, una casa vacía durante años;
guiados por sueños, cavando, los sacarán de la tierra;
y la casa, sana y en silencio, volverá a tener vecinos.
No anuncia un suceso: cuenta una historia que ya era vieja. Plinio el Joven la narró en una carta a su amigo Sura (libro VII, carta 27). En Atenas había una casa grande que nadie quería por culpa de un espectro, un anciano con grilletes en las piernas y cadenas en las manos. El filósofo Atenodoro la alquiló, siguió al fantasma hasta el patio y, al cavar allí, aparecieron unos huesos enredados en cadenas. Los enterraron como es debido, y la casa quedó en paz.
El parecido lo han señalado estudiosos como Peter Lemesurier. Garencières, en cambio, contó en 1672 un caso que decía haber oído cerca de Lyon, hacia 1624: un capitán, un fantasma encadenado, un sótano y unos huesos con grilletes. ¿Profecía cumplida? Más bien la carta de Plinio contada otra vez, paso a paso, quince siglos después.
Lo que conviene mirar en cada cuarteta
- De qué edición sale: en la séptima, la 41 falta en una de las dos tiradas de 1557, y la 43 cambia según el impresor.
- Si tiene una fuente antigua: Plinio explica la casa encantada mejor que cualquier profecía.
- Cuándo se publicó la lectura: Richelieu llegó en 1672 y Napoleón en 1867, con los hechos ya consumados.
Lo que queda son versos del siglo XVI y lecturas de siglos posteriores, no avisos para el tuyo. Las demás centurias están en la sección de Nostradamus, y el resto de la biblioteca, en el tarot temático.
Texto de la Redacción de Leotarot.com.