La centuria I de Nostradamus: el autor en su estudio y una mina nueva

Redacción Leotarot.com · Publicado el 15 de octubre de 2026

La primera centuria abre Las Profecías con un retrato: el autor, de noche y a solas, escribiendo. Aquí tienes esas dos cuartetas y otra muy comentada, traducidas del francés de 1555, con lo que vieron en ellas sus lectores y el año en que lo vieron.

Cien cuartetas en la primera edición

La centuria I salió en la primera edición del libro, impresa en Lyon por Macé Bonhomme y terminada el 4 de mayo de 1555. Va detrás de una carta del autor a su hijo César y está completa: cien cuartetas. Cómo siguió el libro hasta reunir diez centurias se cuenta en la guía de la centuria VIII, y aquí no lo repetimos.

Sus versos recorren el sur de Francia y el norte de Italia. Carcasona y Narbona salen en la quinta cuarteta; Rávena, Turín y Vercelli, en la sexta. Hay flotas, asedios y leyes que cambian, y casi ningún año.

Por eso cada época ha encontrado en ellas lo que buscaba.

De noche, en el asiento de bronce

Las dos primeras cuartetas no anuncian nada. Describen cómo trabaja quien escribe. Esta es la I.1, en nuestra traducción del texto de 1555:

Sentado de noche en estudio secreto,
solo, en reposo sobre el asiento de bronce,
una llama pequeña que brota de la soledad
hace decir lo que no es vano creer.

Y esta es la I.2, de la misma edición:

Vara en mano, puesta en medio de BRANCHES,
moja con el agua el borde y el pie.
Temor y voz se estremecen por las mangas.
Esplendor divino. Lo divino se sienta al lado.

La palabra BRANCHES va en mayúsculas en la edición de 1555. Los especialistas reconocen en ella a los Bránquidas, los sacerdotes del oráculo de Apolo en Dídima, y en las dos cuartetas, un pasaje del filósofo Jámblico sobre cómo se profetizaba allí. Esa fuente, y cómo nació de estos versos la imagen del cuenco de agua, se explica en el agua de Nostradamus.

El primer traductor al inglés las leyó de otra manera. Théophile de Garencières, que publicó su versión en Londres en 1672, vio en la I.1 tres condiciones para recibir el conocimiento del futuro: la calma del ánimo, el silencio de la noche y la soledad. El asiento de bronce era para él el trípode de las sacerdotisas de Delfos, y para explicarlo citaba a Servio, el comentarista de Virgilio. En la I.2 fue más lejos: la vara era la pluma, el agua era la tinta, y el borde y el pie, los márgenes y el final de la hoja.

Hay un detalle más. El texto que tradujo Garencières no dice lo mismo que el de 1555. Donde la primera edición pone «temor y voz», el suyo pone «con temor escribo». Cambian un par de palabras, y el verso pasa a hablar del autor.

La del torneo, con fecha

La cuarteta más famosa de la centuria es la I.35, la del león joven que vence al viejo en un duelo. Se ha leído como la muerte de Enrique II tras un torneo celebrado en 1559, y su historia está contada en Nostradamus, sus profecías y las centurias.

Solo añadimos una fecha. Esa lectura no aparece impresa hasta 1614, cincuenta y cinco años después del torneo. Fue el año en que César de Nostredame, el hijo del autor, publicó en Lyon su Histoire et chronique de Provence, y Garencières lo cita como quien aseguró que su padre había querido anunciar en esa cuarteta la muerte del rey.

Una mina nueva de oro y plata

La I.53, también de 1555, dice así:

¡Ay, que se verá a un gran pueblo atormentado
y arruinada del todo la ley sagrada,
la cristiandad entera bajo otras leyes,
cuando aparezca una mina nueva de oro y plata!

Garencières, en 1672, la leyó pensando en América. El gran pueblo eran los indígenas, maltratados por los conquistadores, y el mal de toda la cristiandad venía de la codicia que despertaron aquellas minas. No hacía falta mirar muy lejos: en 1555 hacía diez años que se había descubierto la plata del Cerro Rico de Potosí, en la actual Bolivia.

Medio siglo después, la cuarteta cambió de protagonista. En Francia, el financiero escocés John Law dirigió una gran compañía comercial y un banco que emitía billetes, y todo aquel sistema se hundió en 1720. Según el historiador Stéphane Gerson, dos lectores que no se conocían aplicaron por separado la I.53 a Law y a aquella quiebra. El verso que en 1672 hablaba de la plata de América servía ahora para un desastre financiero.

Empieza por las dos primeras

La verdad es que la I.1 y la I.2 son la mejor puerta para entrar en el libro. No prometen nada: muestran a un hombre que escribe de noche y que se compara con los oráculos antiguos. Lee después las demás como poesía de su siglo, llena de ciudades, guerras y leyes que sus primeros lectores conocían bien.

Cuando encuentres una lectura famosa, busca su fecha. La del torneo se imprimió en 1614; la de la plata, en 1672; la de John Law, después de 1720. ¿Alguna se publicó antes de los hechos que cuenta? En estas cuartetas, ninguna. Fíjate también en la edición, porque un «con temor escribo» donde el original decía otra cosa basta para cambiar el sentido de un verso.

Nada de lo que dicen estas cuartetas habla de tu vida ni de tu tiempo. Se pueden leer con curiosidad, como una crónica antigua. Hay más en la sección de Nostradamus y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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