La centuria VI de Nostradamus: Chyren, los 45 grados y un aviso en latín

Redacción Leotarot.com · Publicado el 15 de octubre de 2026

La sexta centuria tiene 99 cuartetas en francés y, en el lugar de la cien, unos versos latinos que no anuncian nada: son una advertencia a los malos lectores. Esta guía cuenta qué contiene y cómo se han leído tres de sus textos más citados, con quién propuso cada lectura y cuándo.

Noventa y nueve cuartetas y un cierre en latín

La sexta llegó con la edición de Lyon de 1557, impresa por Antoine du Rosne, la que amplió el libro de 1555 hasta la séptima centuria. Cómo se publicaron las tres entregas lo cuenta la guía de la centuria VIII, y no lo repetimos aquí.

Su geografía es amplia. La primera cuarteta pone tropas en los Pirineos y junto al Garona; otras nombran la ciudad de Agripina (Colonia), Noruega, Dinamarca y la isla británica, Siena, Florencia, Milán y Pisa, y al otro lado del mar, Túnez, Fez y Bizancio. Hay un cometa cerca de Cáncer, un «gran Selin» con su media luna y dos fechas sueltas, los años 580 y 703, a los que los intérpretes añaden el mil.

El final tiene su historia. En el ejemplar de Utrecht de 1557 y en la edición de 1568, la centuria termina con cuatro versos latinos sin número. Ediciones posteriores colocaron en el puesto cien una cuarteta francesa que empieza «Fille de l'Aure», y Edgar Leoni, editor de las Profecías en 1961, advertía que su autoría no es segura.

Cuarenta y cinco grados

Esta es la cuarteta 97 en la edición de 1557 (VI.97):

A cuarenta y cinco grados arderá el cielo;
el fuego se acercará a la gran ciudad nueva;
con violencia saltará una gran llama dispersa
cuando se quiera poner a prueba a los normandos.

Pocas cuartetas han cambiado tanto de sitio. Théophile de Garencières, su primer traductor inglés, vio en 1672 unos rayos extraordinarios sobre el sur de Francia, que está a esa latitud. Lee McCann, en 1941, la llevó a Lyon y tradujo la ciudad nueva como Ginebra. Edgar Leoni, en 1961, recordó que «ciudad nueva» es lo que significa Nápoles, del griego Neápolis, aunque aquí no lo veía probable.

Tras los atentados de septiembre de 2001, la cuarteta circuló como si hubiera anunciado lo ocurrido en Nueva York. Nueva York está hacia los 40 grados y 42 minutos de latitud norte, no a 45. A la vez corrieron textos falsos. Uno mezclaba versos de esta cuarteta y de la X.72 con frases inventadas; otro, muy difundido, salía de un poema que un estudiante canadiense había escrito en 1997 como ejemplo de profecía vaga en un trabajo de clase.

Peter Lemesurier propuso en 2003 una lectura hacia atrás: la toma de Nápoles por los normandos en 1139, año de una erupción del Vesubio. Para que cuadre la latitud, leyó el «cinq» del primer verso como cincuenta minutos: 40 grados y 50 minutos, los de Nápoles. Y el propio Nostradamus, en su carta al rey Enrique II, limitaba sus profecías a Europa, el norte de África y parte de Asia Menor.

Chyren, el rey escondido en un anagrama

La cuarteta 70, de la misma edición (VI.70):

A la cabeza del mundo estará el gran Chyren,
después, más allá, amado, temido y respetado;
su renombre y su alabanza pasarán de los cielos,
y con el solo título de vencedor se dará por satisfecho.

«Chyren» se lee como anagrama de Henric, la forma antigua de Enrique. En 1672, Garencières lo leyó como un elogio a Enrique II, el rey de su tiempo. El «más allá» del segundo verso (plus outre) tiene doble fondo: «Plus oultre», en latín Plus ultra, era la divisa del emperador Carlos V, que la adoptó en 1516, y Leoni entendía que el francés quedaría por encima del Habsburgo y llegaría a emperador.

Enrique II murió en 1559 sin llegar a emperador. La cuarteta, eso sí, encontró otro dueño: Anatole Le Pelletier, en 1867, y Charles Ward, en 1891, la aplicaron a Enrique IV, el primer Borbón. Una alabanza cortesana pasó de un rey a otro cuando el primero dejó de servir.

Un conjuro contra los malos críticos

Los versos latinos del final, que ocupan el lugar de la VI.100, llevan un título, Legis cantio contra ineptos criticos, algo así como «conjuro de la ley contra los críticos ineptos». En la traducción de la Redacción:

Quienes lean estos versos, júzguenlos con madurez;
que el vulgo profano e ignorante no los toque;
lejos de aquí todos los astrólogos, los necios y los bárbaros;
y quien haga otra cosa, quede proscrito según el rito.

No son de Nostradamus, al menos no del todo. El humanista florentino Pietro Crinito cerró su De honesta disciplina, publicado en 1504, con una estrofa casi idéntica, que circulaba en una reedición de Lyon de 1543. Cambió dos palabras: donde Crinito decía «libros», él puso «versos», y donde Crinito apartaba a los leguleyos, él apartó a los astrólogos.

¿Un astrólogo que manda lejos a los astrólogos? Así lo dejó, y Leoni ya se extrañaba de ello. No es el único préstamo del libro: la página sobre meditar con piedras y agua cuenta otro, tomado de un tratado atribuido a Jámblico.

Cuando una cuarteta circula por las redes

Lo que muestra la sexta es que estos versos se mueven. Los 45 grados han sido Francia, Lyon, Nápoles y Nueva York, y Chyren pasó de Enrique II a Enrique IV. En cada caso, la lectura llegó cuando el hecho ya era conocido, y casi siempre a costa de forzar un número o una palabra.

Si te llega una cuarteta con una fecha o un nombre que parecen escritos para hoy, busca el texto francés y su número, y comprueba quién la leyó así por primera vez y en qué año. Muchas veces el texto no dice lo que circula, o lo que circula ni siquiera es de Nostradamus. Ninguna de ellas habla de tu vida ni de lo que está por venir.

Hay más centurias y su contexto en la sección de Nostradamus, y otras tradiciones en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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