La centuria VIII de Nostradamus: qué contiene y cómo se ha leído

Redacción Leotarot.com · Publicado el 9 de octubre de 2026

La centuria VIII son cien cuartetas de Las Profecías que solo se conocen en ediciones posteriores a la muerte de su autor. Hablan de ciudades, asedios, reyes y cardenales del siglo XVI, y algunas se han leído como anuncios de Napoleón o de Cromwell. Aquí verás de dónde salen, qué cuentan y por qué todas sus interpretaciones llegan después de los hechos.

Un libro publicado en tres entregas

Michel de Nostredame, médico y astrólogo de la Provenza, publicó la primera parte de Las Profecías en Lyon en 1555, en la imprenta de Macé Bonhomme. Eran 353 cuartetas: tres centurias completas, de cien cada una, y el comienzo de la cuarta. En 1557 una nueva edición llegó hasta la séptima, que quedó incompleta.

Las centurias VIII, IX y X aparecen en la edición de 1568, impresa también en Lyon por Benoist Rigaud, dos años después de la muerte de Nostradamus. Fue la primera que reunió las diez, con una carta dedicada al rey Enrique II. Se habla de una edición de 1558 que las habría incluido, pero no se ha conservado. En total suman 942 cuartetas.

Esa transmisión indirecta ha despertado sospechas. En 1948, en un congreso de estudios vascos celebrado en Biarritz, el investigador Philippe Veyrin recordaba que algunos bibliógrafos tenían por dudosas las últimas centurias y creían que ciertas ediciones se habían antedatado. Es un debate de especialistas, pero conviene tenerlo presente.

Un mapa de la Europa del siglo XVI

Leída de corrido, la centuria VIII parece un atlas. Aparecen el Bearne y la Gascuña (Pau, Condom, Auch, Mirande, el Garona), Toulouse, Narbona, Perpiñán y Bayona; en Italia, Turín, Milán, Vicenza, Venecia, Perugia, el lago Trasimeno y Rávena; en España, Barcelona, Pamplona y Montserrat; y en Inglaterra, una fortaleza junto al Támesis. Hay asedios, inundaciones, epidemias, cónclaves, un águila y un gallo, y configuraciones astrológicas como Saturno en Cáncer o Júpiter junto a Marte. La cuarteta 71 da incluso un año, 1607.

Para los lectores españoles hay una curiosidad. La cuarteta 86 nombra Hernani, Tolosa y Villafranca, un monte Adrián y Bayona. Veyrin reconoció en ella pueblos de Guipúzcoa y el paso de San Adrián, leyó «Hutin» como una errata por Hurin, una forma antigua de Irún, y «Bichoro» como otra por Biaforo, el grito de alarma tradicional de Bayona. Y aventuró que esa cuarteta pudo fabricarse en tiempos de la guerra de Richelieu contra España, cuando se temía una invasión por el suroeste.

Pau, Nay, Loron y el soldado que llegó a emperador

Una de las cuartetas más comentadas abre la centuria. Su primer verso empieza con tres nombres: «PAU, NAY, LORON». Reordenando sus letras sale «Napaulon Roy», y de ahí la lectura que ve en ella al rey Napoleón. Los estudiosos recuerdan algo más sencillo: Pau y Nay son dos poblaciones del Bearne, y el verso enumera lugares del suroeste de Francia, como tantos otros del libro.

La cuarteta 57 es todavía más instructiva. Su primer verso habla de alguien que, «de simple soldado», llegará al imperio. En 1672, Théophile de Garencières, autor de la primera traducción inglesa y monárquico poco amigo del personaje, la aplicó a Oliver Cromwell, que había pasado de las filas del ejército a gobernar Inglaterra. En el siglo XIX, comentaristas franceses como Le Pelletier la aplicaron a Napoleón, y en 1891 el inglés Charles Ward les dio la razón. Un mismo verso, dos protagonistas: depende de quién lo lea y cuándo.

Por qué siempre se leen después

No se conoce ninguna cuarteta que alguien interpretara como anuncio de un hecho concreto antes de que ocurriera. Las lecturas famosas se hacen cuando el hecho ya ha pasado, buscando en el texto lo que encaje. Los escépticos lo llaman, con ironía, clarividencia retroactiva.

La verdad es que las razones están en el propio libro. El lenguaje es oscuro, mezcla el francés con el latín y con nombres deformados, y casi nunca da fechas. Los animales simbólicos (el águila, el gallo, el león) sirven para muchos reyes distintos. Los anagramas permiten casi cualquier nombre si se acepta cambiar una letra. Y las traducciones, que son las que lee la mayoría, a veces deciden el sentido por su cuenta. ¿Qué queda entonces? Un documento valioso de los miedos y las guerras del siglo XVI, que fueron muchos.

Ninguna de estas cuartetas anuncia nada para ti ni para tu tiempo. Nostradamus se puede leer con curiosidad y sin miedo.

Una lectura sin sobresaltos

  • Busca, si puedes, el texto francés o una edición anotada: muchas traducciones cambian palabras.
  • Mira la fecha de cada interpretación: si se publicó después del hecho, no es una predicción.
  • Comprueba si la misma cuarteta se ha aplicado a personajes distintos, como la del soldado.

La centuria anterior y la siguiente están en español en la centuria VII y la centuria IX, y la historia del libro, en Nostradamus, sus profecías y las centurias. Hay más en la sección de Nostradamus y en el tarot temático.

Texto de la Redacción de Leotarot.com.

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